@el_pais Vas a acabar en el edificio de ladrillo visto de la carretera de Olivenza. No te van a votar ni tus hijos. Pensabas que los Extremeños eramos tontos. Se te olvidó que conquistamos toda América.
Puedes llevar la bandera palestina, pero no la de España.
Criticar a Netanyahu, pero no a Pedro Sánchez.
Quemar un muñeco del Rey, pero no de Puigdemont.
Hablar de genocidio en Gaza, pero no en África.
Celebrar la Fiesta del Cordero, pero les molesta la Semana Santa.
Y así todo.
Ellos deciden quién puede correr la vuelta a España o no.
Ellos deciden quién puede hablar en las universidades o no.
Ellos deciden quién debe ser juzgado o no.
Ellos deciden quién es fascista, machista, homofob0 o no.
Y, por lo visto, ellos también deciden quién debe vivir o no.
Si el padre hubiese puesto 100 kilos de mierda en el techo mal asegurada, seguro que no le habrían grabado, pero eligió el delito de pasarlo bien en el viaje familiar. Prohibido ser feliz. DGT y Hacienda. Lo peor de este país.
300 millones a Mauritania.
800 millones a Marruecos.
3,5 millones extras a UNRWA.
2000 millones a Venezuela y a Cuba.
16 millones para Palestina.
554 millones en publicidad del gobierno.
...
Pero para los valencianos "si quieren ayuda que la pidan".
Pedro Sánchez es un psicópata.
El panorama es desolador, un marroquí asesina a su mujer y a sus dos hijos y abren todos los telediarios hablando de "violencia machista" y sale la ministra diciendo que la culpa es del "negacionismo".
No tenéis alma, estáis podridos por dentro.
Negacionismo es impedir que se estudien todas las causas que conducen a la violencia porque políticamente hemos montado un negocio sólo alrededor de una. Vamos camino de otro año récord en asesinatos y también récord en millones gastados para proteger el discurso del establishment y no a las mujeres. Lo peor es que en esto, como en tantas otras cosas, el PP y PSOE van de la mano, lo que implica de facto que el 90% de los medios de comunicación, controlados por ellos, les den cobertura.
A los que nos hemos pasado la vida defendiendo mujeres, los que hemos llegado incluso a arriesgar la nuestra en alguna intervención, sólo nos queda la frustración.