Ahora Nación exigió la renuncia de Óscar Arriola tras el atentado en Trujillo. “Su continuidad ya no es sostenible”, señaló. También pidió al Gobierno no “trasladar al Congreso el costo de su incapacidad para enfrentar la delincuencia”.
Cuán importante es la forma de comunicar, escuchar, reflexionar y expresar nuestras ideas y convicciones; y eso empieza en el hogar, se fortalece en la escolaridad y posteriormente da frutos en la sociedad.
ANATOMÍA DE NUESTRAS CONVICCIONES
Mucho antes de saber qué significa izquierda o derecha, ya estamos aprendiendo política.
Un niño no conoce a Marx, Hayek ni Adam Smith. Ignora qué es redistribución o subsidiariedad. Pero ya aprende cosas más importantes: si el mundo es confiable o amenazante, si la autoridad debe obedecerse o cuestionarse, si quien fracasa merece ayuda o debe arreglárselas solo, si la desigualdad parece natural o injusta y si alguien diferente provoca curiosidad o temor.
Todavía no tiene ideología. Pero ya construye los cimientos donde algún día instalará una.
Quizás exageramos cuando decimos que “elegimos” nuestras ideas políticas. Nos gusta imaginar que examinamos capitalismo, socialismo, liberalismo y conservadurismo, comparamos evidencia y finalmente escogemos.
Difícilmente ocurre así.
Primero aprendemos a mirar el mundo. Después descubrimos cómo se llama nuestra manera de mirarlo.
La familia proporciona el primer diccionario moral. Ni siquiera necesita hablar de política. Basta escuchar frases aparentemente inocentes: “el que quiere puede”, “los ricos se aprovechan”, “los pobres reciben todo gratis”, “los empresarios dan trabajo”, “el Estado abandona a la gente”, “el pobre es pobre porque quiere”, o “antes había más orden”.
Cada frase contiene una pequeña teoría de la sociedad.
Después llega el entorno. Colegio, barrio, amigos, universidad, trabajo, frustraciones, privilegios y precariedad van corrigiendo aquel manuscrito inicial.
No existe un cromosoma socialista ni una neurona conservadora, pero sí diferencias parcialmente heredables: apertura a experiencias nuevas, sensibilidad ante amenazas, tolerancia a la incertidumbre o necesidad de orden. La biología no determina nuestro voto; participa en la construcción de quien interpretará el mundo.
La ideología aparece entonces como una máquina para ordenar la realidad.
A quien percibe principalmente injusticias, la izquierda puede ofrecerle un lenguaje de desigualdad, derechos y estructuras de poder. A quien observa amenazas al orden, la derecha puede ofrecerle otro de autoridad, responsabilidad individual, tradición y estabilidad.
Ambos encuentran algo profundamente satisfactorio: una explicación.
Después aparece la tribu.
Dejamos de decir “estoy de acuerdo con esta idea” y comenzamos a decir “soy de izquierda” o “soy de derecha”.
El verbo —ser— cambia todo.
Una opinión puede modificarse. Una identidad debe defenderse.
Desde entonces ya no evaluamos solamente argumentos: protegemos pertenencias. El sesgo de confirmación selecciona evidencia favorable; el razonamiento motivado fabrica explicaciones y el tribalismo proporciona adversarios.
Incluso la inteligencia puede convertirse en abogado defensor de nuestros prejuicios.
Por eso personas cultas pueden sostener estupideces monumentales cuando está en juego su identidad política. No les faltan neuronas. Les sobra pertenencia.
El pensamiento crítico comienza precisamente donde esa pertenencia incomoda.
Consiste en preguntarse: ¿pensaría lo mismo si esta idea proviniera del adversario? ¿Exijo a los otros la misma evidencia que a los míos? ¿Cuántas de mis convicciones son conclusiones y cuántas son herencias emocionales racionalizadas?
Tal vez madurar políticamente no consista en desplazarse hacia la izquierda, la derecha o el centro, sino en algo más difícil: observar las propias ideas desde afuera.
Porque aquella voz que llamamos “mi pensamiento” contiene también las voces de nuestros padres, nuestra infancia, nuestros miedos, experiencias y nuestra tribu.
Entonces surge una pregunta inquietante: si hubiésemos nacido en otra familia, otro barrio, con otros amigos, otra historia y otros temores, ¿defenderíamos exactamente las mismas ideas?
Si la respuesta no es necesariamente sí, convendría administrar nuestras convicciones con mayor humildad.
Quizás no elegimos la vieja ventana desde la cual aprendimos a mirar el mundo. Pero sí podemos decidir abrir una nueva.
@MisColumnas
Muy entretenidos "nuestras dignas autoridades" parlando con los supuestos delincuentes. La eficiencia y claridad de su trabajo se desborda y los pinta de cuerpo entero. Renuncien por dignidad.
#FueraArriola
El ministro Belaunde y el gral Óscar Arriola interrogando a uno de los detenidos, vinculado al asesinato de 4 personas y al secuestro de un empresario en Trujillo.
¿Qué hay detrás del secuestro del empresario minero en Trujillo?
El brutal secuestro del empresario minero Jens Marty Lara Tantaquilla y el asesinato de sus cuatro acompañantes en la ciudad de #Trujillo, representa una grave escalada del crimen organizado en el #Perú. Ahora las megabandas, ya pasaron a una evolución letal y un escalamiento en los niveles de audacia y violencia extrema, principalmente ligadas a organizaciones como "Los Pulpos".
Hasta el momento, las pericias de la Policía Nacional del Perú (#PNP) confirman que las víctimas mortales (dos hombres que actuaban como seguridad y dos mujeres, incluyendo a la pareja del minero), intentaron obstaculizar el secuestro. Ante esto, los delincuentes aplicaron fuerza letal inmediata para no perder el control de la situación.
¿Y qué hace inteligencia?
El comando policial regional admitió que contaban con información de inteligencia sobre un secuestro en planificación; esto evidencia deficiencias graves para articular operaciones preventivas y neutralizar la amenaza antes de su ejecución.
¿Qué hacen concentrando toda la fuerza (militares y policías) solo en el distrito de #Pataz; cuando la real amenaza criminal está en la región y básicamente en la ciudad de Trujillo? En cuanto a costo y beneficio, justifica mantener a tantos militares y policías solo en el distrito de Pataz? ¿Los resultados?.
Ineficacia de los estados de emergencia.
Las reiteradas declaratorias de emergencia aplicadas en Trujillo y La Libertad, solamente funcionan como analgésicos temporales; pero carecen de planes de control territorial sostenidos en el tiempo y sobre todo decisión política.
A todo ello hay que sumar, la falta de tecnología para el patrullaje integrado, la crisis interna de imagen que arrastra la policía y la débil fiscalización del mercado informal de uniformes o armas dejan al Estado siempre en una posición reactiva, frente al poder expansivo de la delincuencia, que ahora ya utiliza tecnología de punta.
Como controlar la corrupción.
Una y otra vez he alertado, que estas organizaciones sobreviven, porque compran impunidad en los operadores de justicia locales (policías, fiscales, jueces). Por lo tanto, los casos de alta complejidad contra megabandas, deben ser trasladados de inmediato a juzgados corporativos nacionales en Lima para proteger la vida de los magistrados y evitar que sufran presiones o amenazas de muerte.
Igualmente, se debería hacer un saneamiento exhaustivo e investigación de los patrimonios de los mandos policiales y subalternos asignados a las zonas calientes como La Libertad.
https://t.co/knq88Qc9Ki
Un análisis sensato de lo que se convirtió nuestra ciudad desde hace ya buen tiempo. Esto sobrepasó al Estado. Hay grupos delincuenciales de "alto nivel" operando y con muchos tentáculos en diversas esferas.
@gentedetruji@laencerronaperu@ensustrece@N60Noticias
Novedades sobre el secuestro del empresario minero en Trujillo.
Lo que ocurrió en Trujillo, con el secuestro del empresario minero Jens Marty Lara Tantaquilla y el asesinato de sus cuatro acompañantes, ya refleja un escenario de una "mexicanización" o "colombianización" de las economías ilegales en el https://t.co/7KdaP4pbhO, donde las organizaciones delictivas ya no temen al Estado; sino lo confrontan de manera simétrica utilizando el terror como moneda de cambio y presión política.
¿Son Los Pulpos?
Algunos jefes policiales abiertamente adelantaron que los posibles autores de ese secuestro, son integrantes de la organización criminal Los Pulpos o La Nueva jauría. ¿Evidencias? ninguna.
Lo cierto es que la letalidad del ataque (asesinar a los cuatro testigos en el acto con silenciadores), buscaba asegurar que no hubiera resistencia y enviar un mensaje de terror para obligar a la familia a pagar un rescate que se presume de varios millones de dólares. Ese tipo de actuación - al menos - en el Perú es una novedad.
En decir, no estamos ante delincuentes comunes con suerte; sino ante estructuras híbridas donde no se descarta la participación de experiencia de especialistas militares o policiales (activos o en retiro).
Pero la línea de investigación más fuerte, no apunta a un secuestro al azar; sino a un ataque planificado, premeditado debido a las actividades de la víctima, que rebaza la capacidad de Los Pulpos.
Disputa millonaria.
Una de las sospechas, es que el secuestro de empresarios y el asesinato de sus acompañantes - al parecer - responde a un millonario botín que genera el tráfico de oro (con robos masivos de mineral aurífero valorizados en cientos de miles de dólares). Entonces, la Policía - para empezar - debería investigar sobre las rivalidades de este empresario secuestrado.
Como golpear la criminalidad.
Los especialistas sugieren que es una necesidad crear Sub Sistemas de Extorsiones con un coordinador responsable, para ver exclusivamente caso de las extorsiones. Luego que las fiscalía de extorsiones y delitos conexos deben tener competencia a nivel nacional. De no haber presupuesto, las fiscalías de Derechos Humanos, deberían convertirse en fiscalía de extorsiones
https://t.co/7KdaP4pbhO
Anunciar la liberación de un secuestrado no borra los 4 asesinatos de ayer en Trujillo que pudieron ser prevenidos.
El guión de la INSEGURIDAD sigue intacto: balas, muertes, y luego operativos para la prensa.
No celebren reacciones tardías; cambien los shows por verdadera INTELIGENCIA.
Exigimos PREVENCIÓN y una ESTRATEGIA QUE SALVE VIDAS antes de que ocurra la tragedia.
@ChacoteroPeru Sinvergüenzura es lo que siempre destila @rosangellabr . Más no se puede esperar. Para eso la eligieron. Jamás entenderán términos como decencia, responsabilidad, eficiencia y meritocracia.
@Cuarto_Poder Empiecen deshaciendo sus leyes pro crimen! Ahora no vengan con el cuento que están atados de manos y que recién están "coordinando", qué descaro!
@Defensoria_Peru Que hace la @Defensoria_Peru "saludando" y aplaudiendo una acción del Ejecutivo que es obvia? Srs. para eso sirve su labor? Que hacen uds por el pueblo? Aparentemente nada sustancial, salvo aplaudir y organizar conciertos.
@Epicentro_TV "La necesidad y urgencia" como dice el Sr. es que DEROGUEN las leyes pro crimen que ellos mismos avalaron y aprobaron. Por salvar el pellejo a los cuellos blancos, todos los delincuentes están haciendo de las suyas. Y la policía? Reforma urgente!
🚨#Trujillo Delincuentes vestidos como policías del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado asesinaron a 4️⃣ personas a bordo de una camioneta y secuestraron al empresario minero Jens Lara Tantaquilla, esta madrugada. La PNP confirmó la autenticidad de un video del ataque.🧵
Lograr que en todas las escuelas los niños aprendan, no es imposible. En el Salvador, el sistema educativo está empezando a cambiar. Paulatinamente, en cada vez más escuelas ( 300 el año pasado, 1000 este año) hay una intervención integral: los maestros reciben un apoyo muy cercano, con guías de clase y maestro más experimentados que les dan orientación, todos los niños reciben materiales, textos y una tablet, hay un monitoreo detallado de los avances en el aula, apoyando el trabajo del director.
Los aprendizajes se miden constantemente y los niños que están rezagados reciben apoyo adicional. Se asegura que todos los elementos claves estén en su lugar y dado que estamos en el siglo XXI, la tecnología y la IA permiten escalar mucho más rápido y monitorear el desempeño del sistema de manera eficiente.
Se parte de un nivel muy bajo, con déficits muy grandes en la preparación de los docentes y en los recursos de las escuelas y con un sistema en donde la educación estaba secuestrada por el crimen. Hoy no solo hay una experiencia educativa positiva sino una modernización que empieza a generar un sistema nuevo con altas expectativas: todo niño puede aprender. Algo ya está pasando en el país, una inversión en capital humano qué será la base del crecimiento y el desarrollo futuro.
"Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante esa hora.
Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón".
"Momo", Michael Ende
FERNANDO CERIMEDO
El Curriculum de un mitómano.
Hace algunos años me topé con una entrevista a Fernando Cerimedo en un canal de la televisión argentina. La sensación fue inmediata: ese tipo de relato ya lo había escuchado en Rafael Garay, otro personaje capaz de convertir su biografía en una superproducción.
Garay contó que había estado en Fukushima después del desastre nuclear ayudando a salvar personas. Cerimedo parece de esa misma escuela: cuando la realidad resulta modesta, siempre queda inventarse una mejor.
Mientras más leo sobre Cerimedo, más desconcertante resulta su acceso a partidos y gobiernos latinoamericanos. Su currículum no parece el de un consultor político: parece Ethan Hunt con posgrado en marketing.
Según sus relatos, estudió en Harvard becado por sus capacidades como triatleta profesional. Allí habría conocido a Eduardo Bolsonaro. Harvard habría negado antecedentes de esa historia. Y esto es apenas el aperitivo.
También ha afirmado haber sido agente de la CIA, entrenarse con los Navy SEALs y obtener un doctorado en marketing en la Universidad de Phoenix. Su asesor, impresionado, lo habría llevado a colaborar en la campaña de Barack Obama. Además, habría trabajado en Asuntos Internacionales de la Casa Blanca y luego enviado a Latinoamérica para servir al tío Sam como emisario estratégico o agente secreto.
La CIA, los SEALs, Harvard, Phoenix, La Casa Blanca, Barak Obama y triatlón. Faltaron la NASA, el Mossad, ganarle una partida a Kasparov y haber enseñado a patear a Messi mientras componía temas para Jamiroquai y diseñaba la última coreografía de Dua Lipa.
El problema no es sólo lo extraordinario del relato. Cuando alguien acumula hazañas extraordinarias, corresponde exigir pruebas extraordinarias. Y ahí comienza a desinflarse el montaje.
En ámbitos políticos impresionaba con demostraciones tecnológicas: sistemas supuestamente capaces de monitorear y manipular en tiempo real miles de cuentas, tendencias y métricas en redes sociales. Una torre de control desde donde parecía observarse Internet completo.
Obviamente aquello era más show y una maqueta que tecnología real: interfaces vistosas con capacidades nunca verificadas. Inevitable recordar la Operación Huracán y el software “Antorcha”. Ante el desconocimiento, unas cuantas pantallas con gráficos y números pueden parecer el Pentágono.
La ignorancia es tierra fértil para el charlatán.
Hace más de dos años, junto a la llegada de Milei a la casa Rosada, sigo las andanzas de Cerimedo, su empresa Numen y sus operaciones digitales. Detrás de la sofisticación aparecen redes coordinadas, cuentas automatizadas, bots, trolls y amplificación artificial. Mucho “big data” y demasiado ejército digital detrás del telón.
Surge la pregunta: ¿cómo alguien con una biografía tan inverosímil llegó a asesorar al poder?
Quizás porque el mitómano necesita una audiencia, pero determinada clase de poder también necesita mitómanos.
El narcisista reconoce a quien alimenta su grandilocuencia. El charlatán entiende qué desea escuchar su cliente. Si el candidato quiere sentirse Nerón, siempre aparecerá alguien dispuesto a venderle fósforos para encender el delirio. No hace falta ser brillante: basta detectar egos, temores y ambiciones.
Porque el verdadero escándalo quizá no sea Cerimedo.
Son quienes le creyeron.
Un mitómano puede inventar que fue a Harvard, que trabajó para la CIA, que se entrenó con los SEALs, que asesoró a Obama y a media Casa Blanca. Pero ministros y partidos tienen medios de sobra para verificar antecedentes.
Si alguien llegó con semejante currículum y nadie preguntó demasiado, tenemos un problema mayor que un presunto mitómano.
Tenemos la anatomía de un poder crédulo, corrupto, ignorante y estúpido.
Cuando un vendedor de fantasías, un verdadero y evidente chanta, consigue asesorar a quienes pretenden gobernar países, la pregunta deja de ser cómo llegó Cerimedo hasta ellos.
La pregunta aterradora es, cómo llegaron ellos al poder.
@MisColumnas
¡No te la pierdas! ✍️La genialidad de Carlín sobre los últimos sucesos en el Congreso.
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GRANJA DE BOTS
Cerimedo dijo manejar una granja de bots con más de 50.000 cuentas falsas para influir en elecciones. (Infobae)
Las granjas de bots tienen un objetivo que suele entenderse mal. No necesitan convencer directamente a millones de personas. Su primera víctima es el algoritmo. Si consiguen engañarlo, será la red social la que haga buena parte del trabajo.
Los algoritmos no son jueces de la verdad, no discriminan la falsedad ni la mentira de lo veraz. Son sistemas de recomendación diseñados para detectar aquello que parece interesarnos y mantener nuestra atención amplificando su presencia. Observan señales: visualizaciones, velocidad de crecimiento, “me gusta”, comentarios, reposteos, permanencia y clics. Una granja de bots intenta fabricar artificialmente esas señales.
Imaginemos una publicación falsa que normalmente recibiría menos de cien visualizaciones y luego desaparecería. Una red coordinada de cientos o miles de cuentas comienza inmediatamente a verla, compartirla, comentarla y marcarla como favorita. Algunas son automáticas y otras humanas. Lo decisivo es coordinarlas.
En pocos minutos la publicación exhibe una actividad anormalmente alta. El sistema puede interpretarla como señal de interés y comienza a recomendarla a personas que jamás estuvieron vinculadas con la granja. Ahí aparece el multiplicador.
Los primeros 5.000 “me gusta” pueden ser artificiales, pero ayudan a conseguir otros reales. Después llegan usuarios auténticos. Algunos apoyan, otros insultan y otros comparten para denunciarla. Incluso quienes intentan combatir una mentira pueden aumentar su circulación.
La secuencia es simple: actividad artificial → señal de popularidad → recomendación algorítmica → usuarios reales → nuevas interacciones → mayor recomendación.
El bot empuja la primera ficha del dominó. Después las empujan los usuarios.
Aquí reside el problema: repercusión no es veracidad. Una publicación no se vuelve cierta porque tenga 80.000 likes, dos millones de visualizaciones o 30.000 reposteos. Esos números describen circulación e interacción; no certifican verdad. El algoritmo no necesariamente pregunta si algo es verdadero: evalúa, entre muchas variables, si consigue atención.
La falsedad, además, posee ventajas: sorprende, escandaliza y moviliza emociones con enorme facilidad.
Nuestra atención tampoco mide verdad. Reacciona ante sorpresa, miedo, indignación, escándalo y confirmación de prejuicios: precisamente las emociones que explota la desinformación.
Una granja de bots, por tanto, no fabrica solamente likes. Fabrica apariencia de relevancia. Puede transformar una opinión marginal en tendencia, instalar un hashtag o crear la sensación de un consenso social inexistente.
Entonces aparece el segundo engaño: el psicológico. Vemos 200.000 likes y pensamos: “por algo será”. Observamos miles de comentarios similares y creemos estar frente a una multitud. Opera la prueba social: si muchos parecen creer algo, tendemos a concederle mayor credibilidad. Pero mil cuentas no equivalen necesariamente a mil personas, ni cien mil interacciones representan cien mil opiniones independientes.
Ese es el poder de estas operaciones: convertir cantidad artificial en legitimidad aparente y legitimidad aparente en influencia real. Una manipulación pequeña puede convertirse en conversación nacional cuando usuarios, periodistas y políticos reaccionan ante aquello que fue inflado.
Por eso necesitamos alfabetización digital: no confundir popularidad con verdad, viralidad con importancia, tendencia con mayoría ni interacción con respaldo ciudadano.
En la plaza pública sabíamos quién gritaba. En la digital podemos leer diez mil cuentas y descubrir detrás apenas un par de personas.
Los algoritmos no miden la verdad: miden señales de repercusión. Cuando una sociedad confunde el ruido de las máquinas con la voz de sus ciudadanos, el problema deja de ser tecnológico. Se convierte en un problema que atenta contra la democracia.
@MisColumnas