Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
Cosas que quiero experimentar, pero no pedir:
-Anillo de promesa
-Recibir flores "por bonita"
-Fiesta de cumpleaños sorpresa serenata
-Citas románticas
-"Vi esto y pensé en ti"
-Viaje en pareja
-"Te tomé esta foto porque te veías preciosa"
No salí de esa relación con dignidad, fuerza ni claridad.
Salí con el alma rota, con el corazón confundido y sintiéndome culpable.
Pero salí, y eso me salvó la vida.
Un día estábamos abrazados, riéndonos como niños pequeños. Yo tenía la cabeza apoyada en su pecho y pensé, sin decirlo, “si algún día me falta, algo de mí se va a ir con él”. Y no me equivoqué.