Dice un periodista de la Sexta que no pensemos mal por aquello de que unos procedimientos vuelen y otros vayan a paso de tortuga. Que es que algunos Juzgados están más saturados que otros, ¡hombre!
No os aburrís de usar siempre el mismo argumento? Falsó además. Pero si este es el nivel cultural de la derecha, no me extraña que no queráis entrar en debates.
Gracioso que tanta gente de izquierdas esté tan alarmada con el auge del evangelismo pentecostal, movimiento muy conservador, pero muchos nunca hayan dicho ni mu sobre el auge del islamismo salafista o wahabí...
Yo propongo que dejemos de hacer en los coles “el día de puertas abiertas” de los mundos de yupi y empecemos a hacerlo con la realidad:
- Aquí están los baños, este es el que no traga. Cuando se nos llena de mierda este, vamos al del patio.
- la caldera solo funciona los lunes y los miércoles, pero tranquilos que no necesitamos ducharnos porque no tenemos gimnasio, que está la obra paralizada.
- el comedor está en el otro edificio, pero si llueve tapamos a los niños con una lona y los llevamos en la camioneta del conserje…
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Esto ya es insoportable. Una de las viviendas de protección oficial de Alicante fue entregada al millonario Alejandro Lillo, hijo de una concejala del PP en San Vicente, dueño de 3 asesorías y casado con la directora general de la clínica Enea.
Vergonzoso!
Me gustaría abrazar muy fuerte al locutor de @La_SER que, a cuenta de la visita del Papa, ha dicho "Vamos, que Madrid está hecha un Cristo". En serio, te quiero mucho.
Ayuso ha aprobado una ley para reconocer al embrión como miembro de la familia.
Luego cuando crezca le negará el acceso gratuito a la guardería, no tendrá pediatra en el centro de salud, cuando crezca más no tendrá plaza pública para estudiar y cuando sea viejo le dará comida podrida en la residencia y si hay una pandemia le negará la asistencia sanitaria si no tiene seguro privado.
Pero fue un embrión feliz.
Detrás de toda gran mujer siempre hay un subnormal con pecho palomo luciendo emblemas de un ejército al que se negó a servir cuando le tocó el turno, como a todos los españoles.