Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
El salario mínimo debería cubrir el alquiler, la comida, la sanidad, la educación de tus hijos y el transporte. Si no lo hace, no es un salario digno. Y de ahí no me baja nadie.