🚨CENSURADA. Una joven ceutí publica devastada lo que está viviendo a diario tras la avalancha migratoria.
Pero ocurre algo extraño. TikTok le silencia precisamente todas las partes de sus vídeos donde expresa su opinión personal.
¿Casualidad? Atento a esto.
Porque llega en un momento muy concreto.
Tras la crisis de Ceuta, Bruselas ha coordinado con TikTok y Meta un dispositivo especial para vigilar todos los contenidos, "combatir desinformación" y acelerar su revisión express.
¿Este es el país donde quieres vivir?
NO dejes que callen a Ceuta.
8.300 disidentes ya estamos dentro
Faltas tú → https://t.co/JtP6bmpKel
PD: el "Manual del Disidente"te llega directo al correo. No tienes que hacer nada más.
En España, el gasto en pensiones supera ya los 220.000 millones de euros anuales, y las remuneraciones del sector público rondan otros 190.000 millones. En conjunto, ambas partidas absorben más de 400.000 millones de euros al año, lo cual supone más de la mitad de todo lo que se gasta, siendo la inversión en infraestructuras solo de 50.000 millones.
Esto significa que el Estado dedica unas ocho veces más recursos a gasto a pensiones y salarios públicos que a inversión productiva en infraestructuras.
Y la cosa está yendo a peor porque la parte de la sociedad que trabaja va a seguir empobreciéndose como consecuencia de que el estado va a incrementar la agresión vía impuestos sobre el que produce.
Y a esto hay que añadir otro problema: cómo se reparte una parte del dinero público. Subvenciones concedidas discrecionalmente, adjudicaciones, rescates y operaciones a través de organismos y empresas públicas como la SEPI, financiación de fundaciones y ONG,
que garanticen que el que debe asignar el capital lo hace obviando el bienestar general y centrándose en el suyo propio.
Por eso, políticos como Yolanda Díaz cobrarán más de 200k € cuando dejen su puesto aquí,
Cuando una parte tan grande del presupuesto se destina a mantener el sistema actual, otra se distribuye con amplios márgenes de discrecionalidad política y solo una fracción relativamente pequeña se dedica a mejorar transporte, energía, agua, vivienda, tecnología e innovación, el resultado es el que estamos viendo: menos inversión productiva, menor productividad y menor capacidad para generar crecimiento económico sostenido, además de unos servicios públicos paupérrimos, acccidentes de trenes que matan a gente, etc.
El problema inherente al estado no es únicamente cuánto te roba y cuánto gasta sino qué prioridades tiene, quién decide dónde acaba el dinero y los escasos mecanismos existentes para impedir que los recursos de todos terminen sosteniendo redes de influencia, clientelismo y puertas giratorias.
Los consumidores no producen inflación. Los productores no producen inflación. La inflación se produce únicamente por un exceso de gasto público y de creación de dinero por parte del gobierno, y por nada más.
Milton Friedman
🚨PURGADA. El gobierno de España despide a una mujer tras la invasión de Ceuta. Lo que hizo desató la furia de las altas instancias... Pero no te puedes imaginar cuál fue realmente su error.
Su nombre permanece anónimo. Pero era la encargada de las alertas de Seguridad Nacional. La funcionaria que el viernes solo hizo su trabajo: colgó en la web el dato oficial que le pasó Interior: 49.000 personas ilegales dentro de Ceuta.
¿Problema?
Lo replicaron las agencias de medio mundo.
Horas después, el informe había desaparecido de la página. Censurado. Y ella recibe una llamada.
Estaba de vacaciones. La llama la jefa de Departamento. La general Loreto Hurtado. Cese inmediato por teléfono. Solo la dejan volver a por sus cosas.
¿Quién tomó la decisión? Órdenes de arriba. Se habla de gran malestar de Presidencia y del Ministerio del Interior de Marlaska. Ahí tienes la pista.
Ahora la pregunta:
¿La echaron por mentir?
NO. La cifra era correcta.
La castigaron porque gracias a ella se supo lo que trataban de ocultar: la verdad.
El CNI los avisó
Marruecos los avisó
Los periodistas locales lo sabían.
Ellos lo ignoraron todo.
Y ahí tienes el resultado: de toda la cadena de mando, repleta de incompetentes y negligentes, solo una persona ha pagado por Ceuta. Solo una... La única que dijo la verdad.
Este es el país en el que vives.
7.500 disidentes ya estamos dentro
Faltas tú → https://t.co/JtP6bmpKel
PD: el "Manual del Disidente" te llega al correo en cuanto entras. No tienes que hacer nada más.
Las rentas más bajas pagan hasta 3 veces más desde la llegada al poder del delincuente Sánchez, pero jamás te deflactarán el IRPF para que tengas un poco de calidad de vida porque su negocio es reventarte el puto culo.
¿Sabía que España es el país con mayor pobreza infantil y juvenil del Europa?
Hoy hemos visto como una periodista se levantaba de un plató llorando quejándose de que estaba siendo maltratada por un presentador de izquierdas.
Nadie, absolutamente nadie de la izquierda ha salido a condenarlo cuando de haber sido al revés, hubieran pedido su cabeza.
Es obvio que para el chiringuito de la izquierda, nunca es el qué, sino el quién.
El mismo día que anuncian que abandonan el formato digital, anuncian el cierre de tiendas en algunas consolas y la imposibilidad de volver a acceder a contenido ya pagado.
Les da igual, porque te da igual a ti.
Quéjate y toma acción.
Ahora que ya habréis hecho la declaración de la renta:
1- Estado gigantesco y país desarrollado no son sinónimos
2- A partir de 20% de gasto público/PIB la correlación entre desarrollo económico y gasto desaparece
3- España tiene un gasto público del 45% del PIB, hay mucho margen para recortar
Si te dicen, sin tus impuestos no habría carreteras, sanidad ni educación, te están engañando.
La corrupción no empieza ni termina en un partido concreto. La del PSOE de González dio paso al PP de Aznar; después volvió al PSOE de Zapatero, continuó con el PP de Rajoy y hoy vuelve a salpicar al PSOE de Sánchez.
Y cuando llegue el siguiente partido al poder, veremos la misma historia repetirse una vez más.
Porque el problema no es el color de las siglas ni quién ocupa temporalmente el gobierno. El problema es un sistema que concentra poder, recursos y capacidad de decisión en manos del Estado, generando incentivos permanentes para el clientelismo, el despilfarro y la corrupción.
Menos Estado, menos burocracia, menos privilegios políticos y menos dependencia de quienes viven de administrar el dinero ajeno. La solución no es cambiar de partido cada pocos años, sino limitar el poder que hace posible que todo siga igual.
Es una desgracia para este país que un delincuente de este calibre que sabe que las pensiones están empobreciendo al resto de la población, presuma abiertamente de ello, y hable de revalorización del SMI cuando son la clase más castigada por la inflación.
Esto de VOX me encanta. Reduce tramos IRPF:
0% si ganas menos de 22.000€.
15% si ganas menos de 70.000€.
25% si ganas más de 70.000€
Ahora bien, dime qué partidas del gasto público reduces para no financiar esa bajada con déficit a lo Liz Truss.
Piketty propone que los países ricos dejen de crecer para salvar el clima y reducir la desigualdad. Es la receta que más empobrece, la que menos enfría el planeta y la que más contradice su propia obra.
La premisa que lo sostiene, la de un planeta que se agota cuanto más crecemos, lleva 45 años fallando. Entre 1980 y 2025 la población mundial creció un 85% y los recursos por habitante se volvieron un 536% más abundantes. En España, un 205%. Más personas libres y prósperas han traído más conocimiento, y más conocimiento, más abundancia. El recurso decisivo es el ingenio humano.
Como política climática tampoco se sostiene. Las emisiones dependen de cuatro factores: población, PIB por habitante, energía por unidad de producto y CO2 por unidad de energía. El decrecimiento ataca los dos primeros, o sea, pide que seamos menos y más pobres. Lo que de verdad baja las emisiones es la eficiencia y la energía limpia. Y ya está ocurriendo: España ha subido su PIB por habitante cerca de un 50% desde 1990 mientras recortaba su CO2 por habitante más de un 20%, y Reino Unido un 60% con un 57% menos de emisiones. La caída se mantiene contando lo que importamos.
El desarrollo económico es el mayor garante de la protección del planeta. ¿De verdad merece la pena empobrecer a Occidente para conseguir lo que ya logramos creciendo?
La crítica central de Ludwig von Mises al socialismo no es simplemente que el Estado sea ineficiente, corrupto o lento. Su punto es más profundo: sin propiedad privada sobre los medios de producción no puede existir un sistema real de precios, y sin precios libres no hay forma racional de saber si una decisión económica crea valor o destruye recursos. En una economía de mercado, el precio no es un número caprichoso: resume información dispersa sobre escasez, demanda, costos, preferencias, riesgos y alternativas. Cuando el Estado reemplaza ese proceso por un plan central, elimina justamente el mecanismo que permite calcular.
Llevado al ejemplo de la panadería, bajo capitalismo el panadero compra harina, paga salarios, invierte en hornos, prueba recetas, observa si los clientes vuelven o se van a otra panadería, y con esos datos decide qué producir, cuánto producir y a qué precio. Si se equivoca, pierde dinero; si acierta, gana, crece y mejora. El beneficio y la pérdida no son solo “ganancia privada”: son señales que indican si los recursos están siendo usados de manera valiosa o desperdiciados.
En el socialismo, según Mises, el problema aparece cuando la panadería deja de ser propiedad privada y pasa a estar dirigida por el Estado. El funcionario puede ordenar producir pan, fijar horarios, repartir harina y establecer precios, pero ya no tiene una guía real para saber si esa harina debería usarse en pan, pastas, galletas, exportación o cualquier otro uso alternativo. Puede hacer cálculos físicos, kilos de harina, cantidad de hornos, horas de trabajo, pero no puede hacer verdadero cálculo económico, porque le falta el dato decisivo: precios libres formados por intercambios reales entre propietarios.
Por eso Mises sostiene que el socialismo no fracasa solo por malos políticos, mala administración o falta de voluntad moral. Fracasa porque destruye la brújula que permite coordinar millones de decisiones individuales. El planificador puede tener buenas intenciones, estadísticas, expertos y oficinas llenas de informes, pero no puede reemplazar el conocimiento que surge del mercado. La economía no es una máquina que se maneja desde un tablero; es un orden complejo donde cada consumidor, empresario, trabajador e inversor aporta información mediante sus elecciones.
La diferencia, entonces, no es solamente “Estado contra mercado”. Es cálculo político contra cálculo económico. En el mercado, decide el consumidor comprando o dejando de comprar. En el socialismo, decide el poder político asignando recursos desde arriba. En el primer caso, la panadería sobrevive si sirve mejor a la gente. En el segundo, sobrevive si obedece al plan. Por eso el resultado tiende a ser menos innovación, peor calidad, escasez, colas y empobrecimiento general.
España es el cuarto país de la UE que más ha subido los impuestos sobre el trabajo desde 2019, y el primero entre las grandes economías.
La carga fiscal sobre el trabajo pasó del 17,4% al 19,0% del PIB. En Francia, Italia y Alemania apenas se movió o incluso cayó. El 90% del aumento de la presión fiscal española de la última década procede del trabajo, por la falta de deflactación del IRPF y la subida de cotizaciones.
Cargamos a quien produce para sostener un gasto que mira hacia otra parte.
¿Suben los salarios como afirma Pedro Sánchez?
Pues más bien no. Desde 2018:
1- Lo que paga un trabajador al Estado sube un 15%
2- Lo que paga un empleador al Estado sube un 5%
3- Lo que se lleva a casa un trabajador baja un 3,4%
Es decir, toda la subida de salarios de la que se presume no la disfruta el trabajador.
Gráficos amañados contra la corrupción
El gráfico que difunde Moncloa habla de salarios brutos. En neto real, la renta que de verdad llega al trabajador, el salario medio pasó de 19.228 euros en 2018 a 19.123 en 2024. Una caída del 0,5% tras dos legislaturas. Ningún gráfico tapa la corrupción.
Por @juanrallo.
https://t.co/flRXFkBdqo
España es uno de los cuatro países de la OCDE donde los salarios reales no han subido en treinta años. El crecimiento acumulado se queda en un 2,8%, mientras la media OCDE supera el 30%.
La explicación está en el estancamiento de la productividad. Si no movemos esa palanca, los próximos treinta años pueden parecerse mucho a los anteriores.
El keynesianismo parte de una ilusión peligrosa: creer que el Estado puede fabricar prosperidad empujando el gasto público, como si la riqueza surgiera de mover papeles, emitir dinero o endeudarse contra el futuro. Pero la economía real no funciona así. La riqueza no nace del decreto, ni del presupuesto, ni de la impresora monetaria; nace del ahorro, la inversión productiva, la acumulación de capital, la innovación, el trabajo y la coordinación libre entre millones de personas.
Cuando el Estado aumenta artificialmente el gasto para “estimular” la economía, no está creando recursos nuevos: está redirigiendo recursos que ya existían. Lo hace mediante impuestos, deuda o emisión. Si cobra impuestos, le quita poder de decisión al sector privado. Si se endeuda, traslada el costo al futuro. Si emite, destruye el poder adquisitivo de la moneda. En los tres casos, el supuesto estímulo termina siendo una forma sofisticada de financiar la ilusión.
El problema central es que el keynesianismo confunde movimiento con crecimiento. Puede generar consumo artificial, obra pública innecesaria, empleo financiado políticamente o una sensación momentánea de actividad, pero eso no significa que haya más riqueza genuina. Es como enchufar una zapatilla eléctrica a sí misma y esperar que produzca energía: puede parecer un circuito en funcionamiento, pero no hay fuente real de creación de valor.
Por eso el ciclo se repite siempre: más gasto genera déficit; el déficit exige deuda o emisión; la deuda compromete el futuro; la emisión empuja inflación; la inflación destruye salario real; y entonces el Estado usa ese deterioro como excusa para intervenir todavía más. La enfermedad se presenta como remedio. El incendio se combate con más combustible.
La verdadera prosperidad no necesita una impresora de billetes ni una burocracia administrando la ilusión. Necesita reglas claras, moneda sana, respeto por la propiedad, libertad de empresa, disciplina fiscal y precios que transmitan información real. Todo lo demás es teatro económico: más estímulo, menos realidad.