#chvnoticias#t13
El seudo periodista Iván Valenzuela quiso justificar el proyecto "escucha el corazón del bebé", tomando posición por parlamentarios de ultraderecha como @vanessakaiser22 y @DipCristobal y le enrostraron cada una de las tres causales yyyy quedó de estúpido!
Hungría acaba de mostrar cómo se cierra un ciclo. La TV pública húngara se fundió a negro y pidió disculpas por mentir durante 16 años de orbanismo. No hubo eufemismo: “los medios públicos no deben mentir, nos disculpamos por haberlo hecho”. Destituyeron a los rostros cómplices, disolvieron la estructura de propaganda y anunciaron una nueva ley de medios.
Tomen nota, porque eso es lo que corresponde en Chile. No hay reconciliación posible con una prensa que operó como vocera de un gobierno que persiguió a su propio pueblo. Cuando termine este ciclo, los canales que blanquearon represión y mentira le deben una disculpa pública al país. Lo de Hungría no es un modelo lejano: es una hoja de ruta.
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@periodistemilio@RodriguezManuel Datos para la estadística e historia de Chile.
A este gobierno no le interesa la opinión pública.
Tampoco al poder mediático cooptado.
En fin!
@MartinDandach@maraayen No se entiende (manera de decir nomás) pero USA NO debe ser parte de ningún evento mundial. Debería estar sancionado como cualquier país agresor y genocida.
La Selección de Irán fue obligada a volverse a México después del partido contra Egipto. No los dejaron quedarse en Estados Unidos. Este es el momento en el que llegaron a Tijuana a las 4:00 am. Absolutamente vergonzoso.
Rusia no está en el Mundial debido a una sanción impuesta por la FIFA y la UEFA. Esta medida, de febrero de 2022, fue aplicada como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania.
EEUU es organizador del mundial 2026…y no ha invadido acaso? @chvnoticias@espn@CNNChile@uchileradio
Compartimos la triste noticia del fallecimiento de don Julio Jung. Reconocido, querido y popular actor de larga trayectoria en teatro, radio, cine y tv. También incursionó en la locución y animación. Alcanzó notoriedad tanto en Chile como Venezuela #QEPD
CARTA ABIERTA A LA MINISTRA DE CIENCIA, TECNOLOGÍA CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN.
Ximena Lincolao. @Ximenatech
Señora Ministra:
Hay frases que, por su ligereza, se desvanecen en el aire. Y hay otras —como la suya— que, por su torpeza, merecen ser detenidas, observadas y, si es necesario, desarmadas pieza por pieza. Usted ha señalado que: “uno de los mejores regalos que recibió en su vida fue haber sido pobre”. Permítame decirle, con toda franqueza y respeto, que no es una frase inspiradora; es una afirmación profundamente equivocada y absolutamente errada.
La pobreza no es un regalo. No lo ha sido nunca. No lo es en la literatura, ni en la estadística, ni en la experiencia concreta de millones de personas que no pueden darse el lujo de reinterpretarla como una metáfora edificante. La pobreza es carencia: de oportunidades, de acceso, de tiempo, de dignidad. Es restricción acumulativa, no una escuela de virtudes.
Cuando una autoridad pública decide romantizarla, lo que hace no es dignificar la adversidad, sino trivializarla. Transforma una condición estructural que el Estado debe combatir en una suerte de anécdota formativa, casi pedagógica. Como si la escasez fuera un curso intensivo de carácter. Como si el hambre tuviera valor didáctico. Como si la precariedad fuese, en el fondo, una bendición mal comprendida.
¿Se da cuenta de la paradoja que encierra su afirmación?
Si la pobreza fuese realmente un “regalo”, entonces el esfuerzo institucional por erradicarla carecería de sentido. Bastaría con distribuirla. Convertirla en política pública. Democratizar ese supuesto beneficio. Pero no lo hacemos —y usted lo sabe— porque la pobreza no fortalece: limita y condiciona, en definitiva, reduce horizontes.
Hay, además, un error de razonamiento que resulta particularmente inquietante en alguien que encabeza una cartera vinculada al conocimiento. Haber desarrollado resiliencia o disciplina a pesar de la pobreza, no convierte a la pobreza en una causa virtuosa. Confundir ambas cosas es caer en una trampa elemental: atribuirle al obstáculo el mérito del que logra superarlo. Es como elogiar la enfermedad por haber producido un sobreviviente.
Pero quizá lo más delicado de su frase no es su debilidad lógica, sino su trasfondo moral. Porque en ella se percibe una forma sutil de autocelebración: una narrativa donde la biografía personal se eleva a categoría de ejemplo universal. Usted salió adelante, y eso es valioso. Pero de ahí a concluir que la condición que es en sí misma una limitante, fue en realidad, un “regalo”, es una conjetura que no resiste el menor análisis.
Mientras usted resignifica su pasado, hay miles —millones— que no pueden hacerlo. Que no encuentran en la pobreza ni épica ni redención. Que no la recuerdan como un peldaño, sino como un peso. Y para ellos, escuchar a una ministra hablar de “regalos” en medio de la carencia no es inspirador, es, francamente, ofensivo.
Señora ministra, el lenguaje importa. Y más aún cuando se ejerce desde el poder. No se trata de censurar su historia personal, sino de exigirle rigor al momento de interpretarla en público. Si su intención era destacar la resiliencia, bastaba con decirlo. Si quería subrayar el valor del esfuerzo, había caminos mucho más precisos. Pero elegir la pobreza como metáfora positiva no es valentía discursiva, es un descuido intelectual imperdonable.
Porque, al final, lo que está en juego no es una frase aislada, sino la manera en que entendemos los problemas que decimos querer resolver. Y en eso, conviene ser precisos y categóricos: la pobreza no es un regalo. Es un problema. Y tratarla como lo primero es olvidar —o peor aún, ignorar— la urgencia de lo segundo.
Atentamente,
Un ciudadano que espera más rigor, y bastante más lucidez, de sus autoridades.
@MisColumnas
Van entendido de lo que se trata el “Progresismo” y el concepto de “Avanzar”⁉️
Vivimos en un mundo raro: donde una militante de toda la vida de un Partido antidemocratico, censurador y asesino, da charlas de desinformación de las que ha hecho gala durante toda su vida política.
Rusia envía petróleo a Cuba, rompiendo el bloqueo.
El embargo estadounidense ha durado 60 años. La isla nunca se ha quebrado.
China envió paneles solares. México prometió petróleo. Rusia envía buques cisterna. El imperio muere de hambre. El Eje salva. Cuba sobrevive.
🚨🚨¿Quieres entender el conflicto en Medio Oriente?
ESCUCHA a Jeffrey Sachs, economista estadounidense, analista de políticas públicas y profesor de la Universidad de Columbia. Lo explica de manera clara y sencilla 👇:
@Parallel_MoneyX@namaste_paz Aquí hay manipulación de la gráfica que se presenta. La pelota del focus cae de más arriba, por tanto tiene más energía gravitatoria al llegar al piso. Golpea con más “fuerza”, porque eso se requiere para detenerla. Por tanto lo que crece en focus es mayor.
YO SOY DE CUBA 🇨🇺 Lo voy a decir así de claro. Hoy veo que el mundo entero se está movilizando por esta pequeña isla y se me parte el alma. Es una cosa impresionante. Están preparándose ayudas y manifestaciones en todas partes, incluso en EEUU. Pero no solo eso. AHORA MISMO hay gente dispuesta a DAR SU VIDA en una Flotilla para romper el cerco y traer ayuda frente a la mismísima armada de los yanquis desplegada en el Caribe.
¿ENTIENDEN ESO?
Arriesgar sus vidas por nosotros.
Aquí en Cuba, los que vivimos las penurias cotidianas no vamos a bajar la cabeza. Sépanlo amigos. ESTAREMOS A LA ALTURA, porque en casi todos los países hoy Cuba representa la esperanza y ustedes van a luchar, no por nosotros, sino CON NOSOTROS. ¿A qué me refiero con esto? Que nosotros debemos resistir esta nueva fase de guerra, sostener la paz y UNIRNOS como siempre hemos hecho para que el mundo se inspire en nuestra lucha.
Estamos viviendo situaciones muy duras y hay gente pasándola muy mal. ¡Se imaginarán! Pero sepan que la conciencia está más activa y en la calle la gente sabe quienes son los HdP que nos están bloqueando hasta matarn•s. No será la cobardía hoy lo que nos arrope. Nos llenamos de valor y de fe en Dios, en el cubano que tenemos al lado y en la victoria que conseguiremos JUNTOS.
Solo espero, como cubano, como joven, como patriota de este suelo, que sepamos estar a la altura de este momento histórico y lo digo por mí, por ti, por todo el que nos apoya y por quien me está leyendo: hay que ponerse las pilas, organizarnos, construir nuestra propia agenda de trabajo y de intercambio, NO SEGUIR LA AGENDA DEL ENEMIGO, enfrentarnos a lo que está mal –ahora mucho más– desde el compromiso personal por mejorarlo, TENER PRESENCIA en las calles y en las redes, leer e informarnos, escuchar una vez más alguna canción de Silvio, practicar acciones de empatía y apoyos vecinales cada día, sostenernos colectivamente y aguantar los embates, ponernos creativos y promover una acción política superadora (y esto también lo digo para los dirigentes del país).
Es el momento de demostrar de qué estamos hechos: cero división, cero traición, cero entreguismo, cero apatía. Recordemos que nadie está solo y que Cuba va siempre acompañada.
FUERZA PATRIA MÍA 🇨🇺
NO DEJAREMOS MORIR A FIDEL EN EL AÑO DE SU CENTENARIO
Columna de Pablo Azócar en La Tercera:
Si quieres comprender por qué la dictadura de la derecha fue tan terrible, lee el siguiente texto:
Muchas veces me pregunté por qué Augusto Pinochet, en el mundo entero, aparece en todos los listados de los personajes más perversos de la historia universal de la infamia. La primera respuesta que se me viene a la mente: la crueldad. Pocos regímenes han ejercido una crueldad tan rigurosa, fría y sistemática. El dictador chileno no solo mandó matar a varios de sus amigos y jefes a los que había jurado lealtad eterna, comenzando por el general Carlos Prats, quien lo había aupado y cobijado como se cobija a un hijo, sino que además creó un aparato represivo que recurrió a las sevicias más delirantemente inhumanas de las que se tenga memoria. A un afamado cantautor le reventaron las manos para que no tocara nunca más la guitarra, a una dirigente estudiantil le plantaron una plancha hirviendo para deformarle la cara, a dos adolescentes los rociaron de parafina y los quemaron minuciosamente de arriba a abajo, a un obrero le martillaron los dedos para que no volviera a ejercer su oficio, a una enfermera le atravesaron las manos con yataganes hasta que se fue desangrando entera, a un campesino de 16 años le reventaron la cara y lo encontraron con la boca llena de excrementos de caballo, a un pianista le fueron arrancando una a una las uñas de las manos, a un dirigente político lo mataron a pausas quemándole el pecho con un soplete. Conocí a una adolescente que estaba embarazada porque la habían violado una y otra vez salvajemente en una cárcel clandestina. Conocí a un niño al que le pusieron electricidad en la entrepierna delante de sus padres para que estos “hablaran”. Conocí a una mujer que era incapaz de tener relaciones sexuales porque le habían metido ratones en la vagina, y a otra que la amarraron para que fuera penetrada por un perro entrenado.
El Informe Rettig y sobre todo el Informe Valech –documentos oficiales del estado chileno, redactados por autoridades morales y especialistas de todo el arco político- recogen una parte de esas atrocidades. Me armé de valor y leí de principio a fin el Informe Valech, y la experiencia resultó más terrorífica que las peores novelas de terror. En ese informe, sin ir más lejos, hay una lista de más de mil niños que padecieron vejámenes diversos. Las personas que redactaron ese informe de espanto recibieron decenas de miles de testimonios, aunque fueron muchísimas las víctimas que no se animaron a hacerlo para no revivir el horror, la humillación y el miedo. Destaca el Informe Valech que además millones de chilenos perdieron el trabajo o la vivienda, denigrados, excluidos y acosados, cientos de miles debieron partir al exilio, y muchos de los que se quedaron tuvieron que sobrellevar la estigmatización y la persecución. Algunos fueron detenidos varias veces y debieron cambiar de ciudad. Otros, en sus pueblos, experimentaron el escarnio de tener que convivir con sus propios torturadores. En ese informe pavoroso quedaron registrados más de setecientos regimientos, retenes, comisarías, campos de concentración o cárceles secretas –en todas las regiones del país- donde sucedieron los hechos, con fechas y pormenores.
A pesar de los años transcurridos, los millares de testimonios que recoge el Informe Valech resultan sobrecogedores. “Me rompieron las fibras del ano al meterme objetos contundentes”. “Perdí la visión del ojo derecho por golpes de metralleta”. “Entonces un milico se sacó el pene y me obligó a que se lo enderezara con mi boca, después vino el otro y el otro, el último se fue en mi boca, mi vida nunca fue la misma ya que solo tenía 15 años”. “Me aplicaron el ‘teléfono’, golpes al unísono en ambos oídos, reventándome el derecho”. “Me fueron arrancando las muelas sin anestesia”. “Me colgaron de los pies, me hacían comer excrementos y agarraban del cuello delante mío a mi hija de nueve meses diciéndome que la iban a matar”. “Me molieron los riñones con los golpes y aún tengo secuelas”. “Me obligaron a tener relaciones sexuales con mi padre y con mi hermano”. “Me golpearon tanto que perdí la memoria y la visión”. “Nos hicieron desnudarnos, pasando una barra entre los codos y la parte trasera de las rodillas, la sensación era de descuartizamiento”. “Me deshicieron los testículos con la corriente”. “Tengo huellas de quemaduras de cigarro en todo el cuerpo”. “Me destruyeron la vagina, no pude defecar sin dolor durante años”. “Me dejaron ahí y se me gangrenó una pierna”. “Me tuvieron que extirpar el útero y los ovarios por hemorragias internas”. “Hoy tengo una afección cardíaca producto de la corriente que me aplicaron”. “Quedé con un terror que nunca se me fue, paranoia, claustrofobia, angustia”. “Sigo reviviendo una y otra vez lo que padecí en esos días”. “Todavía lloro mientras duermo”.
¿Cómo se mide la inmensidad de ese dolor? ¿Cómo se mide esa humanidad ultrajada tan masivamente y, por lo general, tan anónimamente? ¿Qué cicatrices pueden quedar en la psiquis de un país después de una barbarie de esas dimensiones?
Lo desconcertante es que lo que vino después fue el silencio. El país oficial sencillamente decidió que todo aquello se metiera debajo de la alfombra. En nombre de la “reconciliación” y la estabilidad política, se resolvió simplemente que no se volviera a hablar sobre el asunto. Se clausuró sin ceremonia alguna la heroica Vicaría de la Solidaridad, se canceló de la historia oficial al Cardenal Raúl Silva Henríquez, se escondieron a conciencia el Informe Valech y el Informe Rettig y los cientos de miles de testimonios, no hubo políticas de reparación, y la prensa casi no volvió a hablar sobre el asunto. Que los familiares se las arreglaran como pudieran. Como en las maldiciones bíblicas, se quedaron a solas con ese quiste los hijos y los nietos y los bisnietos.
Medio siglo después, están a la vista las consecuencias. Todavía hoy hay numerosos políticos y parlamentarios que siguen endiosando a Pinochet y negando que existiera aquel horror dantesco. Las fuerzas armadas continúan rehusándose a revelar el paradero de más de mil desaparecidos, una palabra que se instaló en el léxico universal a partir de los regímenes militares chileno y argentino. El líder ultraderechista José Antonio Kast, que aparece ahora como favorito en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales, se declaró “amigo personal” y participó en homenajes al militar Miguel Krassnoff, uno de los torturadores más sanguinarios, condenado a más de 900 años de cárcel por múltiples casos de violaciones a los derechos humanos. La derecha política chilena no se ha “despinochetizado”. Ni atisbos de mea culpa, ninguna señal de haber dimensionado de verdad la salvajada que fue la política de exterminio emprendida por el estado chileno en aquellos años. Líderes, intelectuales y dirigentes siguen hablando de “caídos de lado y lado” y sosteniendo que solo se trató de ciertos “excesos”.
Cuando el presidente Gabriel Boric otorgó en julio en España una distinción honorífica al jurista Baltazar Garzón -quien hizo que Pinochet fuera detenido en 1998 en Londres en nombre de la justicia universal de las Naciones Unidas-, la derecha chilena reaccionó escandalizada y presentó un reclamo formal ante la Cancillería. “El reconocimiento a Garzón es una vergüenza”, dijo un diputado. “Es una provocación”, dijo otro. No perdonan a Garzón: no le perdonan haber mancillado la figura del “tata” Pinochet. Todo esto no es privativo de la derecha: se ocultó todo durante tantos años, se clausuró tan sistemáticamente esa memoria, que hoy día sale gratis el negacionismo, o relativizar los hechos, o aplicar el viejo sistema de los empates.
La paradoja es terrible: Chile es probablemente el único país del mundo en el cual no existe conciencia aún de lo monstruoso que fue el régimen de Pinochet. Se corrieron todos los límites imaginables del bien y del mal, ni Calígula ni Nerón llegaron a extremos semejantes. Los alemanes se han dedicado durante décadas, día a día, mes a mes, año a año, a recordar el holocausto hitleriano, en películas y ensayos y novelas, en fotografías y cuadros y monumentos, en museos y ceremonias y memoriales. El holocausto chileno, en cambio, ni siquiera tiene nombre. Esa es la frivolidad que se instaló con el peso de la noche, una frivolidad que continúa campeando hoy, como si nada nunca hubiera sucedido.
El gobierno de Maduro no expulsó a las empresas americanas de Venezuela.
Las empresas americanas fueron forzadas a salir por las sanciones que Estados Unidos impuso a Venezuela.
Todas las narrativas de la derecha son falsas.