El señor Zapatero reclama para si la presunción de inocencia que le ha robado a todos los hombres españoles, que pueden resultar denunciados de manera gratuita y ser condenados sin que la parte denunciante tenga que aportar prueba alguna #horizonte@HorizonteCuatro
#Horizonte nos gobiernan unos señores que están considerados organización criminal es lógico que los testigos del engaño piensen que se juegan la vida destapando el truco ante la ley
Me llamo Chema y soy dibujante tradicional. Desde que llegó la IA casi no tengo trabajo, pero yo seguiré dibujando hasta que no pueda.
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MALEDUCADOS
La era de la vulgaridad.
La filósofa y socióloga eslovena Renata Salecl no escribe un libro sobre malos modales. “Maleducados”, —la era de la vulgaridad— es, en rigor, una radiografía moral y política de nuestro tiempo. La grosería que hoy campea en el trabajo, en la política y en la vida social no es un accidente cultural ni un simple deterioro de las formas: es el síntoma visible de una ideología que ha hecho del éxito individual, la competencia permanente y la grandiosidad performativa sus pilares centrales.
Salecl acierta al identificar que la vulgaridad contemporánea no se limita al lenguaje soez o a la descortesía cotidiana. Es una forma de relación social. Una lógica que premia la humillación del otro, la agresividad como señal de liderazgo y la exhibición de poder como virtud. En este marco, la cortesía deja de ser un valor civilizatorio para convertirse en debilidad; el respeto, en ingenuidad; la prudencia, en falta de ambición.
El discurso del éxito —amplificado por gurús motivacionales, manuales de autoayuda y retóricas empresariales— exige no solo triunfar, sino parecer triunfador incluso en la derrota. Se trata de una teatralización permanente del yo, donde la imagen sustituye a la experiencia y la voluntad se presenta como solución universal. El fracaso, así, deja de ser una circunstancia para convertirse en culpa. No hay estructuras, no hay contextos: solo individuos que “no se esforzaron lo suficiente”.
Este imperativo produce una paradoja devastadora: cuanto más se exalta la meritocracia, más se extiende el síndrome del impostor. Incluso quienes alcanzan posiciones de éxito viven bajo la sospecha íntima de no merecerlas. El ideal es tan alto, tan inalcanzable, que nadie está verdaderamente a la altura. La ansiedad y el burnout no son anomalías del sistema laboral moderno; son su consecuencia lógica.
En los espacios de trabajo, la erosión del sentido colectivo ha dado paso a entornos de competencia feroz, vigilancia constante y miedo al reemplazo. La grosería no es aquí un exceso emocional, sino una técnica de gestión. Salecl muestra con claridad cómo la crueldad se normaliza, especialmente en las élites de poder, donde ciertos rasgos psicopáticos —falta de empatía, manipulación, desprecio por el daño causado— no solo no son sancionados, sino activamente recompensados.
El problema, sin embargo, trasciende lo laboral. La autora conecta esta cultura del ganador con un debilitamiento profundo de la democracia. El individualismo extremo erosiona la solidaridad y alimenta la apatía política. El autoritarismo contemporáneo, advierte Salecl, ya no necesita tanques ni golpes de Estado: avanza mediante reformas técnicas, discursos emocionales simplificados y una ciudadanía cansada, fragmentada y desinformada.
Maleducados es, en última instancia, una advertencia. La vulgaridad no es banal. Es un proyecto cultural que redefine qué admiramos, qué toleramos y qué justificamos. Cuestionarla no es un gesto nostálgico por las buenas maneras perdidas, sino una tarea urgente si aspiramos a reconstruir vínculos sociales, proteger la salud mental colectiva y sostener una democracia que no se desmorone bajo el peso de la indiferencia.
Renata Salecl nos obliga a mirar de frente una verdad incómoda: cuando la grosería se vuelve norma, no estamos ante una crisis de educación, sino ante una crisis de sentido. Y ninguna sociedad sale indemne de ella. @MisColumnas
@landervaldizan Entonces reconoces que se cancela a los artistas si se "moja". Ella ya expresa lo suficiente con su arte, arte que cada uno puede interpretar libremente, esa es la maravilla. Deberíamos tener muy clara la diferencia entre artista y persona.
Ayer vi la brutal y extraordinaria “Nuremberg” con Russel Crowe y Rami Malek, y es imposible no pensar en Morena y este régimen que poco a poco, se adueña de nuestras vidas.
Los regímenes autoritarios no empiezan con campos de concentración, empiezan cuando un gobierno cree que puede saltarse la ley porque “representa al pueblo”, mientras por atrás lo somete con el pretexto de un “bien mayor”.
Hoy vemos el mismo guión del Tercer Reich, jueces que estorban, la crítica es traición, la prensa incomoda, la lealtad vale más que la capacidad y el líder nunca se equivoca. Y lo peor: están sembrando un odio que creen controlar… pero cuyo alcance y consecuencias no están viendo venir.
La democracia no se rompe de golpe, sino con pequeñas concesiones que se normalizan. Y con los que cobran por normalizar el odio que se está sembrando todos los días. El odio que se normaliza en discursos, en conferencias, en redes, en “ellos contra nosotros” “que bueno que tienes miedo porque tenemos todo el poder”. ¿Qué ser humano decente se alegra de que el otro tenga miedo? Ningún régimen se sostiene sin esos cómplices voluntarios y acomodaticios. Que siempre salen corriendo ante la exigencia pública.
Aún no estamos en el desastre, pero la historia se repite. Las sociedades se quiebran así: cuando se convence a la mitad del país de que la otra mitad es un enemigo a destruir. Ese daño no lo repara ninguna elección y no lo borra ningún discurso de unidad.
¿Se han fijado como en la 4T ya no dicen la palabra “DEMOCRACIA” ni nada que se refiera a ella?
Nuremberg me recuerda que las peores tragedias políticas siempre empiezan así: con un movimiento que se asume moralmente superior, que justifica sus excesos y que se convence de que cualquier límite institucional es una amenaza a su misión.
Y recuerden esta cita de Collinwood: “La única señal de lo que el hombre es capaz de hacer está en lo que ya ha hecho.”
@wesnatius@juansotoivars Y que pasa cuando no hay delito? Cuando la denuncia es falsa o instrumentalizada?
De que naturaleza es? A ver si me lo vendes.
@goslum Pedir perdón también por esto?Dijo "soy jurista y a veces hay que cometer una injusticia para salvar a una victima" Se cargaron la presunción de inocencia a la que todos y todas tenemos derecho. Pero si es cierto que fue educada y la única que dijo que se leería el libro.
@martamj32@TheObjective_es Les asustan las mujeres empoderadas como Rosalía por el simple motivo de que para llegar donde ha llegado ella hay que trabajar, esforzarse, sacrificarse y eso son palabras mayores para el feminismo actual.
@juansotoivars Reservado, será mi próxima lectura y añadir, tras escuchar tu video de presentación que soy mujer y pareja de un hombre apuñalado con esa espada.
@LaEtxebarria Mucho apoyo en redes cuando se abrió en canal para informarnos por su estado de salud y ahora, cuando deberíamos alegrarnos todos de ver que ha salido adelante montan una guerra encarnizada contra ella, no entiendo a la humanidad, cada vez menos
@nono_crvr Tenemos que polarizar hasta la música que nos hace disfrutar? O blanco o negro, dónde están los matices?Tenemos derecho a juzgar/castigar todo desde fuera sin saber realmente que ha pasado?Tanto miedo dan los cambios?Empecemos a valorar a los artistas por su trabajo