Vea las manifestaciones que se preparan para la inauguración del Mundial. Ocho marchas que se quejan de puros problemas creados por Morena. #Loret en @latinus_us
Este 10 de junio tendrá lugar la bendición e inauguración de la torre de Jesucristo, el punto más alto y simbólico del proyecto de Antoni Gaudí. El acto estará presidido por el Papa León XIV, que bendecirá solemnemente la torre en una celebración de gran trascendencia espiritual e institucional.
Adhara Pérez Sánchez, a young prodigy from Mexico, has captivated the world with her remarkable intellect and extraordinary achievements. With an IQ of 162 — higher than those estimated for Albert Einstein and Stephen Hawking — Adhara was diagnosed with autism at age three. She faced significant challenges in traditional schooling, including bullying, until her mother enrolled her in the Center for Attention to Talent, where her exceptional abilities were finally recognized and supported.
Adhara’s academic journey is astonishing: she finished elementary school at age five, middle school at six, and high school at seven. She went on to earn bachelor’s degrees in Systems Engineering and Mathematics Engineering, and at just 11 years old, she received a master’s degree in Industrial Engineering with a focus on Mathematics from the National Polytechnic Institute, becoming the youngest person in Mexico to achieve this feat.
Beyond academics, Adhara has been named one of Mexico’s most powerful women by Forbes. She has also authored a book titled Don’t Give Up, in which she shares her experiences living with autism and inspires other children to chase their dreams. Her ultimate ambition is to become an astronaut with NASA and contribute to future missions to the Moon and Mars.
Traditional Japanese earthen plastering, known as Sakan, uses materials like clay, sand, and straw applied over a bamboo lattice to build durable walls.
These walls naturally regulate humidity and help maintain a stable indoor environment.
AMLO: EL SALVADOR DE LOS RESENTIDOS Y PERDEDORES
¿Alguna vez te has preguntado por qué te cuesta tanto aceptar que AMLO se equivoca?
¿Por qué cada crítica te enoja, te hiere, te arde… como si se metieran contigo directamente?
Porque no lo ves como un presidente. Lo ves como un espejo emocional.
No lo elegiste con la cabeza. Lo elegiste con las tripas.
Y él lo supo desde el primer día.
Desde el principio, AMLO no vendió ideas: vendió consuelo.
No ofreció reformas: ofreció redención.
No prometió un país mejor: prometió que tú no eras el culpable de nada.
¿Fracasaste en tus estudios? Fue culpa del “neoliberalismo”.
¿No tienes un buen trabajo? Es porque “la mafia del poder” te lo arrebató.
¿Estás atrapado en una vida que no querías? Tranquilo, no fue tu responsabilidad: el sistema te jodió.
Así empezó todo.
Transformó el resentimiento en virtud.
Convirtió el estancamiento personal en orgullo ideológico.
Y llamó “justicia social” a lo que no era más que revancha emocional.
¿Por qué crees que dividió al país entre “los de arriba” y “los de abajo”?
Porque no necesitas argumentos cuando tienes una dicotomía moral.
Basta con repetir: ellos son los malos, tú eres el bueno.
Y así nació la narrativa perfecta para quien no quiere hacerse cargo de sí mismo.
Una narrativa donde el culpable siempre es otro.
Una donde el esfuerzo personal es irrelevante y el mérito ajeno, sospechoso.
¿Te das cuenta de lo cómodo que es eso?
No necesitas mejorar.
No necesitas competir.
No necesitas estudiar más, ni trabajar más, ni superarte.
Solo necesitas indignarte.
Y él te dio razones nuevas cada mañana.
¿Ves ahora por qué la crítica a AMLO se siente como un ataque personal?
Porque si él está equivocado, entonces tú también.
Porque si su discurso es falso, tu excusa también lo es.
Y eso duele más que cualquier insulto.
Entonces te aferras más.
Te radicalizas.
Suspende el juicio crítico.
Y en nombre de “los pobres” justificas cualquier cosa: censura, militarización, destrucción institucional, ataques a la Corte, manipulación electoral.
¿No es eso lo más antidemocrático que existe?
Pero como te dijo que tú eras “el pueblo bueno”, te lo creíste.
Y te volviste su cómplice emocional.
Porque no estás defendiendo a un presidente.
Estás defendiendo tu derecho a no responsabilizarte.
Tu derecho a culpar a otros de lo que no has querido enfrentar.
Tu derecho a seguir igual… pero sentirte moralmente superior.
¿Y si lo que más odias de los “fifís” no es su riqueza, sino que no te necesitan para nada?
¿Y si lo que más te irrita no es su privilegio, sino su autonomía?
¿Y si por eso necesitas tanto a AMLO?
Porque sin él, el fracaso dejaría de ser un mérito.
Y la envidia, dejaría de ser virtud.
Entonces no. No te enoja que critiquen a tu presidente.
Te enoja que te quiten la coartada.
Y eso, querido, se llama despertar.
Novak Djokovic explica su secreto. No consiste en que él no tenga miedos ni pensamientos negativos (probablemente tenga incluso más que cualquiera de nosotros). Consiste en que se ha entrenado para no estancarse en ellos.