Cuando haces las cosas desde el amor, nunca pierdes. El tiempo q entregaste, las veces q estuviste cuando nadie más lo hizo, los abrazos, las palabras, la paciencia, la forma en q elegiste cuidar; todo eso vive en ti. Porque no somos lo q recibimos; somos el amor q decidimos dar.
Toda mujer llega a una edad donde solo quiere estar al lado de un hombre que haya terminado su etapa de niño, de mujeriego, mentiroso, infiel y que se enfoque en él y en ti, en construir algo sano y duradero.
La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.