Planta dorada que surgía de su extremidad.
— Una flor crece, ¿Entiendes ahora, por que soy mejor que mi tía la llorona, y que cualquier otra deidad con la que se me compare?
— Por que yo simplemente soy el mejor en todo lo que hago, si quiero que crezca una flor . . .
Abre la palma extendiendola hacia ella, condensando una nubecilla de polvo dorado que surgió del aire, hasta formar un tallo dorado que fue creciendo hasta convertirse en una tupida+
— No, mucho mejor que todos ellos, soy Apollo, dios del sol, las artes, la medicina, las enfermedades, las profecías, el boxeo, y un largo etcétera de cosas de las que soy el dios, porque soy perfección hecha deidad.
—¿ Que me equivoco? ¿Con que? Si yo nunca me equivoco.
...
— Llamo rarito a tu abuelo es por que lo es, ahí todo el tiempo en ese zulo oscuro, pero no pasa nada, yo también tengo familiares raritos, más que tu probablemente.
Podría pasarme una semana entera sin dejar de recitar tus cualidades.
...
— ¿Se ha hecho larga la espera esta vez?
Su rostro guardaba atisbos de melancolía, mientras pasaba la barbilla en la tupida melena pelirroja, mirando a la misma direccion que ella.
— Ese viejo salvó Grecia de ser destruida, algo de respeto merece..
Se acercó para tomarla de los hombros y comenzar a masajearlos con su suave tacto.
— No te enfades.. Solo era una broma, serás todo lo que dije, pero también más cosas, como valiente, hermosa, justa.. y así+
ㅤ Casi se podía notar como le temblaba la ceja, meses de haberse ido y ¿Así era como la recibía? Se cruzó de brazos bajo el busto.
ㅤ ─── ¡Qué más me da ese viejo! ¡No quiero seguir hablando de esto!
Y la espalda le ha dado.
— ¿Cual es el punto entonces?
Dijo mientras se forzaba por no empezar a reir.
— Por favor no me lloriquees como un Ateniense, si te viese el viejo Leónidas..
ㅤ Ha alzado el índice y abierto la boca para hablar pero nada salió de sus labios, nada, él estaba diciendo una verdad certera.
ㅤ ─── ¡Ese no es el punto, Apollo!
— Érebos... Érebos... Ah si, uno de esos raritos de allí abajo, me llevo muy bien con mi tio, pero entre tu y yo, le falta algo de brillo al inframundo.
Gira un poco la cabeza en un gesto cánido
— ¿Te exiliaron? Que pena, ya no podrás ver espartanos levantando mulos en sueños.
— ¿Acaso no eres terca, orgullosa, cabezahueca e imprudente?
Se lleva la mano a la boca para esconder la efímera sonrisa que se le dibujó unos segundos.