No es que me cueste querer, es que cuando alguien me importa, me involucro demasiado.
Si llego a quererte, voy con todo, sin guardarme nada. Y por eso, cuando las cosas no salen bien, me cuesta mucho hacer como si nada.
No sé estar a medias: o estoy de verdad, o prefiero tomar distancia.
Últimamente te das cuenta de que no quieres problemas con nadie ni vínculos forzados. Ya no te importa lo que digan de ti; solo quieres vivir en paz, ser feliz y cumplir tus sueños.
Al final, uno solo quiere a alguien con quien compartir lo que le pasó durante el día y sentir que del otro lado hay interés genuino. Que escuche, pregunte, se ría contigo y disfrute hasta de las historias más simples.