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⠀❛ Nunca algo me había gustado tanto. ❜
Confesó con un susurro que delataba su encaprichamiento, pulso acelerando de a poco.
Lo curioso era que en su confesión sus orbes no viajaron al paisaje, sino que se quedaron sobre él y sus apetecibles cerezos, sus caricias. . .
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⠀ El paraíso existía. No era un lugar estático cuyas puertas se abrían únicamente a los indicados, como muchos creían, no. Cada uno construía su propio Edén, y el de la blonda estaba indiscutiblemente allá donde pudiese hallarse entre los brazos de Alistair.
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Apretó aún más a la blonda, sintiendo su calor y el aroma que lo envolvía, un perfume que lo volvía completamente loco.
Bajó el mentón, buscando su rostro desde un nuevo ángulo, y una risita suave y satisfecha escapó de sus labios.
────¿Ah, sí? Puedo llevarte muy, ›
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⠀ tan solo un suspiro.
Y tal vez en otras circunstancias no le habría llamado la atención, quizá si se tratase de otra persona lo habría ignorado.
No obstante, tanto él como ella negaban lo innegable. Se comportaban como lo que en silencio añoraban ser: una pareja.
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⠀ aprovechando el impulso que el más alto había brindado rodeando sus hombros, para envolver de costado el tonificado torso impropio con ambos brazos, dejando caer testa para apoyarla también sobre su pecho.
¿Cómo no sentir que acababan de conectar su corazón a un motor?
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⠀ No era complicado vislumbrar en las bellas facciones impropias esa tranquilidad tan característica que les brindaba su entorno. Sin embargo, no se trataba únicamente del lugar, sino de la compañía y la escena etérea que se cernía ante ambos: una puesta de sol.
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Ese lugar le transmite paz. Una serenidad tan profunda que le hace permanecer horas y horas contemplando el horizonte. Incluso hay días en los que se queda hasta que la noche se desvaneciera en el alba.
Ahora, con ella junto a él, en su lugar especial, sentía que Injae ›
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⠀ Cualquiera diría que estaban experimentando uno de esos instantes que tan solo sucedían en las películas más dulces existentes, pero la realidad era que lo estaban creando ellos.
❛ No está tan mal huir de todo para fugarme contigo. ❜
Vaciló la blonda,
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⠀ ❛ ¡Hoy es el día de los postres tradicionales brasileños, @_GUlTARHER0! ❜
Y allí va directa al sofá del apartamento, como un border collie repleto de energía y un plato con unos cuantos dulces similares a las trufas de chocolate.
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⠀Añadió abandonando las preciosas vistas para regresar a un lado de él, encogiendo hombros con una timidez impropia de sí. Una vez allí, tomó asiento a su lado en busca de lo que tan solo sería un resquicio del toparse bajo uno de sus brazos.
❛ Esto es mágico. . . ❜
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⠀ A decir verdad, nunca en los escasos años que había pasado viviendo en Seúl, se había aventurado a recorrer lugares tan inexplorados y bellos como el mirador al que Alistair la había traído. El hecho de que quisiera compartir consigo algo que consideraba como suyo, lo
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ᅠᅠ𝙹𝚄𝙽𝙴, 𝟶𝟿:𝟶𝟿
ᅠ Desde allí arriba, gran parte de Seúl se extendía ante ellos.
El aire danzaba en remolinos alrededor de ambos, arrancando escalofríos que recorrían la espalda de Alistar. Pero él permanecía firme, resguardando sus manos en los bolsillos de su ›
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⠀ fría acariciando su faz, haría pasar desapercibidos su nervios. Se equivocaba, pues el ruso era tan observador con ella como un artista cuidadoso con su obra de arte más preciada.
❛ Algunas estrellas sólo brillan cuando las contemplan las personas indicadas. ❜
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⠀para retomar la normalidad. Ella fue una de tantas que se obcecaron en enjaular su corazón con tal de evitarle sufrimiento; sin embargo, ahora que esa inesperada ilusión le tomaba la mano. . .
❛ Creí que no volvería a hacerlo, pero me engañaba a mí misma. ❜
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⠀ A medida que avanzaban en su viaje, los altos rascacielos de la ciudad empresarial se desvanecían entre nubes y picos de montaña, provocando que la capital transmitiese la sensación de poder convertirse en un abrir y cerrar de ojos en dos mundos totalmente opuestos.
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Maniobraba el volante con destreza por las serpenteantes calles de Seúl, donde el bullicio comenzaba a menguar mientras se aproximaban a la autopista. El trayecto era largo, pero el paisaje lo justificaba.
Frunció el entrecejo, una señal de que ya se arrepentía de haber
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⠀ podían verla juntos. Todavía no daban fin a esta aventura y la coreana ya quería planear cientas nuevas.
Aunque yendo a lo importante, la última pregunta la pilló por sorpresa. Más aún el tono con el que Ali la formuló.
Nadie con un corazón roto se creía preparado
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