“Regulatory clarity is the foundation of institutional trust.”
Last month, Ripple received full EU authorization for a MiCA Crypto Asset Service Provider (CASP) license from Luxembourg’s CSSF. 🇪🇺
With our EU EMI license, institutions across all 30 EEA nations can now collect, exchange, and pay out via Ripple Payments in a single regulated relationship.
Regulation-first, ready to scale. https://t.co/lesANFtmhQ
The challenge is no longer creating new rails. It's connecting them.
Today, Mastercard completed its acquisition of BVNK.
Together, we're helping customers connect digital and traditional forms of money through trusted infrastructure built for scale.
Learn more: https://t.co/8EhmFRcSDO
Ripple is quietly assembling the full capital markets stack on the XRP Ledger.
New investments in ZILO and Licuido add regulated transfer agency, issuance and collateral mobility. A week after Aviva Investors tokenised its US Dollar Liquidity Fund on the XRPL.
Funds, issuance, collateral. Piece by piece, traditional finance is moving onchain, and it's choosing the XRPL to do it.
Deepening our push into capital markets, we are investing in ZILO and Licuido to add regulated transfer agency, issuance and collateral mobility to our capital markets infrastructure built on the XRPL. This comes on the heels of Aviva Investors tokenising its US Dollar Liquidity Fund on the XRPL last week - a clear signal that institutions are ready to move.
Ripple is here to help them.
https://t.co/rn0EJeFybe
Project Agora uses a two-layer architecture to connect the fiat currencies of central banks.🔒
Meanwhile, XRP is designed to make any fiat currency liquid against any other fiat currency.✅
This positions XRP as an efficient bridge asset for global foreign exchange settlement between financial institutions.🌐
That objective closely aligns with the ultimate vision of BIS Project Agora.🔑
Documented below.📝👇
Una de las dificultades de invertir en una transformación tecnológica de largo plazo es que el mercado exige constantemente pruebas visibles de procesos que, por su propia naturaleza, se desarrollan durante años fuera de la vista del inversor.
Queremos anuncios. Queremos contratos. Queremos nombres. Queremos una confirmación inequívoca que permita decir: esto ya está decidido.
Pero las grandes transformaciones de infraestructura rara vez funcionan así.
Cuando finalmente aparece el comunicado de prensa, cuando una institución anuncia una nueva plataforma o cuando una tecnología alcanza producción, la decisión importante normalmente no se tomó esa mañana. El anuncio es el final visible de un proceso que comenzó mucho antes: años de investigación, pilotos, contratación de talento, regulación, construcción de estándares, interoperabilidad y conversaciones entre instituciones.
Por eso existen señales que, para mí, tienen bastante más valor del que suele concederles el mercado. Una de ellas es observar cómo se desplazan las personas entre las instituciones.
No porque una contratación permita demostrar que existe un acuerdo secreto. No lo permite. Tampoco porque las denominadas revolving doors sean necesariamente prueba de corrupción. No lo son.
Son interesantes porque muestran algo mucho más elemental: hacia dónde está circulando el conocimiento institucional.
Y cuando observo desde esa perspectiva la evolución de DTCC, Ripple y, más ampliamente, la transformación de la infraestructura financiera hacia activos digitales, encuentro bastantes razones para seguir tranquilo.
DTCC importa precisamente porque casi nadie habla de DTCC
Para comprender mi razonamiento hay que empezar por abandonar durante un momento el ecosistema de activos digitales.
Cuando compramos una acción desde una aplicación, la experiencia parece extraordinariamente sencilla. Pulsamos un botón y aparentemente hemos comprado un activo. Sin embargo, detrás de ese clic existe una enorme infraestructura encargada de registrar, compensar, custodiar y liquidar las operaciones.
DTCC —The Depository Trust & Clearing Corporation— ocupa una posición central en esa infraestructura.
No estamos hablando de una empresa experimental de blockchain. Estamos hablando de una pieza fundamental de los mercados financieros estadounidenses y, por extensión, de la arquitectura financiera internacional. Según el propio comunicado oficial de DTCC de diciembre de 2025, sus filiales procesaron en 2024 transacciones sobre valores por un valor de 3,7 cuatrillones de dólares, y su depositario prestaba servicios de custodia y administración de activos sobre valores de más de 150 países valorados en 99 billones de dólares. [1] En 2025 esas cifras fueron superiores.
Es precisamente esa escala la que hace relevante lo que está ocurriendo ahora.
Durante mucho tiempo se habló de blockchain institucional como un experimento. Después llegaron las pruebas de concepto. Más tarde aparecieron los proyectos de tokenización. Ahora DTCC está dando el siguiente paso.
En diciembre de 2025 recibió el marco regulatorio necesario —un No-Action Letter de la SEC— para ofrecer un servicio de tokenización de determinados activos custodiados en DTC. En mayo de 2026 anunció que más de cincuenta instituciones estaban participando en el desarrollo de ese servicio, entre ellas BlackRock, Goldman Sachs y JPMorgan, y que pretendía comenzar operaciones limitadas en producción durante julio, con lanzamiento completo en octubre de 2026. El 15 de julio de 2026 DTCC anunció formalmente el inicio de esas operaciones de producción con activos tokenizados. [2]
Esto cambia considerablemente la conversación.
Ya no estamos discutiendo si la infraestructura financiera tradicional está interesada en la tokenización.
Está construyéndola.
Para poner esto en perspectiva de mercado: según el informe Tokenization 2030: Wall Street On-Chain, publicado por Citi Institute en junio de 2026, el mercado global de activos tokenizados se sitúa hoy en apenas 17.000 millones de dólares — y Citi proyecta que alcance 5,5 billones de dólares en 2030 en su escenario base, con un rango que va de 2,7 billones en el escenario más conservador hasta 8,2 billones en el más optimista. El propio informe sitúa la adopción actual en 1,5 sobre 10 en su curva de madurez — es decir, según sus propios autores, la inmensa mayoría del crecimiento todavía está por delante. Ark Invest, en su informe Big Ideas 2026, llega incluso más lejos, proyectando que los activos tokenizados podrían superar los 11 billones de dólares para 2030. [3bis]
La pregunta verdaderamente interesante pasa a ser qué redes, protocolos, activos y proveedores de liquidez terminarán formando parte de esa arquitectura.
El sistema financiero no suele destruirse: suele migrar
Durante años, una parte del discurso alrededor de Bitcoin y de los activos digitales se construyó sobre una premisa revolucionaria: la nueva arquitectura financiera sustituiría a la antigua.
Los bancos desaparecerían. Los intermediarios desaparecerían. Las instituciones tradicionales serían desplazadas y una infraestructura completamente nueva crecería en paralelo hasta hacerlas irrelevantes.
Quizá algunas funciones sí desaparezcan.
Pero existe otra posibilidad que, en mi opinión, encaja mucho mejor con la historia de las infraestructuras financieras: que el sistema no sea destruido, sino actualizado.
Los bancos siguen existiendo, pero utilizan nuevas redes. Los depositarios siguen existiendo, pero custodian activos tokenizados. Las cámaras de compensación siguen existiendo, pero interactúan con blockchains. Los mercados continúan regulados, pero los instrumentos que circulan dentro de ellos cambian tecnológicamente.
Eso es exactamente lo que empieza a observarse.
DTCC describe su propio modelo como una infraestructura capaz de conectar los mercados tradicionales con entornos blockchain, con interoperabilidad entre múltiples redes y con controles regulatorios integrados. Su estrategia no consiste en elegir una única blockchain y reconstruir todo el sistema sobre ella. Está diseñando una arquitectura interoperable y multichain, con anuncios de conexión tanto a Canton Network (junto con Digital Asset, para tokenización de bonos del Tesoro) como a Stellar (anunciado en mayo de 2026, con disponibilidad prevista para la primera mitad de 2027). [3]
Esta distinción es fundamental para entender mi tesis.
No espero necesariamente que exista “una blockchain que gane todo”. Aunque, como en todos los sectores, algunas tendrán bastante más cuota de mercado que otras. Y opino que XRPL está especialmente bien posicionada en ese sentido.
Espero diferentes redes especializadas, conectadas entre sí, con activos capaces de desplazarse entre ecosistemas y con capas de liquidez que permitan transferir valor entre ellos.
Y precisamente en un mundo así la interoperabilidad y la liquidez dejan de ser características secundarias para convertirse en elementos centrales de la infraestructura financiera.
Las puertas giratorias como indicador
Aquí aparece uno de los elementos que más me interesan.
En 2015, cuando gran parte del mercado todavía consideraba blockchain poco más que un experimento asociado a Bitcoin, Ripple incorporó como asesor a Donald Donahue.
Donahue había sido presidente y CEO de DTCC hasta 2012.
Ripple explicó en aquel momento que su incorporación aportaba experiencia en infraestructura financiera, tecnología y seguridad. Un año después, Donahue presidía además el Global Payments Steering Group, formado por grandes bancos internacionales alrededor de una iniciativa impulsada por Ripple para desarrollar estándares de pagos internacionales sobre tecnología blockchain. [4]
Lo que me resulta interesante no es construir alrededor de este hecho una teoría conspirativa.
Es exactamente lo contrario.
Me parece interesante porque es perfectamente normal.
Las puertas giratorias existen en prácticamente todas las industrias reguladas importantes. Personas que trabajan dentro de organismos públicos pasan posteriormente al sector privado. Ejecutivos del sector privado entran en administraciones públicas. Reguladores terminan en compañías a las que previamente supervisaban y profesionales de esas compañías terminan, años después, diseñando regulación.
Es un fenómeno suficientemente importante como para haber generado abundante literatura académica y preocupación institucional sobre sus posibles efectos sobre la captura regulatoria. La OCDE, por ejemplo, ha estudiado específicamente cómo la movilidad entre el sector público y el privado puede generar conflictos de interés y riesgos de influencia sobre la política pública. [5]
Pero interpretar todas las puertas giratorias exclusivamente como corrupción sería demasiado simplista.
También existe una razón económica evidente para ellas: las personas que conocen ambas partes de una industria tienen muchísimo valor.
El ejemplo que conozco especialmente bien: la FDA
El sector farmacéutico ofrece un ejemplo extraordinariamente claro.
Desarrollar un medicamento no consiste únicamente en descubrir una molécula eficaz. Hay que saber demostrar que funciona. Hay que diseñar ensayos clínicos adecuados, elegir endpoints aceptables, construir un expediente regulatorio, entender los estándares de seguridad y anticipar qué evidencia exigirá la FDA.
En una industria de estas características, conocer la regulación forma parte de la ventaja competitiva.
Y las puertas giratorias son frecuentes.
Un estudio sobre antiguos revisores médicos de la FDA que participaron en aprobaciones de medicamentos oncológicos y hematológicos encontró que una proporción relevante terminó posteriormente trabajando o asesorando a la industria biofarmacéutica. Otros trabajos han estudiado la misma dinámica entre altos responsables sanitarios y empresas reguladas. [6]
¿Significa eso que cualquier medicamento aprobado por la FDA fue previamente “elegido”?
Por supuesto que no.
Significa algo diferente: las empresas que quieren competir seriamente dentro de un mercado regulado necesitan aprender a desenvolverse dentro de su arquitectura institucional.
La mejor ciencia sin estrategia regulatoria puede fracasar.
Y una tecnología extraordinaria que sea incompatible con la estructura jurídica y operativa del sistema financiero puede correr exactamente la misma suerte.
Otro problema diferente es el conflicto de interés entre el paciente y la industria farmacéutica. Debate que no cubro en este artículo. Cuanto más enfermo estés, más dinero ganan las farmacéuticas. Con lo cual, el incentivo de las farmacéuticas y, como consecuencia, el de los reguladores pasa automáticamente a ser que los ciudadanos estén enfermos. Sin enfermedad no hay medicamento. Sin medicamento no hay ingresos.
Si el problema de salud se soluciona rápido, con un tratamiento simple y único, el negocio de la mal llamada salud deja de tener sentido. Y digo de la mal llamada salud porque el negocio en realidad está en la enfermedad, no en la salud. Si realmente el negocio fuese la salud, el incentivo de las farmacéuticas consistiría en que todos estuviesen sanos, y con el modelo económico actual, este no es el caso. Se priorizan fármacos de larga duración que no solucionen el problema de fondo, solo los síntomas. Ese es el negocio, no curar a los pacientes. Pero eso da para otro artículo.
La banca funciona de la misma manera
En finanzas ocurre algo muy parecido.
Existe abundante evidencia académica de movimientos laborales entre bancos y organismos reguladores. Un estudio del Federal Reserve Bank of New York analizó específicamente las transiciones profesionales entre reguladores bancarios estadounidenses y entidades privadas y constató flujos sistemáticos en ambas direcciones. [7]
Otros trabajos han observado incluso que las empresas financieras valoran económicamente la contratación de antiguos reguladores. Un estudio publicado en Review of Finance encontró un incremento sustancial de ejecutivos con experiencia regulatoria entre 2001 y 2015 y asociaciones entre estas contrataciones, primas salariales y reacciones positivas del mercado. [8]
De nuevo, podemos interpretar estas relaciones exclusivamente desde el conflicto de interés.
Pero existe otra lectura complementaria.
Un antiguo regulador entiende cómo piensa el regulador.
Un antiguo responsable del Tesoro comprende cómo funciona el Estado.
Un ejecutivo procedente de una cámara de compensación entiende los riesgos operativos que una startup tecnológica puede ni siquiera haber considerado.
Ese conocimiento tiene valor.
Y cuando una nueva industria intenta integrarse dentro de una infraestructura financiera altamente regulada, tiene todavía más valor.
En España tenemos un ejemplo que conocemos perfectamente
No necesitamos mirar a Washington.
Durante décadas hemos visto en España antiguos ministros, secretarios de Estado y altos responsables públicos incorporarse posteriormente a grandes compañías energéticas.
El fenómeno ha sido especialmente visible en electricidad, gas e infraestructuras. La existencia de estas puertas giratorias ha sido suficientemente relevante como para generar debate público y normas específicas de incompatibilidad para antiguos altos cargos. La legislación española establece precisamente restricciones temporales a determinadas actividades privadas posteriores al ejercicio del cargo público. [9]
¿Por qué ocurre especialmente en industrias como energía, banca, telecomunicaciones o farmacéuticas?
Porque en todas ellas existe una característica común:
La regulación no es periférica al negocio. Forma parte del negocio.
Una eléctrica puede tener excelentes centrales y seguir necesitando comprender el mercado mayorista, las tarifas, las redes, las concesiones, la regulación medioambiental y la estrategia energética nacional.
Una farmacéutica puede desarrollar un magnífico medicamento y necesitar años para obtener autorización.
Un banco puede desarrollar un magnífico producto financiero, pero no puede ignorar capital regulatorio, AML, KYC, custodia, supervisión o protección del inversor.
Y una empresa de activos digitales que aspire a integrarse realmente en los mercados financieros tampoco puede operar como si los reguladores no existieran.
Aquí Ripple tomó una decisión estratégica muy pronto
Durante muchos años, precisamente esta proximidad institucional fue utilizada para atacar a Ripple.
Mientras buena parte del ecosistema cripto construía su identidad alrededor de la ruptura con los bancos centrales y el sistema financiero tradicional, Ripple siguió otro camino.
Decidió trabajar con bancos.
Decidió trabajar con instituciones financieras.
Decidió contratar perfiles procedentes del sistema tradicional.
Decidió hablar el lenguaje de los reguladores.
Y decidió intentar resolver problemas del sistema financiero existente en lugar de esperar a que ese sistema desapareciera.
Durante el ciclo más ideológico del mercado cripto aquello parecía una debilidad.
Hoy no estoy tan seguro.
Si la transición que estamos observando termina siendo una migración ordenada desde la infraestructura financiera tradicional hacia una infraestructura tokenizada, haber pasado más de una década intentando entender cómo piensan esas instituciones puede ser una ventaja competitiva extraordinaria.
Y aquí es donde aparece una idea incómoda.
La regulación también elige ganadores
Puedes terminar de leer el articulo aqui:
https://t.co/30NFX7XfQn
@bgarlinghouse just went on @CNBC and said what nobody in Bitcoin wanted to hear 👀
@Strategy 's "financial engineering" buying model? He called it unsustainable and said it's actively hurting the market
Utility wins long-term. Every time. $XRP $BTC
So why XRP, out of thousands of tokens? The answer is what Ripple spent three years doing while most people weren't watching. It bought the financial plumbing banks took a century to build. No partnership decks, it wrote checks and took ownership.
3/24🧵
In May 2026, JPMorgan, Mastercard and Ripple ran a cross-border settlement that hadn't been done before. A tokenized US Treasury, redeemed across banks in about 4.2 seconds, after hours and on a public chain… and that chain was the XRP Ledger
1/24🧵
@bgarlinghouse just told CNBC that long-term value of any digital asset is driven by utility not financial engineering 👀
XRP's ODL volume hit $1.2B in Q1 2026, up 45% YoY that's not hype, that's product-market fit ⏳
The institutions know. Do you?
I hear this will be the largest @RippleSwell yet. I wouldn't miss it.
The best part of these events is always seeing the new ways people are using XRP and building on the XRP Ledger. Looking forward to diving into core use cases around payments, tokenization, interoperability, DeFi, AI, and whatever comes next.
Bring your best ideas and meet me there, XRP community.
https://t.co/ZOxGt3Ni59
Adobe $ADBE
El mercado no está castigando el presente. Está castigando el futuro.
Actualicé mi análisis tras los últimos resultados y la conclusión sigue siendo la misma:
el negocio sigue siendo excelente hoy, pero el futuro no lo veo igual.
Análisis completo 👇
@JavierCrespoDM Lo tuyo son los Graficos y el TA,de como funciona el sistema financiero,y a donde va la tecnologia crip en el futuro eso no te da,y sobre tu punto 2,ya que todos estan creando redes propias y aisladas,y cada pais esta creando su propia moneda,quien hace el intercambio puente?BTC?