Ser una persona complaciente es tan abrumador q un día una se despierta y se da cuenta de q perdió lo más humano que tenía: el propio deseo. En medio de hacer lo q se pide desde afuera, ya ni siquiera se sabe seguir el camino de la propia libertad. No hay donde buscar pq todo el+
el trauma de abandono te hace tolerar un montón de cosas que no merecés porque no querés perder gente. Aprender a soltar desde la sanidad te hace darte cuenta que algunas personas no merecen estar en tu vida, por mucho que las ames.