En la primera foto soy yo, aterrorizado y escondido en un cañaveral, abandonado por quien creí que era mi familia. La segunda, una semana después, mirando a @QuimCarro, uno de los humanos que me rescataron y me llevaron a su casa. Este perfil es para encontrar mi hogar definitivo
Ignorando cualquier viso de respeto por las autoridades eclesiásticas, un perrete decide echar una meadita sobre el hábito de una monja.
Madrid, España, 1960 | 📸 Manuel Iglesias
Cada vez acudo antes a la llamada: aprendo mucho porque cuando me adopten no quiero que sea por pena, sino porque sabrán que se llevan al mejor perro del mundo (sí, eso lo decía mi madre, y ella no me iba a mentir, ¿no?)
En la primera foto soy yo, aterrorizado y escondido en un cañaveral, abandonado por quien creí que era mi familia. La segunda, una semana después, mirando a @QuimCarro, uno de los humanos que me rescataron y me llevaron a su casa. Este perfil es para encontrar mi hogar definitivo
Estuve más de un mes vagando abandonado por ahí...en un mes que llevo en acogida mirad cómo respondo ya cuando me llaman (ahora respondo por Fede, pero si tú me adoptas podrás llamarme como quieras)
Poco a poco el humano que me tiene en acogida temporal me suelta en entornos controlados para ver cómo respondo a la llamada para cuando encuentre una familia definitiva: y creo que voy a sacar un 10
@BuscoAdoptante ¡Qué brillo en esos ojos cautivadores! Ver la confianza con la que cierra sus ojos, abraza su peluche mientras se relame por dentro. ¡Alguien debe haber que lo necesite! Para los dos, adoptante y adoptado será el comienzo de una bella amistad. Ojalá pudiera, pena circunstancias