-Los ojos de la animista no perdieron detalle en cuanto a las reacciones de Haru se refería. Una sonrisilla se dibujó en sus labios conforme aceptaba los regalos, siendo el más extraño el último de ellos-.
Es una semilla un tanto especial.
-La mujer se acerco hasta quedarse »
—Será que estoy falto de vitaminas para la memoria.— En un primer momento analiza la caja calculando su peso sin resultado, aunque no tarda en abrirla llevándose la primera de las sorpresas.
—Qué curioso.— Puede apreciar como algunos de esos animales han dejado parte de sus+
junto a él, a su lado, y así poder admirar juntos la caja que contenía dicha semilla-.
Quienes la planten, tendrán un vínculo eterno. En la corteza del árbol, crecerá de manera natural el tótem que nos represente. Si el árbol crece, también crecerá nuestro vínculo, Alfa. Y si »
sufrieran con los actos del varón.
El tercero, y el más extraño, era una semilla. Edhemara no dijo nada, expectante por si Haru le preguntaba de qué se trataba-.
Se nota que has cumplido un año, ya empiezas a perder la memoria.
-Comentó con una sonrisilla, como un intento de broma. La morena le tendió la caja, para que el propio druida la abriese-.
Descúbrelo por tí mismo.
-En cuanto destapase dicha caja, encontraría tres objetos. El »
Le ha pillado por sorpresa pero ha reaccionado bien tras aquel beso.
—Espera, ¿Era hoy? No me acostumbro, hace ya tengo tiempo....— Suspira dejando lo que estaba haciendo a un lado, un pequeño pato de madera a medio tallar.
—¿Qué es esto?— Pregunta sosteniendo la caja.
primero era un collar hecho a mano por ella, a base de pequeños trozos que los animales le fueron dando voluntariamente; dientes, plumas y pequeñas uñas, sobre todo.
El segundo regalo era un puñal ritualista imbuido en una magia arcana e inofensiva, para que los seres vivos no »
-El día de hoy no pasaba desapercibido. La chamana, con una pequeña caja de madera tallada con sus propias manos, se acercó hasta @OkamiAlphaMale. Antes de nada, se aseguró de que los pequeños tieflings no estuvieran cerca, y le dio un suave y ligero beso en los labios-.
»
culpa de nada, de ser...
-Estuvo apunto de decir impuros, pero se calló-.
... Abandonados. Son niños, al fin y al cabo. El bosque no está descontento con su presencia, dice que le da alegría. Sin embargo, deben respetar la naturaleza, Okami.
El bosque.
-Respondió, separándose ella también lo suficiente para mirar a la cara a su amado, quien trajo a esos chiquillos. Él sabía que los elementos le hablaban; no solo los presuntos seres vivos, sino también el río, las piedras, los troncos de los árboles-.
No tienen la »
Abre los ojos sorprendido, se separa un poco para poder mirarla.
—¿En serio?— Esa pregunta ha nacido casi al instante de escucharla. —¿Qué o quién te ha hecho cambiar de opinión?
Se puede ver lo feliz que estaba de un momento a otro, más si cabe que antes.
-La sonrisa de Haru fue contagiosa, pues la mujer también dibujó una en sus labios. Quizás el druida no pudiese, pero Edhemara sí que podía escuchar cómo los elementos naturales se alegraban por ellos dos-.
Creo que... Puedo acostumbrarme a los críos que trajiste al bosque.
Puede que en otro ámbito el druida pudiese ser muy fiero, muy animal, pero solo ella podía conseguir que actúe de una forma tan calmada.
Besa su mejilla repetidas veces, sus labios dibujan una comisura que puede sentir al tener los labios pegados en su mejilla.
—Solo un poco.
Un ratito más, sí.
-La mujer acabó cerrando los ojos, disfrutando del aroma y la cercanía de su amado. Añoraba estos momentos en paz y en armonía, con el bosque envolviéndolos-.
—Tampoco me importaría estar así un poco más.— Termina la frase con el mismo tono que antes había utilizado, esa nariz acaba en la mejilla de ella, vuelve a inhalar su aroma característico.
Le había leído la mente, justo era eso lo que quería.
... ¿Aunque..?
-Edhemara se quedó a expensas de que Haru terminase la frase. Su idea no le parecía para nada mala; podían disfrutar del Sol de la mañana recogiendo comida para hacer un buen desayuno, e incluso recolectar para el resto del día-.
—¿Sabes qué? Podemos levantarnos y ver si podemos coger algo para comer.— Ese es el deseo que dice en voz alta, sin embargo por otra parte ha usado un tono bajo, cargado de cariño, una parte de el no quiere separarse.
Sigue respirando su aroma, su nariz separa las+
-Ella tampoco añadió nada más que otro beso, esta vez, cerca de la nuca. El viento mecía sus cabellos y las flores eran testigos de esa idílica escena. Edhemara cerró los ojos, feliz por aquel momento-.
¿Solo la primavera?
-Desde luego, solía estar de mejor humor con su llegada. La mujer acabó dándole un beso en el hombro al Okami, mientras entrelazó los dedos-.
No iba a hacerlo. Me gusta tu olor.
—Cada día que pasa tengo más la certeza de que la primavera te sienta mejor.— Caricias más largas en sus manos con una sonrisa aún mayor. —No te separes.