Recuerdas lo que pasó en el Hospital Europeo de Jan Yunis el pasado mayo, ¿verdad? Israel atacó un objetivo preciso en ese lugar y el mundo entero se volvió loco. Los palestinos juraron que no había ningún túnel debajo. La ONU y los gobiernos europeos se apresuraron a condenar a Israel por bombardear un “hospital”. Indignación, titulares escandalosos, acusaciones de crímenes de guerra… el guion de siempre.
Luego llegó junio. El Ejército israelí llevó a la prensa internacional al mismo sitio y les mostró la realidad: un túnel completo, un centro de mando de Hamás justo debajo de la sala de emergencias. Armas, habitaciones, toda la infraestructura. Y sí, ahí mismo confirmaron el hallazgo del cadáver de Mohammed Sinwar, el máximo comandante militar de Hamás y hermano de Yahya Sinwar.
El ataque que acabó con uno de los cerebros del 7 de octubre fue quirúrgicamente preciso y completamente legítimo. Según los Convenios de Ginebra de 1949, los hospitales y centros médicos pierden su protección cuando se utilizan con fines militares: como puestos de mando, almacenes de armas o movimientos de tropas. Al convertir deliberadamente el Hospital Europeo en una base de Hamás, los propios terroristas le quitaron cualquier amparo legal.
Ni una sola disculpa de la ONU ni de los gobiernos europeos que corrieron a condenar a Israel. Ni un solo reconocimiento de que se equivocaron. Simplemente pasaron a la siguiente acusación.
Este es el patrón que se repite una y otra vez: Hamás esconde su maquinaria terrorista bajo sitios civiles, usa hospitales como escudos humanos, y la comunidad internacional siempre ataca al que se defiende. Después, cuando sale la evidencia, se demuestra que estaban equivocados… otra vez.
¿Cuántas veces tiene que repetirse esta historia para que el mundo deje de caer en la misma trampa?
Vía @MorEdge_Insight
@ChemadeAquino Completamente de acuerdo, sentido común a toneladas. Nada de volvernos locos para arrepentirnos en un futuro. Creo que se están haciendo las cosas muy bien y ese debe de ser el camino.