Mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego. Si alguien me acompaña, está bien, si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro, si no, lo respeto. Cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
Yo sé que algún día caeré en las manos de un intenso, amoroso, cariñoso, detallista, romántico, que esté loquito por mi, y valore cada momento que estemos juntos
Si alguna vez el amor vuelve a encontrarme, espero que el universo me permita conocer a alguien que lo sienta tan profundamente como yo. Alguien que elija quedarse, que se sienta como un hogar y que también encuentre un hogar en mí.
Ojalá no se les haga tarde para darse cuenta de que hay personas que se encuentran una sola vez en la vida, y vale la pena saber apreciarlas cuando están.
Si yo llego a sentir amor nuevamente, espero enamorarme de alguien que si tenga ganas de estar conmigo y me lo demuestre siempre, ojalá sea mi último amor.
Una de las cosas que más valoro es la comunicación clara y sincera. Si estás ocupado, dímelo. Si necesitas espacio, lo voy a respetar. Pero no me dejes adivinando ni intentando interpretar silencios. Prefiero una verdad que incomode antes que una incertidumbre que me robe la paz.