CINCO PANES Y DOS PECES
Si es que basta muy poco
para llenar los cestos
cuando abunda la gracia.
El eterno drama tiene que ver
con el cálculo, con la reserva
y el por si acaso.
Se nos ha instalado en el alma
la desconfianza,
la sospecha,
la supervivencia,
la rivalidad absurda.
La tragedia es que hay pan para todos, oculto bajo la pompa y la gala.
Cuando alguien descubre
esta verdad sencilla,
carga desde entonces
con la cara y la cruz,
el júbilo de un bien posible,
la impotencia al chocar con los muros
erigidos por siglos de temor e inercia. pero, al menos sabe
que nunca estará solo,
en la lucha por el pan de todos.
Hay trabajadores que van a trabajar aún estando enfermos. Y los hay que se escaquean con un estornudo. Si ni esto podemos reconocer es que estamos tontos.
Hablamos de política, de deporte, de la actualidad, de trabajo, del tiempo, de tal o cual persona… y nada nos llena.
¡En la vida necesitamos gente con la que poder hablar de amor!
¿SABES SI SON DIGNOS?
¿Sabes si son dignos?
Esa fue la pregunta.
La dignidad requerida
no era prestigio, autoridad,
distinción o prevalencia.
No era la fortaleza
de los invulnerables
ni la presunción
de los soberbios.
No era la seguridad
de los perfectos.
Aquel interrogante
envolvía otros más hondos.
¿Aman a Cristo?
¿Han experimentado la misericordia?
¿Comprenden quién es su prójimo?
¿Serán capaces de tomar en serio a Dios?
¿Conocen sus propios límites?
¿Sabrán ser discípulos?
¿Permanecerán cuando llegue la tormenta?
¿Llegará a ser su vida eucaristía?
La respuesta fue un sí
que tenía tanto de confianza
como de apuesta.
Era un ojalá,
un con tu gracia,
un están en camino.
Respondieron por ellos
quienes los conocían.
Hoy la respuesta, más humilde, la da el tiempo,
oro y plata de historias fecundas.
¿Sabes si son dignos?
Lo han intentado.
Han amado, sentido, vibrado, servido.
Han llevado la Palabra por bandera.
Se han gastado.
Llevan dentro cicatrices
y alguna herida abierta.
Han estado en el desierto y el Tabor
y aquí siguen en camino tras sus huellas.
Han sido hijo pródigo,
hermano mayor
y padre que abraza.
Han lavado con su llanto algún cansancio.
Han escrito con sus dedos en la arena.
En su interior aún pelean
un fariseo y un publicano,
el trabajador de la primera hora
y el obrero de la última.
¿Sabes si son dignos?
La respuesta es hoy distinta.
Tú, Señor, nos haces dignos
confiando tu tesoro a nuestro barro.
(Al cumplirse hoy 25 años de ordenación . Se agradece una oración)
No es fácil encontrar el equilibrio hoy en las redes. Es valioso estar, pero es necesario mantener distancia. Es importante escuchar, pero hay que aprender a esquivar el ruido. Es esencial la palabra, pero ha de templarse en el silencio. Y hay que arriesgar, pero sin temeridad.
@jmolaizola Que necesario vivir esa vida oculta cuando se presenta y se repite en la vida.
Que importante que no dejemos de cuidar los espacios ocultos, cotidianos, que alimenten el eco de la Palabra que somos.
Gracias
Hay quien se ha lanzado a evangelizar sin pasar por la vida oculta. Y son esos tiempos de silencio, de tranquila maduración y de atravesar más de una tormenta y más de una batalla, los que dan luego sentido, hondura y verdad a la Palabra de la que se intenta ser eco.
Le han concedido el premio Avanzadora de Honor de @OxfamIntermon y @20m a mi amiga hermana y ejemplo de lucha @HelenaMaleno#Enhorabuena guerrera.
Abajo los muros y las fronteras 💜✊🏾🤎
https://t.co/rxExfr7Sey
AMORES
Hay amores ciertos
y otros engañosos.
Amores fugaces,
y amor duradero.
Unos respondidos,
otros ignorados.
Los hay conocidos
y los hay secretos.
Están los que intentan
que no se les note,
y los que se gritan
a los cuatro vientos.
Amor intangible,
y amores concretos.
Amores felices,
y amores molestos.
Hay amor que asfixia,
y lo hay llevadero.
Unos, legendarios,
otros, olvidables
y otros, ya veremos.
Amores cansados
de tanto luchar,
o apenas brotando,
los amores nuevos.
Y luego, Tu amor.
inmortal, discreto,
que ni se negocia
ni nos pone precio,
que salta distancias
y atraviesa el tiempo,
que nos enamora
y nos vuelve espejo
del amor posible,
del amor eterno
La vocación, cualquier vocación, no es una sucesión de emociones, ratos bonitos, mensajes positivos y entusiasmo. Es una historia donde caben algunos momentos de plenitud y alegría, otros de tormenta y dificultad, y mucho de rutina y cotidianeidad cuando la fiesta se acaba
LA BATALLA NUESTRA DE CADA DÍA
Es una guerra que dura una vida
la que enfrenta, en mí, dos mundos.
Entre el algo y el todo,
entre el “por ahora”, y el “para siempre”,
entre “yo” y “Tú”…
La seguridad se enfrenta al riesgo,
las garantías a la confianza,
el ruido a un silencio no siempre poblado,
las pequeñas miserias se oponen al Amor
y el orgullo quiere pisar a la verdad.
Dame, Señor, capacidad para luchar.
Toca pelear cada día,
hasta esa jornada última
en que Tú vencerás por los dos.
Dame fe para no rendir el evangelio,
la bondad, el sacrificio o la cruz.
Dame alegría para sobrellevar
cada revés, cada caída,
cada tormenta.
Yo, por mi parte, aquí estoy,
dispuesto a seguir remando
con mis pocas fuerzas,
con mis pobres brazos.
No sé si basta,
pero hay que intentarlo.
Está el evangelio de Marcos, el de Mateo, Lucas, Juan… y luego está la vida de cada uno de los que decimos seguir a Jesús. Nuestras palabras y sobre todo nuestros hechos serán el único evangelio por el que otros oirán hablar de Jesús (o no).
Feliz Navidad.
No es Feliz
como “sin problemas”.
Ni que la vida sea fácil,
ni vivir una quimera.
La dicha no es vegetar
en un jardín hermoso
donde cada fruto es exquisito
y hay aroma de júbilo.
Que todo eso son visiones
de falsos profetas
o miradas de ave de paso,
que sobrevuela la tierra
sin llegar a posarse
en el suelo de lo concreto.
Feliz Navidad,
es la alegría asustada
de la mujer que arriesga,
y la confianza serena
del receptor de la promesa.
Es el entusiasmo incierto
de los peregrinos
en ruta, tras una estrella.
Es la emoción humilde
de los excluidos,
testigos hoy del milagro.
Y es el gozo lúcido de Dios
encarnado en niño,
cuando empieza a vaciarse
por completo.
Esa fiesta celebramos,
esa historia compartimos,
esa promesa anhelamos:
Feliz Navidad.
PREGUNTAS A UN REY EN CRUZ
¿Qué corona es esa que te adorna,
que por joyas tiene espinas?
¿Qué trono de árbol te tiene clavado?
¿Qué corte te acompaña, poblada
de plañideras y fracasados?
¿Dónde está tu poder?
¿Por qué no hay manto real
que envuelva tu desnudez?
¿Dónde está tu pueblo?
Me corona el dolor de los inocentes.
Me retiene un amor invencible.
Me acompañan los desheredados,
los frágiles, los de corazón justo,
todo aquel que se sabe fuerte en la debilidad.
Mi poder no compra ni pisa,
no mata ni obliga, tan solo ama.
Me viste la dignidad de la justicia
y cubre mi desnudez la misericordia.
Míos son quienes dan sin medida,
quienes miran en torno con ojos limpios,
los que tienen coraje para luchar
y paciencia para esperar.
Y, si me entiendes, vendrás conmigo.