Orgulloso de mi, porque otros en mi lugar ya se hubieran rendido. Y yo sigo aqui, quizás un poco cansado, pero con la mismas metas y el mismo deseo de superarme.
porque detrás de un “sí puedo” hay noches sin dormir, lágrimas de impotencia, dolores de cabeza, mala alimentación. Pero más que eso, hay un corazón lleno de ilusiones y metas por cumplir.
Mi silencio dice mucho, porque normalmente soy el tipo de persona comunicativa, que pelea, que llora, que bromea, que pide disculpas y hace todo para solucionar las cosas. Pero si llego al punto en que me callo y me alejo, es porque llegué a mi límite y nada funcionó.
Cada día estoy más convencida de que ser feliz es estar en paz. No es estar contenta, no es que te salga todo bien ni que todo se dé como lo planeaste. Es estar en paz con las circunstancias, aunque sean adversas, y con lo que haces frente a ellas.
A veces me siento un mujeron haciendo mil cosas y corriendo por mis sueños, intentando ocuparme de todo y resolviendo lo que está a mis manos. Y otras veces me siento como niña de 5 años con el llanto atravesado y que solo quiere un abrazo e ir por un helado...
La intimidad también se encuentra cuando el otro habla de su infancia, de su familia, de las cosas que le han causado daño, de lo que le hace sentirse vulnerable y de lo que más miedo le da.
Estamos aquí de pasada, no dejemos nunca de decirnos un te quiero con un colega, con un familiar, con una pareja, la vida es tan bonita como corta e injusta, aprovechemosla al máximo y vivamos cada uno la nuestra.
“La vida tiene una cosa muy curiosa, y es que no sabes cuando va a ser la última vez de casi nada.
Por eso hay que vivir las cosas con conciencia y con intensidad.”
Ana Milán