Los dos perdimos, aunque nadie lo diga en voz alta.
Dejamos ir un amor que no se repite, que no se encuentra dos veces en la vida.
Tú lo buscarás en otros brazos y yo no volveré a dar tanto de mí en esta vida.
Imaginate cuánto tuvo que doler para que una persona que soñaba con casarse, formar una familia y compartir su vida con alguien, hoy prefiera la tranquilidad de estar sola antes que volver a intentarlo.
El proceso de sanar es jodido porque un día crees que ya estás bien y al día siguiente te levantas como si se te hubiera caído el mundo encima otra vez.