Quilpueíno, padre, periodista, docente de la gran Upla, rockero, aprendiz de baterista, ferroviario a morir, chomskiano; chef ocasional; jamás de derecha; RIVER
Colombia acaba de unirse a Ecuador, Perú, Argentina y Chile.
Se unieron al club sudamericano de los imbéciles que eligen payasos ineptos de presidentes.
El ultra derecha narco que gano en Colombia es realmente un tarado.
@latercera “Incivilidades”como: Llamar al defensor de la niñez valiéndose del cargo de senador para para pedirle información sobre querella contra su padre por abuso sexual de menores? (Macaya) Tener conversaciones impropias y llegar a arreglos con un fiscal corrupto? (Chadwick) 🤔
GRACIAS! En menos de un mes desde que salimos al aire con @EnStockTV y con solo 4 programas a la semana, ya llegamos a más de un millón de visualizaciones, lo que nos da un gran ánimo para seguir. Ayúdennos a continuar creciendo! 👊🇨🇱
@agustinromerole Este RAMERO debe pretender que le paguen horas extras por postear tonteras. A propósito, ¿cuándo devolvera el millonario pago inmerecido de horas extras que le otorgó su amigo íntimo Alessandri? ¿Qué tipo de favores le fue pagado?
Tal como lo adelanté ahora @Diego_Schalper -a nombre de la derechita cobarde- anuncia en #MesaCentral que votará en contra la AC a @nico_grau presentada x sus aliados.
Recordemos que @DiputadosRN anunciaron AC contra Boric hace solo 2 años.
Con estos amiguitos, el gobierno no necesita enemigos.
@Eneatipo7@Enriprimero@Diego_Schalper Sería revelador si también @Diego_Schalper le colocaba petardos voladores a los gatos cuando niño, no? O sea, algo de psicópata tiene que tener para apoyar a otro psicópata, no?
EL GOBIERNO DEL LOBO IMAGINARIO
La Moneda volvió a incendiar el debate para terminar desmintiéndose sola.
El caso de los niños haitianos.
Hay gobiernos que fabrican crisis, las exageran y luego deben reconocer, con expresión compungida, que el incendio lo provocaron ellos mismos. El gobierno de Kast parece haberse especializado en eso: prender fuego al establo, convocar a la prensa para denunciar el humo, y terminar admitiendo que quizá alguien exageró.
El caso de los niños haitianos es probablemente el ejemplo más grotesco —y más torpe— de esa política de alarma permanente convertida en sello de esta administración. Durante días, Chile fue bombardeado con titulares sobre niños desaparecidos, redes de tráfico, vuelos sospechosos y mafias internacionales. El catálogo completo del terror contemporáneo servido en horario prime para una ciudadanía agotada de vivir entre amenazas imaginarias y conferencias apocalípticas.
Y entonces apareció un enemigo mortal para el relato: la realidad.
El preinforme reservado N° 541 de Contraloría —el mismo documento que desató la histeria— jamás habló de trata de menores. Nunca habló de mafias. Nunca habló de tráfico infantil. Ni una sola vez. Lo que describía era algo mucho menos cinematográfico y mucho más chileno: oficinas públicas que no se coordinan, bases de datos mal cruzadas, protocolos inexistentes y funcionarios que simplemente no hicieron la pega.
Pero esa verdad era demasiado aburrida para un gobierno adicto al dramatismo. Un “terrible desorden administrativo” no sirve para encender matinales ni justificar cruzadas morales. No produce titulares con música de suspenso. Y así, lo que era una demostración vergonzosa de incompetencia estatal terminó convertido, por obra y gracia de La Moneda, en una supuesta red internacional de tráfico infantil.
La operación fue grotesca incluso para los estándares de este gobierno.
Bastó que Contraloría dijera que 64 niños “no fueron ubicados” en una visita domiciliaria para que el oficialismo y buena parte de los medios tradujeran aquello como “niños desaparecidos”. Como si cualquier chileno que no abre la puerta un martes a las once de la mañana hubiese sido secuestrado por una organización criminal.
Después vino el ridículo inevitable. Los municipios comenzaron a encontrar a los niños en colegios, consultorios y viviendas familiares. Estaban matriculados, vacunados y viviendo con tutores. Pobres, muchas veces hacinados, pero presentes. Exactamente donde cualquier persona sensata habría supuesto que estaban desde el principio.
Y entonces llegó el momento más humillante: el propio gobierno desmintiendo el incendio que ayudó a provocar.
El ministro Fernando Barros terminó reconociendo que no existían antecedentes serios sobre tráfico infantil, prostitución, órganos ni desapariciones masivas. La frase quedará para la antología del bochorno administrativo chileno: “todo indica que se trata de un terrible desorden”.
Exactamente lo que el informe decía desde el inicio.
Pero el daño ya estaba hecho. La comunidad haitiana fue convertida durante semanas en sospechosa colectiva. Familias completas quedaron bajo una nube de insinuaciones miserables. Y todo para sostener la vieja obsesión política de este gobierno: demostrar que todo lo anterior fue caos y corrupción, aunque para ello deban inventar monstruos que luego ellos mismos terminan negando.
Ahí aparece inevitablemente Pedrito y el lobo.
El gobierno de Kast gobierna exactamente así: denunciando lobos imaginarios con la esperanza de que el miedo sustituya a la gestión. Cada error administrativo se transforma en conspiración. Cada descoordinación estatal en amenaza existencial. Y después, cuando la realidad destruye el montaje, llegan las rectificaciones tibias y los ministros pidiendo prudencia frente a la histeria que ellos mismos promovieron.
El problema es que el crédito de la mentira siempre se agota.
Y cuando aparezca un lobo verdadero, probablemente ya nadie les creerá.
@MisColumnas
TENEMOS CIFRA OFICIAL DE NIÑOS DESAPARECIDOS:
Son 191 en Total
151 ejecutados
40 Detenidos Desaparecidos
(de ellos 4 lactantes y 4 no natos)
Entre 1973 y 1990.
El Presidente José Antonio Kast se declaró AMIGO de varios asesinos de niños. Él sabe de la materia por vínculo de amistad, pregúntenle a él...