Abogado @UniJaveriana constitucionalista y administrativista @URosario, Fulbrighter @TheLBJSchool, profesor y ciudadano colombiano. Opiniones personales
@DanielFLopezP Es incierto el alcance de lo que dice el presidente en este punto. En todo caso, la situación de emergencia es distinta a la declaración de emergencia económica y social que prevé el artículo 215 de la Constitución
El presidente tendrá que asumir la atención de la emergencia con varios funcionarios del anterior gobierno aún en sus cargos. Y seguro todos van a trabajar para solucionar la emergencia.
Espero que esto permita entender que es absurdo anteponer la ideología a todo.
La noche que llega
Por: @mariod2118
Se acabó el gobierno de @petrogustavo. No hubo cambio alguno en la Constitución que le permitiera quedarse en el poder como varios de sus opositores auguraron y desearon, incluso, para poder tener razón y gritar «¡se los dije!».
Se fue, eso sí, por la puerta chica, enredado en casos de corrupción y en la insistencia casi infantil en que hubo fraude en las elecciones. La autocrítica nunca fue una característica de su mandato.
Dejó la Casa de Nariño creyendo que el suyo fue un gran gobierno, cuando a duras penas fue uno más. Ni el mejor, como él y sus aduladores defienden; ni el peor de todos, como señalan sus contradictores. Fue, sobre todo, un gobierno desilusionante al que le faltaron capacidades ejecutorias y claridad para lograr el cambio prometido… y esperado.
Claro que hubo avances que sirven para pensar y ver una Colombia distinta, más diversa, por ejemplo. Se redujo la pobreza, y eso siempre será importante. Se discutieron asuntos que en otros mandatos siempre fueron paisaje, como la dignidad nacional, aunque haya algunos que se pregunten, como aquel periodista de La estrategia del caracol interpretado por Carlos Vives (¡vaya premonición sobre lo que serían futuras declaraciones del artista!) «¿todo esto para qué?».
Y empezó, entonces, el gobierno de Abelardo de la Espriella, nuestra caricatura de la ultraderecha, que no por ser un petimetre deja de ser peligroso.
Recordé una frase famosa en Colombia que popularizó el cura García Herreros y que me parece viene bien al caso: «Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega», porque, pese al torpe gobierno de Gustavo Petro, visto lo visto en los nombramientos de De la Espriella, pasaremos de la luz del día al oscurantismo de los autodenominados defensores de la patria.
No son solo sus formas tan parecidas a las de los mafiosos de antaño, como su réplica de palacio gubernamental que está armando en Barranquilla, que se me antoja como aquel intento del narcotraficante José Santacruz de construir su propio club a imagen y semejanza de aquel que le negó la entrada. O que insista en cantar el himno nacional con su pose de cantante lírico.
Lo verdaderamente oscurecedor es su fondo: la confusión de la Biblia con las leyes y el uso de la religión como bastión; el respaldo a las iniciativas antiderechos que han alentado a los más recalcitrantes enemigos de la libertad; el Estado visto como oponente para sus beneficios económicos, pero que supongo estará preparado para reprimir cuando aparezcan los reclamos y demandas; los nombramientos de personajes oscuros en su gabinete, que me imagino capaces de firmar sus comunicados oficiales con el lema «regeneración o muerte».
Y, sin embargo, me sorprende que haya tantos aplaudidores de este nuevo gobierno que empieza, tan ciegos a los riesgos que parece implicar. En fin, como lo escribió Lucas Ospina en una columna publicada hace un par de meses: «Se elige a un fascista de verdad creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que se cree que es de verdad». Pero así es la cosa, a todas las sociedades las asiste el derecho de participar en su autodestrucción.
Por ahora, supongo, tocará sumar todas las velas posibles para combatir las sombras que, sospecho, empezarán a extenderse por el territorio nacional. Ojalá que no se haga más larga la noche.
@NoticiasRCN Hay algún error de digitacion? Porque el sábado 8 de agosto ya estaba el nuevo gobierno. Cómo podía eso ser útil para el gobierno anterior?
@JMcCormick_X@matecastano Porque tal como Mateo propone, la hora oficial es una convención humana, lo que el país y las normas hayan decidido, y ellos de siempre (no se desde cuándo) han sido GMT-4, a veces incluso GMT-3
El pasado 6 de junio asesinaron al periodista Cristian Herrera en Cúcuta.
El periodismo que ejercía Cristian Herrera es escaso y fundamental para preservar los pocos espacios democráticos que persisten en el país.
Se trata de un periodismo que cubre el conflicto armado, la violencia de los grupos ilegales y los hechos de corrupción que afectan la vida pública local.
Por eso, su trabajo termina revelando, en muchos casos, los vínculos entre poderes regionales, economías ilegales y estructuras violentas.
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@ConejeroC Terrible experiencia, le envío mi solidaridad desde Bogotá. Tengo parientes en Caracas y La Guaira, están sanos y salvos pero una prima mía (que estaba fuera de casa) su edificio se derrumbó completamente. Es una gran tragedia que nos tiene muy conmovidos
Pueda ser
Por: @danysernam
Pueda ser que el que llegue a la Presidencia entienda que Colombia es una sola. Que gobernar no es premiar únicamente a quienes lo votaron, sino buscar consensos con todos. Que los miedos de quienes no lo apoyan son reales y merecen ser escuchados, no minimizados. Solo así podrá construir confianza y darle tranquilidad a un país cansado y dividido.
Pueda ser que reconozca que Colombia sigue siendo un país profundamente desigual. Que cerca del 28 % de la población vive en pobreza, que más de la mitad de los trabajadores se desempeñan en la informalidad y que millones de personas siguen enfrentando condiciones que no deberían ser ignoradas.
Pueda ser que tenga presente que nuestra historia ha estado marcada por la violencia. Que durante décadas muchos territorios han vivido bajo la amenaza de los grupos armados, los cultivos ilícitos y las economías ilegales. Por eso necesitamos una autoridad legítima, capaz de hacer cumplir la ley y garantizar la seguridad de todos los colombianos. Una autoridad que fortalezca a nuestras Fuerzas Armadas y les dé el respaldo y las garantías necesarias para enfrentar a quienes sí representan una amenaza para la nación: los grupos armados y el narcotráfico.
Pueda ser que recuerde que las palabras importan. Que un presidente no solo gobierna con decisiones y resultados, sino también con el ejemplo. Que alimentar el resentimiento y la polarización puede servir para ganar elecciones, pero nunca ha servido para construir un país. Colombia necesita más propuestas y menos insultos, más resultados y menos enemigos.
Pueda ser que reconozca los derechos y libertades que hoy hacen parte de nuestra democracia. Que entienda que Colombia es un país laico, con libertad de culto, y que defender la familia y los valores nunca puede convertirse en una excusa para el machismo, la violencia, la discriminación o el rechazo hacia quienes viven y piensan diferente.
Pueda ser que valore a las empresas como una parte fundamental del progreso del país. Son ellas las que generan la mayoría de los empleos, invierten, innovan y crean oportunidades para millones de colombianos. Promover un ambiente favorable para producir, emprender y crecer no es un favor a unos pocos, sino una condición necesaria para construir prosperidad y sostener las políticas sociales que tanto necesitamos.
Pueda ser que entienda que, más allá de las ideologías y las diferencias, la gran mayoría de los colombianos queremos esencialmente lo mismo: vivir en seguridad, tener empleo, acceder a una salud digna, contar con oportunidades y ofrecerles un mejor futuro a nuestras familias. Y que, sin importar por quién votemos, todos estamos cansados de la corrupción, las trampas y la impunidad.
Pueda ser que respete la libertad de expresión. Que entienda que las voces incómodas, las preguntas difíciles y las críticas hacen parte de la democracia, y que ningún colombiano tenga que guardar silencio por miedo a ser señalado, descalificado o tratado como enemigo por pensar distinto.
Pueda ser que entienda que la naturaleza y la diversidad son parte de la riqueza de Colombia. Que cuidar nuestros ríos, nuestros bosques y nuestros páramos sea una responsabilidad con las generaciones que vienen. Y que aprenda a valorar la extraordinaria diversidad de regiones, culturas y formas de ver la vida que conviven en este país. Porque no necesitamos parecernos para respetarnos.
Pueda ser que valore la democracia, respete la Constitución y no vea en las instituciones un obstáculo, sino una garantía. Que entienda que los contrapesos, la separación de poderes y las reglas existen para proteger a los ciudadanos y no para servir a un gobierno de turno. Que comprenda que cuidar las instituciones también es una forma de cuidar el país.
Al final, gane quien gane, el verdadero reto comienza el lunes. Ojalá prime el criterio sobre el triunfo, el respeto sobre el rencor y la construcción de un país plural sobre cualquier tentación de revancha.
Tenemos demasiados problemas reales como para seguir perdiendo el tiempo en trincheras. Porque, cuando se cierren las urnas, seguiremos siendo el mismo país y compartiendo el mismo destino.
Colombia merece más.
Y nosotros también.
@hyperconectado Es nieto de Alberto Lleras Camargo, quizás el colombiano más importante de su época, pero el nieto no parece haber heredado esos méritos