â¡N-no hay problema! Es normal que disfruten el helado de su manera.â
Responde el ángel con un tenue sonrojo que se dejaba ver claramente en su piel pálida.
No es de las que muerde, asà que lo presiona con los labios mientras deshace el dulce con la lengua. La cabeza sube y baja.
Hasta que recuerda lo irrespetuoso. Le hierve la cara, que con vergÃŒenza intenta disimular aclarando la garganta.
ââ Eh... SÃ. Mi favorito.
aún más fuerte que el anterior, sin poder modular palabras, simplemente dejando a su suerte lo que su cuello pueda recibir, no habÃa manera de que pelease y mucho menos lo deseaba.
âY-yo... solo deseo lo que tú deseas, hermana...â
Un quejido en forma de chillido dejó escapar ante el tirón de su cuero cabelludo, presionó sus propias palmas como reacción. Por pura costumbre, su lengua parecÃa salir en busca de su tan tortuoso destino, retrayendose lentamente al no tener castigo.
un tanto hacia atrás, querÃa tener su cuello libre un momento, la idea de morderlo y destrozarlo le resultaba atractiva, pero se limitó a dar una lenta lamida.
â¿Me estás diciendo que me quieres entre tus piernas? Que hermanito tan atrevido tengo, fufu.