EL TRIPLE DILEMA DE VENEZUELA.
El acuerdo petrolero sobre 65.000 millones de barriles entre el presidente Trump y el gobierno interino coloca a Venezuela frente a un TRIPLE DILEMA. Sería una irresponsabilidad reducir un asunto de esta inmensa magnitud a consignas simplistas de “sí” o “no”, “legal” o “ilegal”, “patriota” o “entreguista”.
Un país no se construye a punta de gritos y consignas. Mucho menos se construye con prejuicios paralizantes.
Y mucho menos con leguleyismo.
Hay que DECIDIR.
Estamos hablando de decisiones que van a condicionar el destino económico de Venezuela durante varias generaciones.
PRIMER DILEMA: LEGITIMIDAD vs. RECONSTRUCCIÓN
Podemos sostener que el gobierno interino carece de legitimidad suficiente para comprometer recursos petroleros de semejante magnitud. Pero esa posición tiene un costo.
Si concluimos que, mientras no exista un gobierno plenamente legitimado, NO puede firmarse ningún contrato importante (lo que aplicaría a todos los negocios del Estado), la consecuencia práctica sería paralizar la reconstrucción petrolera y económica del país hasta que ese gobierno exista.
¿Tres meses? ¿Un año? ¿Tres años? ¿Seis años?
Porque decir “eso no se puede” es facilismo. Lo difícil es explicar cómo sostener la economía de los venezolanos mientras esperamos el cambio.
Cada año perdido significa petróleo que no se vende, empleos que no se generan, pozos que no se perforan, infraestructura que no se reconstruye, producción que no aumenta, empleos que no se crean y miles de millones de dólares que Venezuela deja de producir.
65.000 millones de barriles representan, a precios actuales, varios TRILLONES DE DÓLARES de petróleo bruto.
No podemos tratar esa oportunidad con frivolidad.
El purismo político tiene un precio. Y cuando ese precio lo paga Venezuela, deja de ser pureza y comienza a parecer irresponsabilidad.
El dilema es real: aceptar decisiones de un gobierno interino cuya legitimidad es discutible, o correr el riesgo de mantener enterrada durante años una riqueza gigantesca que podría comenzar a reconstruir a Venezuela. Sería paralizar la economía de Venezuela por una razón política.
Mi posición responsable es la de AVANZAR.
SEGUNDO DILEMA: LEGITIMIDAD POLÍTICA vs. LEGALIDAD DE LOS CONTRATOS
Aceptar que un gobierno interino posee alguna capacidad para actuar NO significa entregarle un cheque en blanco.
Son dos discusiones distintas. Confundirlas puede producir magníficos discursos. Lo que no produce es un barril de petróleo ni un dólar de ingresos.
Una cosa es reconocer capacidad de ejecución durante una transición. Otra muy diferente es determinar si cada contrato que se firme cumple con las leyes venezolanas, el régimen de hidrocarburos y las normas de Estados Unidos. Tarde o temprano se conocerán los contratos y podrán surgir las críticas.
Eso sólo podrá juzgarse seriamente cuando conozcamos LOS CONTRATOS.
¿Quién recibe las concesiones? ¿Por cuánto tiempo? ¿Quién invierte? ¿Quién opera? ¿Cuáles son las regalías? ¿Cuál es el régimen tributario? ¿Qué obligaciones de inversión existen? ¿Qué mecanismos de arbitraje, reversión, transparencia y protección del interés nacional y de las petroleras contienen?
Antes de conocer esas respuestas, declarar alegremente que todo es perfectamente legal - o perfectamente ilegal - es sustituir el análisis de un asunto de Estado por propaganda y prejuicios. Así no se construye una Nación.
Sentenciar contratos que nadie ha leído no es análisis jurídico. Es adivinación política irresponsable.
El beneficio potencial es gigantesco: cientos de miles de millones de dólares de inversión, recuperación acelerada de la industria y eventualmente millones de barriles diarios adicionales.
El riesgo también es gigante: comprometer durante décadas activos nacionales mediante contratos defectuosos que después sean impugnados.
Por eso mi voto es: inversión SÍ. Contratos SÍ. Pero contratos públicos, auditables y jurídicamente sólidos.
TERCER DILEMA: QUIÉN ADMINISTRA LA RENTA
Este será el dilema decisivo. Pero no es un dilema para hoy.
El petróleo adicional no produce regalías e impuestos mañana. Primero hay que invertir, rehabilitar infraestructura, perforar, conectar, producir y vender. El flujo fiscal significativo podría tardar 18 meses, dos años o más, dependiendo de los proyectos.
El petróleo no obedece a un calendario político. Entre un comunicado y un barril producido hay pozos, taladros, oleoductos, capital, riesgo y tiempo. Meses y años.
Y allí aparece la pregunta fundamental:
¿QUIÉN estará gobernando Venezuela cuando comience a llegar ese dinero?
Si continúa el actual gobierno interino, habrá que establecer mecanismos extraordinariamente estrictos para impedir que esa nueva renta petrolera se convierta simplemente en combustible financiero para perpetuar estructuras políticas transitorias. Los Estados Unidos saben eso y por eso actualmente no le están fluyendo los fondos automáticamente, sino a cuentagotas, solicitud por solicitud y con KPMG auditando todo.
Una cosa es permitir que arranque la máquina petrolera. Otra muy distinta es entregar las llaves de la caja, sin auditoría.
Pero si para entonces Venezuela ya cuenta con un gobierno legítimo, respaldado por el pueblo y con instituciones reconstruidas, el panorama CAMBIA RADICALMENTE.
Esos ingresos pueden convertirse en un inmenso capital para infraestructura, educación, salud, industria, seguridad, ahorro patrimonial y diversificación económica. Para comenzar a construir una VENEZUELA DE PRIMER MUNDO.
Por eso no debemos cometer ninguno de los dos errores históricos venezolanos: ni PARALIZAR la producción esperando condiciones políticas perfectas, ni entregar un cheque en blanco a quienes administran transitoriamente el Estado.
Entre la parálisis y el cheque en blanco existe algo que a veces olvidamos: gobernar.
Hay que hacer las dos cosas SIMULTÁNEAMENTE:
ARRANCAR LA RECONSTRUCCIÓN PETROLERA YA y construir DESDE YA las instituciones que deberán administrar responsablemente la riqueza que comenzará a producir.
Ese es el verdadero tamaño de las decisiones que Venezuela tiene enfrente.
No se trata de escoger entre petróleo o legitimidad.
Se trata de conseguir PETRÓLEO, LEGALIDAD, LEGITIMIDAD Y BUEN GOBIERNO. TODO AL MISMO TIEMPO.
Los países que prosperan resuelven problemas simultáneamente. Los que fracasan convierten cada desafío en una excusa para no resolver ninguno.
Y hacerlo en el orden y en los tiempos que exige una Nación que ha sido destruida y no puede darse el lujo de perder otra década.
Falso y te corrijo con cifras gruesas:
65.000 barriles extraídos y vendidos a $60 son $4 trillones de ingreso bruto.
OPEX: $1 trillón
Quedan $3 trillones
Royalty de 30%: $1 trillón
ISLR 25% de $2 trillones: $500.000 millones.
Total government take: $1.5 trillones
$23 por barril
NOT BAD
Son gruesas porque estoy manejando. Te doy menores números después.
🇻🇪 A Diosdado le atribuyen más poder del que realmente tiene
En redes sociales le colocan a Diosdado Cabello más poder del que realmente tiene. Él tuvo ese poder, pero ya no lo tiene como antes.
Actualmente estaría en un proceso de colaboración para intentar evitar terminar en la misma situación que Nicolás Maduro.
El venezolano tampoco conoce el nivel de penetración estratégica que Estados Unidos tiene en este momento dentro de Venezuela.
La realidad del poder en Venezuela podría ser muy distinta a la que se muestra públicamente.
Recuerdo cuado Diosdado estaba sobrado y retaba a EEUU respondiendo a Francisco Palmieri: "Anda a comerte un cerro de dulce"
"No nos asustan, y como lo dijo Jorge (Rodríguez), no le pongan plazo: 'háganlo de una vez yankees de mierda'".
Hoy se sienta en las piernas de cuanto norteamericano ve. Ese era el que iba a crear el Vietnam Latinoamericano yéndose a las montañas.
TRUMP NOS ESTA MINTIENDO.
La nación más poderosa, el ejecutivo más capacitado del mundo, que saco a Maduro en 10 minutos, no pueden acabar con el chavismo.
Si, si puede, solo que el Chavismo en la posición en la que están, están obligados a darles todo el petróleo que les da la gana y hasta que ellos quieran..
Estados Unidos puede arreglar el tema Venezuela en días, María Corina organizó y ganó unas elecciones, pero según no puede hacerlo la nación más poderosa del mundo.
Yo no nací para ser un estúpido borrego.
Hay que ser muy mediocr3 y no darse cuenta la farsa en la que estamos..... #venezuela🇻🇪 #Caracas #Venezuela #Venezolanos #Trump #Peru #Colombia #ElSalvador #Argentina #Ecuador #Bolivia #EEUU
El Javier Negre le hace una entrevista a Delcy para lavar su imagen y desligarla de Maduro, para que ella aparente ser sincera y original, pero ha sido una perla que logrará todo lo contrario. Voy con un resumen punto por punto:
1- Delcy estuvo en Caracas con Maduro el 2 de enero hasta las 8pm, luego agarró un avión y se fue a Margarita dónde espero sin dormir hasta las 2am del 3 de enero, que también le cayó por sorpresa la extracción de Maduro.🤨
2- que ella si siempre pensó que la amenaza militar de EE.UU era real y no humo. Le preocupaba mucho la economía y de qué viviría Venezuela sin ingresos petróleros, lo transmitió a lo interno, pero que desde mucho antes ya ella se imaginaba a una Venezuela sin sanciones. 🤔
3- En Venezuela no hay ninguna intervención militar, que de hecho no hay tropas estadounidenses en el territorio. 🤭
4- que espera que EE.UU le devuelva todo el dinero y bienes que se robó el corrupto Alex Saab. 🤪
5- que ella no violó derechos humanos como Maduro, y que se fijen en cómo lo ha hecho ella después del 3 de enero (da a entender que antes ella no era parte del régimen).
Que ella como abogado hubiese querido evitar que se violaran derechos humanos, que el Helicoide fue un error, pero que pide perdón por eso, pero que también le pidan perdón a ella. 🤔
6- que si Maduro es inocente por los crimenes que se le a acusan, bueno que demuestre la verdad ante los tribunales allá en EE.UU. No dice tácitamente en ningún momento que él es inocente. 😱
7- que para que en Venezuela de verdad se celebren elecciones y ella se siente seriamente a hablar con MCM, se deben quitar primero todas las sanciones, y que ella no sabe si será candidata o no, pero que espera que esas elecciones se logren.
8- que ellos no cometieron ningún fraude electoral el 28 de julio de 2024, que todas esas actas que MCM llevó a Panamá son forjadas y falsas. 😂
9- que ella trabaja de maravilla con Diosdado y que no le preocupa que a él le pase lo mismo que a Alex Saab porque no son casos comparables, son distintos. 🤭
10-que ella no tiene nada que agradecerle a Zapatero, aunque si le agradece en nombre del pueblo sus intentos fallidos de mediación, que al final lo que lograron fue que se llevaran a Maduro el 3 de enero, y por eso ahora ella solo cree en el diálogo directo sin intermediarios. Se desliga de todo el caso Delcygate en España.
11- que para ella es muy normal que a los altos funcionarios políticos como Zapatero, siempre les regalen muchos joyas y relojes caros por más de 1 millón de euros.
12- que a diferencia de Maduro que tuvo una inflación en 2019 de 344.510%, ella ya la lleva en 500% porque ella si sabe lo que está haciendo y que los trabajadores ahora con ella ganan $240 al mes. Que con Maduro se comieron las verdes y con ella se comerán las Maduras. 😎
13- que ella nunca estuvo de acuerdo en que trajeran a Michelo, que siempre le pareció un payaso, que no sabe cómo él llegó ni cómo se fue del país. 😂
14- por último dice que hará las pases con MCM solamente cuando ya EE.UU haya quitado todas las sanciones.
Conclusión: Ni que se vista de seda...
Acá la pueden ver: 👇
URGENTE 🇻🇪 | ¡ÚLTIMA HORA!🚨| Periodista de Univisión Luis Carlos Vélez se quebranta y se despide de Venezuela:
"Este país, ahora que se apaguen estas luces y que se apaguen las luces de mis compañeros, del resto de medios de comunicación, es cuando más va a necesitar la ayuda".
@usembassyve
Dear Ambassador Barrett,
My name is Jesus Daniel Romero. I am an American by birth, born to a Venezuelan father and an American mother. I proudly served the United States for more than 22 years on active duty in the U.S. Navy, retiring as a Naval Intelligence Officer. I later served an additional 15 years as an Intelligence Operations Specialist with the Department of the Army, retiring from federal service in 2022. Throughout my career, I also served our nation overseas in several Latin American countries in diplomatic assignments supporting the Department of Defense and advancing United States national security interests and foreign policy objectives.
The values of the United States—freedom, justice, human dignity, and the rule of law—are not simply ideals to me. They are principles I have defended throughout my military and civilian service.
Like many others, I listened carefully to your recent interview. I must tell you that I was deeply disappointed by your comments. They stand in stark contrast to the values that I have spent my life serving and defending.
A relationship with any government should never come at the expense of moral clarity, particularly when dealing with a regime that has been widely criticized for its human rights record. At a time when the Venezuelan people are suffering the consequences of a devastating natural disaster, your remarks were perceived by many as unnecessarily sympathetic toward those in power rather than toward the victims.
Whether intended or not, words matter. Public statements by an American ambassador carry tremendous weight, especially during moments of crisis. History often remembers not only the decisions public officials make, but also the words they choose when people are looking for leadership, compassion, and moral clarity.
I have been unable to find anyone who publicly supports or agrees with your comments. On the contrary, the overwhelming public reaction has been one of disappointment, disbelief, and concern. That alone should give pause and invite reflection.
I respectfully ask you to consider the impact your words have had on countless Venezuelans, including many who have long looked to the United States as a beacon of freedom, justice, and hope. During a moment of profound human suffering, many expected empathy and moral clarity from the representative of the United States. Unfortunately, your remarks conveyed something very different.
As someone who has devoted nearly four decades to serving this nation in uniform, in intelligence, and in diplomatic assignments abroad, I felt compelled to express my profound disappointment. Public service is ultimately measured not only by the offices we hold, but by the principles we uphold when they are tested the most.
Respectfully,
Jesus Daniel Romero
LCDR, U.S. Navy (Ret.)
Intelligence Operations Specialist, Department of the Army (Ret.)