—Tito Leona está haciendo la meme.— juntó ambas manos para simular una almohada, apoyando su cabeza sobre ella. Peak actuación. —¡Así que salí a jugar con Cay-Cay! La pasamos bien, Riannon. ¿Tú saliste de clases?
Así pues, busca una pared antes que todo. Pone sus manos en el suelo y -tras pocos fallos- logra darse el impulso suficiente para acabar apoyado contra dicha superficie.
Think smarter, not harder (le tiemblan los brazos).
Todo rastro de desánimo anterior se disipó al ver cómo Cater fallaba miserablemente, reemplazado por ruidosas carcajadas que, incluso, le hicieron abrazar propio vientre.
—¡Hehehe! ¿'tas bien?— se acercó a hacerle mimos en la espalda. Pobrecito. —Yo te enseño, Cay-Cay.
—¡Seguro lo harás! Todos tenemos nuestra media naranja.
Ajeno a las dolencias contrarias, sus palabras brotan con genuina convicción y buenos deseos. El amor es algo muy bonito, después de todo.
—Ow.— orejas agachó, tristón. Él quería subirse a una escoba... acaba sentándose en
mayor, piensa...
Y piensa.
Sigue pensando. Sus neuronas están trabajando horas extra.
—¡Ah, ya sé! ¿Podemos jugar en las escobas mágicas que tienen aquí? ¡Esas que vuelan y hacen shum, pm, buaaah!
—¿No es casarse una de las mejores cosas del mundo mundial? Deberías hacerlo, Cay-Cay.
Pobre e inocente criatura, los matrimonios que ha visto solo pertenecen a las caricaturas. Espera que el suyo también sea de cuento de hadas.
... AH, SE DISTRAJO. Tras regresar atención al
Ambas manos usó para sujetar mano extendida, sin soltarla hasta obsequiar breve "sacudida" cortés. Para él también era un gusto, siendo ojitos café cuales lo demostraban con su brillo.
—¿Muy jovencito? Pero yo tengo 5 años... 19 menos cinco...
Vuelve a contar con los dedos.
Las matemáticas no le matematean. —¿14? ¡Esos son muchos años de diferencia!
En otras palabras: Cater, estás viejo.
Mantiene la cabeza inclinada, mas sonrisa aflora esta vez. Posteriormente apunta atrás de sí mismo, negando con la cabeza.
—¡No estoy solo! Tito Eka me vigila.
—¡Cay-Cay! Yo soy Cheka Kingscholar.— manitas se llevó al pecho, señalándose con ambos dedos índices. —¿Por qué no está casado aún?
Directo al grano ha preguntado, motivación siendo pura curiosidad. Esta se transformó en sorpresa tras oír al muchacho, e incluso ladeó testa y
Oh, de pronto puede mirarle cara a cara. Atención posa sobre Cater, parpadeando como un insecto (ojo derecho primero, izquierdo después) previo a sonreír de oreja a oreja.
—¡Todo bien! Hoy tomé desayuno con tito Jack.— se relamió los labios. —¿Y uste', sey(ñ)or?