Puedes estar harta, mentalmente destruida, al borde del colapso y, aún así, hacer las cosas bien, con respeto y como debe ser.
Y eso se llama ser una maldita mujer.
Tengo claro que no quiero estar con un hombre que me diga: ojalá lo resuelvas pronto, que mal, lo lamento. Me gustan los hombres que dicen: ya te ayudo amor, dónde estás voy por ti, tranquila yo me hago cargo, dime cómo puedo ayudarte. ❤️
Me casaré con un hombre que no desee a otras mujeres. Me casaré con un hombre al que no le tengo miedo cuando está enojado.
Me casaré con un hombre que me ame en voz alta.
Me casaré con un hombre detallista y atento.
Me casaré con un hombre leal y con valores. O no me casaré.
Puedo perdonar tropiezos, impulsos, decisiones mal tomadas, todos somos humanos, pero la mentira no entra en ese margen, mentir no es un accidente, es un acto pensado, una elección fría, y casi siempre, detrás de una mentira, hay intención, hay cálculo, hay algo oscuro, por eso no duele el error, duele la elección de engañarme.
Encontré paz cuando dejé de sentir la necesidad de responder a cada provocación. Hoy prefiero ignorar, bloquear o alejarme de quién perturba mi tranquilidad. Ya no me interesa tener la última palabra; prefiero conservar mi paz antes que ganar cualquier discusión.
nunca me olvidare, el precio tan alto que pague por haberme relacionado con personas equivocadas, es la razon suficiente para ser más estricta y selectiva con las personas que entran a mi vida
Solo quiero convertirme en una mujer tranquila ante cualquier situación. Esa es mi mayor meta, la serenidad. Estoy cansada de la irritación, el enojo, la tristeza, la rabia y todo lo demás.