Ante el cobarde asesinato de mi amigo Honas Meléndez, de su esposa embarazada, de su hija de tres años y de una joven de 21 años, quizá lo más cómodo sea decir: “fue un psicópata”.
Encerrar el horror dentro de una sola mente nos permite colocarnos a salvo, del lado de los normales. En el crimen también murió el perrijo de la familia y sobrevivió un niño de seis años, quien hoy despertó huérfano y tendrá por siempre el horror de haber presenciado cómo su familia fue ultimada.
El responsable es responsable por entero. Nada de lo que una sociedad tolere disminuye su culpa ni convierte el asesinato en inevitable.
Pero una persona no llega de un día para otro a mirar a una mujer embarazada, a una niña, a un hombre y a un animal como si fueran cosas que podían eliminarse por dinero o venganza.
Para llegar hasta ahí tuvo que desaparecer algo mucho antes: el reconocimiento de que la vida del otro es tan válida como la propia.
La inhumanización no sucedió anoche; lleva años formándose, alentada por una cultura inhumana en la que conviven nuestros hijos hoy.
El horror no comienza con un arma. Comienza cuando la crueldad se confunde con el carácter, cuando humillar da prestigio, cuando dominar parece poder, cuando el dolor ajeno se vuelve entretenimiento en redes sociales, y construimos canales de amarillismo que rápidamente se vuelven los más vistos, y la impunidad en la que vivimos enseña que destruir a otro no tiene consecuencias y que el gobierno está aliado con los malos.
Vemos el precipicio. Pero no vemos lo que nos condujo hasta el borde.
Nos conviene llamar “monstruo” a quien mata porque los monstruos parecen venir de otro mundo. Pero los asesinos nacen, crecen y aprenden entre nosotros. Una sociedad no aprieta el gatillo, pero puede ir quitándole peso moral a la vida ajena hasta que alguien llega a sentir que tiene derecho a quitarla.
Por eso, este crimen no solo exige un castigo. Exige un espejo.
Que haya justicia para Honas, para su familia y para todas las víctimas. Pero que el culpable no se convierta en nuestra coartada para hacernos sentir inocentes.
Solo pienso en el terror de morir presenciando cómo ultiman a tu esposa embarazada y a tu hija, y en la angustia de que no encuentren a tu hijo. Nadie merece morir así.
Eso me hiela el corazón solo de pensarlo. Porque si esto le pasó a Honas, en este país, nos puede pasar a cualquiera que viva aquí.
La pregunta no es únicamente quién pudo hacer algo así.
La pregunta verdaderamente incómoda es:
¿Qué formas de violencia e inhumanización estamos normalizando hoy sólo porque todavía no producen cadáveres?
Lloro la terrible tragedia no solo la de Honas, sino también la de su familia, de sus padres, de sus hermanos de CVII, de sus amigos, de sus fans. Y de todos los que alguna vez conocimos el buen corazón que él tenía.
Y, como muchos, también me pregunto:
¿Cómo permite Dios este tipo de atrocidades?
Pero la pregunta que más me indigna es: ¿cómo permite México que esto pase?
@Arouet_V@Claudiashein El gobierno de este país también es cómplice de todo lo que ha hecho “Andy”. Le ha permitido absolutamente todo!.
Quizás fue plan con maña y estaban esperando esto para quitárselo de encima.
“Cuesta mucho educar a un niño, pero cuesta mucho más no hacerlo”, decía Don Jesús Reyes Heroles cuando estaba al frente de la @SEP_mx. Y lo decía un hombre que entendía algo fundamental: la educación no era un programa de gobierno, era el cimiento de la República. Reyes Heroles sabía que un país que abandona sus escuelas termina abandonando también su democracia, su justicia y su futuro.
Hoy esa frase retumba más fuerte que nunca en México. Mientras millones de niños tienen problemas graves de comprensión lectora y matemáticas, seguimos discutiendo la educación con visión política, burocrática y electoral. Escuelas sin condiciones dignas, maestros rebasados, abandono escolar, desaparición de mecanismos de evaluación y una generación entera creciendo en medio de pantallas, violencia y desigualdad. El costo ya lo estamos pagando.
Porque cuando un niño no aprende, no pierde sólo él. Perdemos todos. Perdemos ciudadanía, pensamiento crítico, movilidad social y capacidad de construir un país menos violento y más libre. Lo entendió Reyes Heroles hace décadas. Lo dramático es que México, en 2026, parece haberlo olvidado.
@hdemauleon@gibranrr Claro que hay autoridades! Solo que no saben qué hacer en una “crisis”.
Es el resultado de poner gente sin perfil en puestos políticos y mandos policiales.
@hdemauleon@gibranrr Porque no hacen nada las autoridades ?? Llevamos más de 3 horas parados en periférico a la altura de las torres de satélite.
Se avanza unos 30 metros cada 15 minutos.
¡Hala, qué delicia de video nos traes de la sesión plenaria en el canal Plural de la @SCJN! Ahí está la #ministraburra@LeniaBatres, con su toga negra y su chal rojo de superhéroe del estatismo, mirando su tablet como si estuviera recibiendo órdenes directas del Olimpo gubernamental.
Y de pronto, ¡zas!, suelta la perla: “Todos los fines del Estado deben estar resguardados, son motivos de protección constitucional y por lo tanto cualquier afectación a esos fines resultaría inconstitucional, y debería ser punible”.
¡Bravo, ministra! ¡Qué frase tan… original! Tan fresca como un pan de ayer, tan revolucionaria como el absolutismo monárquico disfrazado de “progreso”.
Esa perlita hay que responderla directamente a la señora Batres con la ternura que se merece: querida ministra, ¿en serio? ¿En serio estás diciendo que el Estado -esa criatura artificial que creamos los ciudadanos para que nos sirva- debe estar blindado constitucionalmente por encima de nosotros, los mortales de a pie? ¿Que cualquier “afectación” a sus sagrados fines merece ser declarada inconstitucional y, de paso, punible?
¡Qué giro tan cinematográfico! Es como si la Constitución de 1917, esa que supuestamente es el resultado de una revolución popular, de repente se hubiera convertido en un escudo antibalas para el Leviatán y en una camisa de fuerza para el pueblo. ¡Qué ironía más deliciosa!
Vamos con datos verificados, porque aquí no venimos a opinar como en un café de la colonia Roma, sino con la Constitución en la mano y la jurisprudencia de la propia Suprema Corte que tú, ministra, juraste defender. Artículo 1º de la CPEUM, clarito y en negritas: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales… cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece”. ¿Ves, ignorante? El sujeto es la PERSONA, no el Estado.
El Estado es el que tiene la obligación de respetar, proteger y garantizar. Pero tú, con esa frase tan elegante, le das la vuelta: ahora el Estado es la víctima sensible que hay que proteger de los -desgraciados- ciudadanos molestos. ¡Pro persona, dice el artículo! Pro persona, no pro Leviatán. La reforma de 2011 (publicada en el DOF el 10 de junio de 2011, por si quieres checarla) elevó los derechos humanos al rango de parámetro máximo de control de constitucionalidad. ¿Y tú quieres que el “fin del Estado” sea el nuevo parámetro? Qué bonito.
Sigamos con el Artículo 39, ese que parece que nadie en la sala leyó ese día: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.
¿Entiendes, ministra? El poder dimana DEL PUEBLO, no del Estado. El Estado no es un fin en sí mismo; es un medio al servicio del beneficio del pueblo. Tu frase invierte la pirámide: el pueblo ahora es el que puede “afectar” los fines del Estado y, por tanto, merece castigo. ¿No te suena un poquito a… no sé… monarquía absoluta? ¿O a esos regímenes donde el partido y el Estado son la misma cosa y el ciudadano es un estorbo?
¿Quieres jurisprudencia? La Suprema Corte -esa misma en la que tú te sientas- ha dicho hasta el cansancio que la Constitución es un límite al poder, no un cheque en blanco para él. Tesis aislada 1a./J. 11/2019 de la Primera Sala: el juicio de amparo es “el instrumento idóneo para la protección de los derechos humanos frente a actos de autoridad”.
@Mauricio_35m
#ULTIMAHORA⚠️Enorme riesgo para México: la reforma a la Ley de Amparo.
El amparo es el escudo de los ciudadanos contra abusos del poder.
Hoy el gobierno quiere vaciarlo de contenido:
❌ Limitar quién puede defender causas colectivas.
❌ Debilitar suspensiones que frenan abusos.
❌ Eliminar sanciones personales a funcionarios.
Esto es un golpe a la libertad, la democracia y la justicia.
🎥 Te lo explico en este video de menos de 4 minutos 👇