𝐋𝐚 𝐜𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐞
Un ataque cayó del cielo sobre una casa perdida en la selva venezolana y mató al hombre más buscado del continente. Hay que dar las gracias. Y, en el mismo aliento, preguntarse qué murió de verdad esa noche.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
El video lo vio medio continente antes del amanecer: una casa de techo verde en mitad de la vegetación, un punto de luz que desciende del cielo y, enseguida, el fuego. Trece segundos. En ellos terminó la vida de Héctor Guerrero Flores, el Niño Guerrero, fundador del Tren de Aragua, el hombre por cuya captura Washington ofrecía cinco millones de dólares.
Es tentador cerrar allí la historia. Un criminal monstruoso recibió el final que sembró y, para sus miles de víctimas, esa casa ardiendo puede parecer una forma tardía de justicia. Nadie con sentido moral va a llorarlo. Pero los países no se reconstruyen solo con alivio, sino con preguntas. Y la que deja esa explosión es tan grande como el hombre que desapareció dentro de ella: ¿estamos ante el desmantelamiento de un sistema criminal, o solo ante el reparto del poder entre quienes sobrevivan?
La muerte del Niño Guerrero contiene, en primer lugar, una confesión histórica. Durante años, el poder venezolano sostuvo que el Tren de Aragua era una exageración mediática, una invención política, una amenaza fabricada para justificar presiones externas. Lo negó con la misma naturalidad con la que negó el hambre, el éxodo y la destrucción de las instituciones. Ahora, al confirmar la operación, la ubicación del objetivo y su muerte, reconoce aquello que pretendió convertir en fantasía.
No se localiza con precisión militar a un hombre cuyo paradero se desconoce. No se coordina una operación de esta magnitud contra una organización que supuestamente no existe. La explosión no solo alcanzó a un criminal: atravesó años de propaganda oficial. El Niño Guerrero no surgió de la nada. Nació en Tocorón.
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En 2005 era un delincuente de Maracay acusado de dispararle a un policía. Dos décadas después hicieron falta inteligencia internacional, operaciones especiales y poder militar extranjero para encontrarlo y eliminarlo. La distancia entre aquel malandro de barrio y el objetivo internacional en que terminó no se explica solo por su astucia. Tuvo una incubadora. Y esa incubadora fue el Estado venezolano.
Tocorón no funcionaba como una prisión: era un territorio autónomo, con piscina, zoológico, discoteca, comercios y estadio de béisbol. Mientras millones de venezolanos hacían cola por harina o medicinas, desde una cárcel administrada por el Estado se expandía una estructura criminal con dinero, armas y conexiones internacionales. La autoridad fingía custodiar el recinto; en realidad, el recinto producía poder.
𝑫𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝑬𝒔𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒂𝒃𝒂𝒏𝒅𝒐𝒏𝒂 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚, 𝒂𝒍𝒈𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒐𝒄𝒖𝒑𝒂 𝒔𝒖 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓. 𝑬𝒍 𝑵𝒊ñ𝒐 𝑮𝒖𝒆𝒓𝒓𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒐 𝒇𝒖𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒂𝒏𝒐𝒎𝒂𝒍í𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒊𝒔𝒕𝒆𝒎𝒂: 𝒇𝒖𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒖���� 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒆𝒄𝒖𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒎á𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒂𝒔.
Y, sin embargo, la verdadera obra del Tren de Aragua no fue su fundador, sino sus víctimas. El comerciante que pagó “vacuna” cada semana para conservar abierto el negocio. La madre que todavía no sabe dónde está su hija. Los ocho millones que caminaron —con los hijos a cuestas y los zapatos rotos— huyendo de un país donde el miedo dejó de ser un accidente y se convirtió en método.
El Niño Guerrero murió en trece segundos. A ellos los fueron destruyendo lentamente, durante una generación, y a casi ninguno el Estado le pidió perdón.
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Por eso, antes de cualquier advertencia, corresponde decir una palabra que a los venezolanos no nos cuesta, porque somos un pueblo agradecido: gracias.
Gracias a Estados Unidos por haber hecho lo que un Estado secuestrado, degradado y cómplice no quiso hacer en veintisiete años. Cuando los tribunales protegen al criminal, las cárceles se vuelven sus oficinas y los cuerpos que deberían perseguirlo terminan sirviéndole, llega un momento en que el mal solo puede detenerse desde afuera. Tal vez esta era ya la única manera. Reconocerlo no disminuye a Venezuela ni convierte la gratitud en sumisión: significa aceptar el tamaño real de la catástrofe — un país que llegó a necesitar la fuerza de un aliado para neutralizar a un criminal que creció bajo la mirada de sus propias autoridades.
Pero precisamente porque la operación fue necesaria, hay que separar dos cosas que el entusiasmo confunde: la demolición y la arquitectura.
𝑼𝒏 𝒎𝒊𝒔𝒊𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒕𝒓𝒖𝒊𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒕𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒐𝒔. 𝑵𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏𝒕𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒓𝒆𝒑ú𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂.
Eliminar al criminal resuelve una urgencia. Reconstruir las instituciones exige algo más lento y más difícil: jueces independientes, policías sometidas a la ley, cárceles que no sean oficinas del delito y un poder político nacido del voto. El peligro no es que sigan cayendo quienes deban responder por sus crímenes. El peligro es que, mientras todos celebran la caída de los culpables, nadie pregunte quién ocupa el espacio que dejan vacío.
𝑨𝒑𝒍𝒂𝒖𝒅𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒄𝒂í𝒅𝒂. 𝑳𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒊é𝒏 𝒔𝒆 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂.
Detrás del Niño Guerrero hay otros nombres y otros cargos. Está Diosdado Cabello —ministro de Interior, Justicia y Paz, señalado durante años por las autoridades estadounidenses como jefe del Cartel de los Soles y símbolo de la unión entre poder político, aparato represivo y crimen organizado—. Están los militares y funcionarios que protegieron rutas, cobraron favores o administraron silencios. Tendrán que responder.
Pero responder no debería significar desaparecer sin explicación bajo el fuego. A Nicolás Maduro no lo borró un misil: lo espera un tribunal. Y esa diferencia importa, porque un tribunal obliga a mostrar pruebas, a identificar responsabilidades y a dejar un registro que ninguna propaganda pueda borrar después. Una transición democrática no puede parecerse a una sucesión de ajustes de cuentas: debe distinguirse de una purga por la existencia de reglas.
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Ahí está el verdadero riesgo de este momento. Cada caída del antiguo poder deja una habitación vacía, y quienes mejor posicionados están para ocuparla son precisamente los que permanecen dentro de la estructura, con acceso a los resortes administrativos, a la información y a las negociaciones.
Los hermanos Rodríguez han sobrevivido mientras otros eran desplazados, capturados o eliminados. No son una fuerza externa al régimen ni una generación política nueva: son parte central del sistema que administró Venezuela durante años. Si se les permite decidir cuándo el país está “suficientemente limpio”, declararán concluida la limpieza el día en que sean los últimos propietarios de la casa.
𝑬𝒔𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒓í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒊𝒄𝒊ó𝒏. 𝑺𝒆𝒓í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂.
Conviene no confundir las dos manos. Una derriba desde afuera —la de Estados Unidos, que no aspira a gobernar desde Miraflores y que, ojalá, nos acompañe hasta el final; el mejor aliado que Venezuela tendrá, como María Corina lo ha dicho siempre—. La otra hereda desde adentro lo que cada caída deja vacío, y puede aspirar a conservar el poder bajo otro nombre, con otro tono y una apariencia menos brutal. Por eso no basta con que caigan criminales: hay que saber hacia dónde conduce cada caída.
La única prueba de que estamos ante una limpieza institucional y no ante una purga tiene fecha y mecanismo: una elección libre, observada y competitiva, con todos los sectores habilitados y con garantías para que el venezolano pueda escoger sin miedo quién lo gobierna.
𝑳𝒂 𝒑𝒖𝒓𝒈𝒂 𝒕𝒆𝒓𝒎𝒊𝒏𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂 𝒖𝒏 𝒗𝒆𝒏𝒄𝒆𝒅𝒐𝒓. 𝑳𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒊𝒄𝒊ó𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒎𝒊𝒏𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐.
Hasta la palabra favorita del régimen cambia de sentido a esta luz: soberanía. No empezó a romperse la noche en que una fuerza extranjera golpeó una casa en la selva, sino mucho antes — cuando el Estado dejó de proteger a sus ciudadanos, permitió que el crimen gobernara territorios y convirtió sus instituciones en instrumentos de impunidad. La soberanía no consiste en impedir que el mundo nos ayude, sino en reconstruir un país que no vuelva a necesitar que otro haga el trabajo de sus jueces. Venezuela necesitará aliados por mucho tiempo; la mejor forma de honrar esa ayuda no es rechazarla, sino asegurarnos de que termine donde debe: en una república capaz de defenderse con sus propias leyes.
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La casa de techo verde puede quedar en la historia como el comienzo de dos procesos opuestos. Puede ser el primer capítulo de una purga silenciosa, en la que van desapareciendo adversarios hasta que un solo grupo hereda intacto el poder. O el comienzo del desmontaje de un Estado criminal y de una transición verdadera — acompañada por nuestros aliados, vigilada por los ciudadanos y conducida hacia las urnas. La diferencia no estará solo en quién caiga. Estará en quién decida después.
𝑪𝒂𝒆𝒓á𝒏 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔. 𝑸𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒊𝒈𝒂𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒃𝒂𝒏 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓 𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒍𝒂 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 ú𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂𝒓 𝒅𝒆 ��𝒊𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒖𝒏 𝒄𝒂𝒖𝒅𝒊𝒍𝒍𝒐, 𝒏𝒊 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂, 𝒏𝒊 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒂𝒄𝒄𝒊ó𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒏𝒕𝒊𝒈𝒖𝒐 𝒓é𝒈𝒊𝒎𝒆𝒏. 𝑸𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒍𝒆𝒚. 𝒀 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒈𝒐𝒃𝒊𝒆𝒓𝒏𝒆 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍𝒍𝒂 𝒍𝒐 𝒆𝒍𝒊𝒋𝒂 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐, 𝒍𝒊𝒃𝒓𝒆 𝒂𝒍 𝒇𝒊𝒏, 𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒖𝒓𝒏𝒂.
En un curioso hilo, F. Rodríguez, asesor económico de A. Ecarri, publica un análisis de encuestas que concluye que Maduro y Edmundo están en un "virtual empate técnico".
En mi opinión el ejercicio comete 2 graves errores metodológicos que invalidan totalmente esa conclusión.
Lo primero que hay que decir es que la metodología de agregación de encuestas y el uso de datos históricos para corregir sesgos sistemáticos se usa masivamente en muchos países, sobretodo después de la irrupción de Nate Silver, fundador de @FiveThirtyEight en la campaña presidencial de los EE.UU. de 2008.
En general, el método de agregación/corrección de sesgos ha permitido aumentar por mucho el poder predictivo de las encuestas, sobretodo en aquellos países con una industria de estudios de opinión consolidada, que produce estudios frecuentes, auditables y transparentes.
Pero importante entender que el método descansa sobre 2 supuestos:
1. No se mezclan peras con manzanas. El cálculo del sesgo promedio de cada encuestadora se calcula, para el caso de la carrera presidencial, solo con la historia de esa encuestadora midiendo eventos similares. Es decir, se mide el sesgo de esa encuestadora SOLO midiendo la preferencia entre candidatos de los 2 partidos relevantes a nivel nacional. En el caso de países bi-partididstas como los EE.UU. la historia de las encuestadoras simpre miden homogéneamente los mismo: Demócratas vs. Republicanos. Esto es importante.
2. No todas las encuestadoras son tratadas igual para el ajuste. En el ajuste de los sesgos, las encuestadoras con credibilidad (menos errores), pesan mucho más que las menos creíbles. De hecho, 538 tiene un sistema de rating que cataloga todas las encuestas desde las más serias hasta las"inelegibles", que no entran en el análisis por ser tan poco transparentes que son consideradas propaganda.
Volviendo a Venezuela, estos dos elementos son flagrantemente violados en el análisis de F. Rodríguez:
1. En los últimos 10 años (o a partir de 2015) solo ha habido un evento nacional del tipo carrera presidencial, y ese evento NO fue entre las dos organizaciones que hoy se disputan la presidencia. La de 2018 fue una elección entre H. Falcón, digamos que representante de la oposición "periférica" (por decir algo) y Maduro. En ese evento la mayoría de las encuestadoras sobreestimaron la competitividad de Falcón precisamente por considerar que el electorado lo consideraría como una alternativa válida, cuando en realidad la gente prefirió quedarse en su casa y no votar pues no lo consideraban una opción.
Usar ese sesgo para decir que las encuestadoras "sobreestiman" a la oposición es falso de toda falsedad, ese sesgo representa quizá la incompetencia para interpretar el fenómeno de Falcón, pero no para medir las preferencias opositoras. Simplemente piense el lector: ¿Se debe ajustar la brecha actual que muestran las encuestas por el error que cometieron las encuestadoras en la elección de Henry Falcón? No hace falta ni explicar porque hacer algo así sería muy incorrecto.
Nota: Las otras elecciones de los últimos 10 años, 7 en total, no fueron de carácter nacional/carrera presidencial y fueron en su mayor parte boicoteadas total o parcialmente por la oposición agrupada al rededor de la MUD/PUD.
2. Aún si se aceptara como suficiente el cálculo de los sesgos a partir de la "elección presidencial" de 2018, tratar a todas la encuestas como iguales es un tremendo despropósito metodológico. Decir que encuestadoras con tradición y método como Delphos o Consultores 21, pesan lo mismo en el "ajuste de sesgo" que empresas con poca o nula credibilidad como Hinterenlaces o Meganalisis, introduce muchísimo ruido en el resultado. De hecho la conclusión sobre que "existe un empate técnico entre EGU y NMM" es derivada directamente de que el ajuste se hace como un promedio simple, dando el mismo peso a todos.
El mensaje final de este post es uno solo: el análisis presentado no está bien metodológicamente por lo tanto su conclusión es insostenible. El "existe un empate técnico" es un mensaje que no tiene base técnica, es importante destacar esto a pocos días del evento trascendental del 28J.
Hace un par de meses le pregunte a @metavarce todo sobre Yummy:
- Metricas
- Primeros usuarios
- Emprender en Venezuela y levantar Capital
- Salud Mental
- Equipo remoto / presencial
- LTV / CAC and Moat
- Foco en Unit Economics
- Exit ipo o adquisition
Gracias por tu apertura y exito construyendo desde la diaspora
#VenezueladiasporaProject en youtube https://t.co/adDHYjQP0P
¡Historia!
Con Grand Slam, Ronald Acuña Jr. conecta su jonrón número 30 de la temporada.
Es el primer jugador en la historia de MLB con al menos 30 jonrones y 60 bases robadas en una temporada.
Ronald Acuña Jr. es el 2do jugador de la historia con 150 HR 150 Bases Robadas con no más de 25 años de edad. Se une a Mike Trout (190 HR y 156 BR)
Ronald Acuña Jr. Es el primer jugador en la historia de la franquicia de los Braves en conectar al menos 30 HR múltiples veces como primer bateador en la alineación (34 en 2019 y 30 esta temporada)
#FerPlay
#RonaldAcuna
🌶️Hot take: Yo respeto mucho a Capriles, creo que ha sido un buen servidor durante su extensa carrera política.
Sin embargo, la decisión de ausentarse del debate a parte de ser un error político garrafal es una falta de compromiso con la unidad y con su propia narrativa comunicacional.
En un debate no se va necesariamente a “dividir”, se va refutar propuestas, a proponer nuevas ideas y a encontrar -y comunicar- puntos comunes entre los candidatos.
Comprendo las discrepancias de Capriles con las propuestas de otros candidatos pero en una campaña que se supone que es del encuentro, el candidato no se puede limitar a criticar desde Twitter o Instagram. A veces toca subirse a una tarima y debatir las cosas cara a cara como hace cualquier político del mundo.
En su momento Capriles criticó a Guaidó y al interinato por ser un gobierno de Twitter, aunque en eso tenía razón, cuándo le llegó la oportunidad de dar la cara, este guabineó y aplicó la misma práctica que una vez criticó: enconcharse en las RR. SS.
Los líderes también tienen que liderar con el ejemplo de lo que predican y Capriles no está dando el ejemplo del encuentro del que tanto le gusta hablar.
Fmr. President Barack Obama: "This idea of purity and you're never compromised and you're politically woke, and all that stuff -- you should get over that quickly. The world is messy. There are ambiguities. People who do really good stuff have flaws."
En el año 2020, tras el llamado Plan País, nos dimos a la tarea de calcular cuanto era lo MÍNIMO DESEABLE que necesitaríamos en un primer año para abordar las diferentes necesidades y problemas de la economía y el país.
Hoy día del Ingeniero el Centro de Ingenieros del estado Carabobo y el I. E. Juan XXIII firmaron un convenio marco de cooperación.
La firma se realizó para promover la orientación profesional hacia las carreras de Ingeniería y Arquitectura
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@CddLatam@democracy_moves La @CddLatam congrega a jóvenes líderes venezolanos representantes de todas nuestras regiones en pro de los objetivos más importantes: la educación, el desarrollo humano y la vida en libertad. Gracias por la invitación a este innovador foro #YouthLab
The speed with which Russia has been cut off from the world economy has been as stunning as the slowness with which Russian forces have advanced in Ukraine. But can Putin offset the de facto blockade by dealing with China? That would be harder than many imagine 1/
Gustavo Padrón, irremplazable luchador por la Democracia. Fue un hombre noble, de valores arraigados y espíritu de construcción. Siempre lo recuerdo. Le agradezco todos los caminos en los que me abrió paso. Hoy Gustavo aún hace una gran falta.
Hoy queremos recordar a un justiciero que toda su vida luchó por defender la educación y lideró una lucha gremial por los maestros en Venezuela. Gustavo Padrón es y será siempre uno de los ejemplos y referentes de nuestra lucha por Venezuela
@FernandoMiresOl Mientras que su cada vez más pobre análisis de Venezuela evidencia un sostenido declive de sus esfuerzos intelectuales Dedique más tiempo a la indagación-reflexión, y menos a masificar opiniones desinformadas. PD Fermin es un elemento tutelado por el chavismo ABIERTAMENTE PROBADO
In 2021 #VenezuelaDiasporaProject launched to find, learn and support Venezuelans entrepreneurs. Here is a recount of 2021
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As promised, aquí esta el deep dive con @BobbyComedia en su nuevo proyecto @ComedyMonstersC
Para los que quieran experimentar con NFTS y Fanáticos de la comedia
Vealo 📽️ https://t.co/nwmobAhJbU
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