Ayuso pudo haber enviado más de mil profesionales de atención primaria a las residencias, pero prefirió destinarlos al Zendal.
Luego impidió derivar allí a esos ancianos.
Las consecuencias para 7291 abuelos fueron devastadoras.
Lo que cuenta aquí Manuel Rico es terrorífico.
Cuando Aznar hablaba catalán en la intimidad Y le daba a Pujol por su apoyo
30.000 M de ptas
Inversiones en Cataluña
33% del IRPF
35% IVA
40% intereses especiales
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ESPAÑA, UN GIGANTESCO CEMENTERIO BAJO LA LUNA
Las diferencias entre la represión franquista y la violencia en la retaguardia republicana
La historia de Melchor Rodríguez, el "ángel rojo", pone de manifiesto la enorme diferencia moral entre los republicanos y los franquistas. Melchor Rodríguez, sindicalista y anarquista, aprovechó su cargo de delegado de prisiones de Madrid para poner fin a las sacas de presos que finalizaban con fusilamientos masivos en Paracuellos del Jarama, Torrejón de Ardoz y Aravaca. Para frenar la matanza tuvo que enfrentarse con la Junta de Defensa de Madrid, controlada por los comunistas José Cazorla y Santiago Carrillo, lo cual le costó ser acusado de traidor y amenazado de muerte. En diciembre de 1936, evitó un linchamiento en la cárcel de Alcalá de Henares, asaltada por un grupo de milicianos que pretendía adoptar represalias por el bombardeo de la ciudad. Situado en la puerta de la prisión, no vaciló cuando le apuntaron con las armas. Alzando la voz, gritó: “Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas”. Gracias a sus gestos humanitarios, salvaron la vida figuras como Ramón y Daniel Luca de Tena, el locutor Bobby Deglané, el futbolista Ricardo Zamora y el escritor falangista Rafael Sánchez Mazas. A pesar de su labor altruista, los vencedores lo sometieron a dos consejos de guerra. Condenado a 20 años, cumplió cuatro. El régimen le ofreció integrarse en el sindicato vertical, pero rechazó la oferta. Prefirió seguir militando clandestinamente en el anarcosindicalismo, lo cual provocó nuevos juicios y encarcelamientos.
No hubo ninguna figura similar en el bando franquista. Y no es casual. Mola, Franco, Yagüe, Varela y Queipo de Llano nunca ocultaron que su golpe de estado había nacido como una cruzada de exterminio contra la anti-España. De ahí que después de la victoria continuara la represión, especialmente virulenta entre 1939 y 1944. Entre las víctimas se encontraban las Trece Rosas, a las que el ultraderechista Ortega Smith acusó de violadoras y torturadoras. Esa acusación solo es una burda mentira, pues ni siquiera el tribunal que las condenó en un juicio farsa les imputó esos cargos. La sentencia se dictó por “adhesión a la rebelión”, un sarcasmo jurídico, pues se estimó que todos los actos de carácter revolucionario cometidos desde 1934 constituían un delito.
Ciertamente, existió violencia y represión en la retaguardia republicana, pero el gobierno hizo todo lo posible por acabar con ella después del verano del 36. Muchas veces sin éxito, pues los partidos que luchaban por la revolución y no por la República continuaron persiguiendo y asesinando a sus enemigos de clase. La CNT-FAI, el Partido Comunista y el sector más radical del PSOE fueron los principales responsables de esos crímenes. La noche en que fue asaltada la Cárcel Modelo de Madrid y se asesinó a decenas de reclusos de ideología fascista o conservadora, Manuel Azaña escribió en su diario que habría deseado morir con ellos. Tras visitar las ruinas de la prisión, Indalecio Prieto afirmó: “Hoy hemos perdido la guerra”. Desde Valencia, el gobierno de la República permitió que muchos derechistas huyeran del país, utilizando el transporte marítimo. El bando franquista jamás hizo nada semejante. De hecho, después de la guerra fusiló al ministro socialista Julián Zugazagoitia en las tapias del cementerio de la Almudena, pese a que había salvado la vida del escritor Wenceslao Fernández Flórez y otras figuras de ideología conservadora, y al Lluís Companys, presidente de la Generalitat, que había permitido a 9.206 personas (incluido, el cardenal y arzobispo de Tarragona Vidal y Barraquer, capturado por milicianos de la FAI y salvado a última hora de ser asesinado) huir a Marsella y Génova desde puertos catalanes, empleando pasaportes, visados y salvoconductos, muchas veces falsos.
La represión en la retaguardia republicana no se habría producido sin el golpe de estado. La violencia de las milicias casi siempre estaba asociada al odio de clase, pues España era uno de los países de Europa con más injusticia social. Los golpistas pretendieron perpetuar esa situación. La represión franquista se cobró 130.000 vidas durante la guerra. Después, unas 150.000 presos políticos murieron en campos de concentración (entre ellos, Miguel Hernández y el socialista Julián Besteiro) y 50.000 fueron fusilados o ejecutados mediante garrote vil. Las últimas ejecuciones se produjeron en septiembre de 1975. 330.000 víctimas permite hablar de un genocidio. La represión franquista actuó con la misma ferocidad en todas las regiones. En Canarias, Galicia, La Rioja, Navarra, Ceuta y Melilla, no hubo violencia revolucionaria, pese no impidió que los sublevados fusilaran en esas zonas geográficas a unas 12.000 personas. Se calcula que en la retaguardia republicana perdieron la vida unas 49.000 personas. Una cifra que debe hacer reflexionar a esa izquierda que aún sueña con revoluciones.
La diferencia de mentalidad entre los republicanos y los sublevados se pone de manifiesto en el contraste entre las palabras de Azaña, invocando la paz, la piedad y el perdón, y las alocuciones de Queipo de Llano, incitando a sus soldados a violar a las mujeres de los “rojos”. Urge una memoria democrática que narre a las nuevas generaciones la verdad de la historia. Sin un relato objetivo, las víctimas morirán por segunda vez, víctimas de un olvido injusto e inmerecido. Mientras eso no suceda, España seguirá siendo un gigantesco cementerio bajo la luna (Georges Bernanos), con miles de fosas clandestinas y alrededor de 100.000 víctimas de la represión franquista esperando una exhumación que permita a sus familiares recuperar sus restos.
Rafael Narbona
@digimobil_es Hola, no se ha solucionado y si miráis el privado encontraréis varias preguntas, información que os mandé desde el sábado. Veo que funciona estupendamente lo de los mensajes privados...
Hola @digimobil_es, llevo dos días sin Internet, nadie me contesta por ningún medio. Tampoco enviando mensaje privado por aquí. Hay algún problema? Podéis ayudarme? O quizás si pasáis de todos los usuarios las cosas se acaben solucionando solas? Gracias
Los medios que critican a Pedro Sánchez porque se va de vacaciones donde quiere, porque se las paga con su dinero
Son los mismos que cobran por callar que Ayuso pagó con dinero público el apartahotel deluxe RoomMate, que la trama Gürtel pagó unas vacaciones a M.Rajoy en Gran Canaria, etc.
Atentos. El PP abierto a dialogar con Puigdemont. Guardaos esta información para el momento en que les diga que no y vuelvan a criminalizar a la izquierda por buscar su apoyo a la investidura. Ya solo falta que busquen el apoyo de Bildu.
https://t.co/a5BG7WJaGC
Manuela Carmena 19 concejales.
Almeida 15 concejales.
Alcalde (legítimo sin que nadie diga chorradas): Almeida.
Ángel Gabilondo 37 escaños.
Isabel Díaz Ayuso 30 escaños.
Presidenta (legítima sin que nadie diga chorradas): Ayuso.
Hay que ser un poco demócrata. Y no tener jeta
@digimobil_es sigo sin internet, la única aportación por vuestra parte ha sido reiniciar el router, cosa que después de 18h sin internet no se me habia ocurrido... Alguna otra solución?
@digimobil_es no tengo internet, hablo con el soporte y no me dicen nada. Llevo desde enero con cortes y hoy definitivamente no tengo internet. El soporte no es tan rápido como la supuesta velocidad. Alguna solución?
El objetivo de la Oficina del Español que dirigirá Toni Cantó es "convertir a Madrid en la capital europea del idioma español", título que en estos momentos posee Estocolmo.
En realidad los tres tramos de la nueva tarifa eléctrica han sido estos:
1) Apostar por empresas públicas en sectores estratégicos como el eléctrico.
2) No plantar esa batalla estando en el Gobierno.
3) Decirle a la gente que ponga la lavadora de madrugada sin reírte.