Les voy a dar un consejo. Si la persona vale más que el error que cometió, perdónalo. Pero si el error que cometió te hace cuestionar su valor como persona, perdónalo y déjalo ir, porque todo se puede perdonar, pero no todo se puede permitir.
Tal vez no lo notas aún, pero tú eres la primera mujer en tu árbol familiar que se escucha, se elige, se honra y se ama sin pedir permiso.
Así también se sana el linaje.
Así también se libera la historia.