Bodegas le decían a las redes de activistas progresistas y de militantes por la Vida.
Para hacer bodegas se necesita mucho capital. Hay que comprar máquinas, servidores y muchísimos perfiles falsos. Las bodegas son de empresarios al servicio de la calumnia. Y por eso aparece, ahora, la realidad: las bodegas obedecen a formas comunicacionales de la extrema derecha tratando de manipular la opinión pública. Es un delito. Deforman la realidad que se informa a la opinión pública a partir de la grosería y la calumnia.
En esto la @FiscaliaCol no ha avanzado un paso.