Estoy llorando de la rabia y de la impotencia. Mi oncólogo me da semanas de vida, el tiempo es mi recurso más escaso, y la Liga Contra el Cáncer de Pereira (ahora Liga Ama Salvar Vidas) me entrega el reporte de mi biomarcador (Claudina 18.2) incompleto, con datos faltantes vitales para que me acepten en un ensayo clínico.
¿Su solución? Que radique un derecho de petición y espere. No tengo semanas para esperar a que su burocracia resuelva un error que cometieron ellos mismos. Necesito YA saber la clona, el porcentaje y la intensidad de la tinción para salvar mi vida.
El nombre de "Ama Salvar Vidas" les quedó gigante si aquí van a dejar morir a una paciente. Los hago responsables públicamente de cualquier deterioro en mi salud por retrasar el acceso a mi propia información médica. Los pacientes oncológicos no somos un número de radicado.
Igual, por si acaso, ya les dejé enviado y radicado el derecho de petición exigiéndoles el reporte completo. A ver si la ley y la presión pública los hacen moverse.
@Supersalud@PersoneriaPe@MinSaludCol
“Cinco minutos después de nacer, decidirán tu nombre, nacionalidad, religión y secta, y pasarás el resto de tu vida defendiendo desesperadamente cosas que no elegiste.”
- Arthur Schopenhauer
SOBRE LA MERITOCRACIA
"El 90% de los chicos que nacen en hogares pobres mueren pobres por más capaces que sean. Más del 90% de los chicos que nacen en hogares ricos mueren ricos por más estúpidos que sean. Por lo tanto el mérito no es un valor."
Joseph Stiglitz
(Premio Nobel de Economía)
“Las redes sociales dieron voz a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar, tras un vaso de vino, sin dañar a nadie. Antes eran callados; ahora tienen el mismo derecho que un Nobel. Es la invasión de los necios.”
— Umberto Eco, La Stampa (2015)
Lujos que no parecen lujos pero que sí lo son:
– Vivir a menos de 15 minutos de tu trabajo
– Agua caliente 24/7 en tu casa
– Vecinos tranquilos y días relajados
– Árboles frutales en tu jardín
– Mañanas lentas con desayunos largos
– Regresar a casa con bien, todos los días
Estamos jugando con fuego, igual que lo hicieron nuestros abuelos y bisabuelos en los años treinta. Leí el libro de Ortega y Gasset la Rebelión de las masas donde ya lo advertía, cuando la masa se cree dueña de la verdad, cuando ya nadie escucha ni respeta nada, lo que viene después es la violencia. Y la violencia no se queda en discusiones: acaba en muertos.
Lo vemos en Gaza e Israel. Es el ejemplo más brutal de lo que pasa cuando cada bando se convence de que el otro no merece existir. Miles de inocentes pagan el precio de esa certeza. Lo mismo pasó en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial: odio acumulado, discursos incendiarios, y al final la sangre, la barbarie.
Y ya lo tenemos aquí también, en occidente. Ayer asesinaron a Charlie Kirk en plena universidad mientras debatía ideas. No es un hecho aislado, es un síntoma: la política convertida en guerra, el adversario convertido en enemigo, poco a poco con mensajes envenenados. Esta es exactamente la pendiente que llevó a Europa a la destrucción, y volverá a hacerlo.
Lo más peligroso es que nos estamos acostumbrando. Vemos una matanza y seguimos con el móvil. Leemos que asesinan a un político y lo comentamos como si fuera un partido de fútbol. Esa indiferencia es la señal más clara de que la sociedad se está pudriendo por dentro.
Cuando el odio se normaliza y la palabra se sustituye por la fuerza, lo que viene es un colapso. Y vamos por ese camino. Si no se detiene ahora, si no recuperamos la capacidad de escuchar y de respetar límites, acabaremos igual que ellos: en guerra abierta.
En fin.