No pensó que llegaría tan lejos como para meterle el pie en la entrepierna tan descaradamente.
Pensó que ya llegados al lugar se calmaria. Maldita sea.
—El pie. Quieto. Que viene el pedido.
Gruñe y se tensa mas aún cuando el camarero dispone todo en la mesa una vez ha llegado.
Va a seguir frotando en esa zona específica, debería haber elegido una mesa que no estuviera tan lejos ya que en ese caso no estaría haciendo nada. Debió haber notado sus intenciones desde que empezó con lamidas y mordiscos en cuello ajeno.
— Se más. . . Específico.
Sin duda no habria manera de describirlo mejor. Está sorprendido.
—Sí, tú.— Encima tiene el santo huevo de quedarse pancho. Aprieta los puños, tensandose al notar el pie sobre su entrepierna. Menos mal es una mesa apartada. —Estate quieto, Souya.
Se niega. Aparte más que adorable ahora mismo el que parece horny es él mismo.
— Hm. . . ¿Yo? — Mantiene su semblante serio aunque técnicamente se quiere reír mientras que usa mismo pie para frotar en entrepierna ajena. — No se de que me hablas. . . ~
No piensa negar eso con tal de que el otro admita que es adorable.
—Yo diria que s-?! ¿Souya...que haces?
Se acaba de tensar. ¿Acaba de notar el pie ajeno contra su muslo? Estan en un lugar público, por el amor de dios. Intenta estar calmado.
Si él es adorable entonces su hermano es un horny.
— No lo creo. . . — Si ve que no puede con todo se lo llevará y ya, no cree que sea para tanto. Después de que su hermano dijera la orden, uno de sus pies descalzo y uso para frotar muslos de su gemelo. De momento.
Y luego espera que no le llame adorable. Pfff, por favor, lo es y mucho.
—...Te vas a empachar, Souya.— Justo habia llegado el camarero y repitió el pedido de su hermano. —Para mi un batido y un trozo de selva negra.
Pidió amablemente y el camarero se retiró.
Siempre ha sido así pero solo en presencia de su hermano mayor, así como el ser cariñoso con este.
— Hm. . . donut relleno de chocolate blanco, un trozo de tarta de chocolate y un batido.
Anda goloso, aparte necesita energías para lo que va a intentar hacer.
Pero. Bueno ahí tiene un punto. Madre mia que caprichoso es.
—Perfecto~.
Le sigue, tomando asiento tras llegar a la mesa en cuestión. Apoya el codo sobre la superficie, reposando menton sobre su palma.
—¿Que vas a pedir, hm?
¡Podrian haber fingido que se había torcido el tobillo o algo! Su hermano debería pensar a veces más en excusas para darle sus caprichos.
— Esa, esta bien. . . ~— Se relame sin que el mayor se de cuenta y se acerca a esta para sentarse, buen sitio para su travesura.
No puede entrar con él en brazos, mas quisiera. Por favor no se ponga "angry". Se echa a reir por lo bajo, siguiéndole al interior del local. Echa un vistazo rápido al lugar, señalando una mesa algo apartada.
—¿Te parece bien ese lugar?
Una pena porque hoy no tiene intenciones de comportarse, es más le da una última lamida antes de ser bajado de brazos ajenos. Inflando mofletes, no le importaba que siguiera llevándole en brazos.
— Que pena, me estaba divirtiendo. — Entrara dentro de la cafetería.
Solo sabe que su hermano lo va a matar como no se comporte. Al final le da algo y lo mete en el primer callejon que pille.
—Oops, gomen, hermanito, hemos llegado a nuestro destino~.
Le bajaria, habiendo resistido el mordisco estoicamente. Abriría la puerta para él, sonriéndole.
Si, porque eso es. Él no es el único llorica, lo jura. Puede tener de ambas partes que no se preocupe por eso.
— Pues hazlo más. . .
Muerde extensión del cuello antes de lamer este. Seguía jugando un poco con este, por suerte espera que la cafetería este cerca.
JA. Encima le llama llorica. Pero bueno, que rebelde. No sabe decir si le gusta mas sumiso o rebelde.
—Oh si, y adoro consentirte~.
Hijo de su santa madre. Está intentando mantener el control. Respira hondo. Cuanto antes lleguen a la cafeteria antes cesa el peligro.
Luego le ayuda con ese dolor pero primero le hará sufrir un poco más. Menos lloriqueos.
— No lo soy. Solo caprichoso.
Se aferra bien al cuello impropio, así besando su cuello. Porque hoy anda queriendo joder Unn poco.
Un poquito dice. Que el dolor de huevos no es moco de pavo, EH. Snif.
—Eres un bebito.
Lo carga en brazos, besando mejilla ajena mientras retoma el camino hacia la cafetería.
Hoy justo anda bastante juguetón pero no es algo que piensa decir muy a la ligera. ¿Sufrir? Na, solo un poquito.
— Llevame en brazos.
No quiere caminar tanto después de lo que ha corrido, esta cansado.
Que malvado, mira que calladito lo tenía. Pero bueno, así le quiere y adora que sea tan juguetón.
No le haga sufrir demasiado.
Ha mirado en movil las cafeterías disponibles.
—Hay una cerca, nada, siete minutos máximo.
Su gemelo no es el único que disfruta de sus encuentros eso que lo tenga claro. Pero a veces le gusta hacerle sufrir un poco.
Va a tomar la mano ajena para así poder empezar a caminar, seguramente habrá alguna cafetería cerca abierta.
Que pillín...mira como lo tiene todo tan calculado...no debe bajar la guardia con su gemelo, queda claro.
Suspira divertido, recibiendo el beso y habiendo sonreído por el guiño.
—Está bién. Vamos, anda~.
Ofrece su mano con una sonrisita.
Le gusta más cuando se pone de esa forma cuando le provoca, es más quizás lo este haciendo a posta para disfrutar más cuando sea pillado por este. Le ha guiñado antes de apegarse un momento y besar sus labios.
— Si, vamos. Tengo ganas de algo dulce.
Luego se supone que él es el malo. No sea asi, sabe que si le deja con las ganas luego seguramente cuando le pille será peor para él.
—¿Quieres que vayamos a una cafetería a comer dulces~?
Va a mover sus caderas para buscar a su hermano, pero igual piensa dejarle con las ganas. Se frota así un poco con su gemelo.
— Hm. . . Dulces y me lo pienso.
Otra vez el indignado. De verdad que su hermano es un caso.
Procede a seguirle, atrapando su cintura enseguida. No se enfade. Besito en la mejilla.
—Oh, vamos Souya, no me ignoreees~.
— . . .
Le va a hacer la ley de hielo y se va a empezar a caminar de nuevo sin decirle nada más, chasqueando la lengua. No está enfadado, o quizás si.
— Mimimi.
—Pf,miralo enfadadito.
No es tan horny, podria ser peor.
Nah, tanto como tenerlo atado a la cama no. O quizá sí. Quien sabe, es un misterio~.
—Aw, eso me llevó al corazón.
— No lo soy.
Ni que fueran a hacerlo todos los días, hermano pervertido. ¿Acaso le quiere dejar con dolores toda la semana?
— No lo se. . . no importa, ya estoy bien.
—Que malo eres~.
Pero bueno, no le deje a dos velas, porfita. Acaricia cabello ajeno, con mimo. Parece ser que ya va recuperando el aliento.
—Si ya sabes que no puedes, para que sales corriendo, Souya...no tienes remedio~.
— Me da igual que te encante. . .
Le va a dejar sin poder disfrutar de su trasero si sigue en esa actitud. Igual las palmaditas le vienen bien, poco a poco cogiendo él aire perdido.
— Bueno. .