Estoy haciendo un curso de manejo porque licencia d e condición en 2026 si o si. Y porque soy rata tome uno en Stgo centro, calle Rosas. Y na po acá voy en la micro de vuelta pa mi casa 40 min hasta las condes, por caga
Infórmese y cuéntela completa.
La derecha como es costumbre se opuso en el senado. Si no sabe pregunte, porque opinar de oído le deja como idiota. Hasta Harald Beyer estuvo de acuerdo. Hay bastante información disponible, pero hay que buscarla y entenderla. Hágalo, o al menos inténtelo.
LA CUOTA FLORES
El sueldo ajeno como caja chica.
Cuando el poder no se administra, se descuenta.
Hay escándalos que sorprenden, y otros que simplemente confirman una intuición incómoda: que para algunos, el Estado no es una institución, sino una billetera con firma pública. El caso que hoy involucra a la senadora Camila Flores pertenece, lamentablemente, a esta segunda categoría.
Según los antecedentes revelados en el reportaje televisivo de Canal 13, y confirmados por la Fiscalía, la parlamentaria está siendo investigada por presunto fraude al Fisco, en el marco de una denuncia que data de octubre de 2025, cuando aún ejercía como diputada. La indagatoria —liderada por la Unidad Anticorrupción de Valparaíso— no es una insinuación ni un rumor de pasillo: es una causa formal, bajo reserva, con diligencias en curso y con el Consejo de Defensa del Estado ya notificado.
El corazón del caso es tan burdo como sofisticado en su ejecución: un mecanismo informal, bautizado con involuntaria elocuencia como la “Cuota Flores”. El esquema, según testimonios y antecedentes, consistiría en contratar asesores con recursos públicos para luego exigirles la devolución de una porción significativa de sus sueldos, sobre el 80% de dichas remuneraciones. En otras palabras, el Estado paga, pero alguien más recauda.
No se trata de un error administrativo, ni de una interpretación creativa de la normativa. Si los hechos se confirman, estamos ante una lógica extractiva aplicada a la función pública: convertir el cargo en una estructura de financiamiento personal. Una suerte de feudalismo moderno donde el salario del subordinado tributa al señor político de turno.
El monto estimado —cercano a los 300 millones de pesos— no es menor, pero tampoco es lo más grave. Lo verdaderamente corrosivo es la mecánica: la normalización de un sistema en que la lealtad se mide en efectivo y el trabajo en porcentajes descontables.
La defensa de la senadora ha sido predecible: “acusaciones sin sustento”. Una frase que, en el diccionario político, suele significar dos cosas simultáneamente: que hay acusaciones, y que el sustento será materia de tribunales. Casos como este ya conocemos, y de sobra.
Pero más allá de la eventual responsabilidad penal, el caso revela algo más profundo: una cierta cultura política donde el mérito es ornamental y el acceso al poder se percibe como una oportunidad de extracción. No es ideológico —no distingue entre izquierdas ni derechas—, es estructural. Es la persistencia de una ética mínima: “si se puede, se hace”., total: ”querer es poder”, dirían otros.
Aquí conviene detenerse. Porque la política no se degrada de golpe, sino por acumulación de pequeñas concesiones morales. Primero se relativiza, luego se justifica, finalmente se institucionaliza. Y cuando eso ocurre, el escándalo deja de ser una anomalía y pasa a ser un síntoma.
El caso de Camila Flores, en ese sentido, no es sólo un problema judicial en desarrollo; es un espejo incómodo. Nos recuerda que la corrupción no siempre necesita sofisticación ni redes internacionales: a veces basta con una planilla de sueldos, una transferencia silenciosa y una convicción íntima de impunidad…una mordidita diría Ricky Martín.
La pregunta, entonces, no es sólo si hubo delito. Es si existe todavía un estándar ético capaz de escandalizarse de verdad. Porque cuando la política se convierte en contabilidad personal, el problema ya no es cuánto se roba, sino cuánto dejamos de indignarnos.
Y ahí, conviene admitirlo, la deuda es más amplia que cualquier “cuota”.
Luego aquí cabe una incómoda y suspicaz pregunta: ¿Cuántos otros comisionistas en cuotas estarán alojados en la política nacional?, porque si Flores pudo, cualquiera puede.
@MisColumnas
Graves antecedentes de Fraude al Fisco con asignaciones parlamentarias en lo que se llama “cortar la cola” esta vez con la parlamentaria Camila Flores. WhatsApp exhibidos muestran con nitidez el fraude. Este mecanismo debe ser investigado profundamente 👇🏽
Vamos para 3 años bancando la violencia, ajuste e insultos de un PELOTUDO que se autopercibe GORDA.
Los chilenos en 15 días ya se la están pudriendo al amigo NAZl de Milei.
No quiero ver nunca más un meme de que los chilenos no van al mundial, porque tienen 10 veces más huevos que nosotros.