Me gustan las personas que pueden hablar de sexo, lujuria y su lado salvaje, y luego cambiar a la psicología humana, el existencialismo y el absurdo de la vida en la misma conversación.
Cuando sientas un caos por dentro, sal a caminar. Los monstruos de la mente detestan el aire fresco, los colores de la naturaleza, el murmullo del mar, la lluvia, el sol y la luna.
ROSALÍA speaks about the supposed ambition behind singing in 13 languages on ‘LUX’:
“If you find 13 languages on this album, it’s not out of a desire to show off, but a search for communion.”
Isabel Allende acaba de ganar un millón de euros con el Premio Planeta, a los 84 años, y lo curioso no es el premio, sino lo poco que piensa gastar.
«Ahora no quiero cosas materiales. Mi casa es simple. Tengo un coche que tiene 15 años ya y no lo pienso cambiar. El teléfono, el ordenador, todo es viejo porque me voy a ir de este mundo muy pronto».
Vive en una casa pequeña que compró para ella sola cuando se separó, y que nunca pensó que acabaría compartiendo. Luego se enamoró de Roger Cukras y allí pasaron juntos el confinamiento. No colecciona libros ni ropa. Dice que todo se le ha simplificado.
Pero que nadie la confunda con una anciana: «Me veo vieja, que es distinto. La ancianidad es cuando uno depende de otras personas. Yo todavía tengo independencia, estoy muy sana y muy fuerte. Soy una vieja fuerte».
Quizá envejecer bien no es acumular más, sino necesitar cada vez menos para sentirte entero.
Haruki Murakami dijo una vez: «Sé por experiencia que en la vida solo en contadas ocasiones hallamos a alguien con quien compartir nuestro estado de ánimo con total precisión, una conexión profunda que se aparta de lo habitual. Encontrar a esa persona es casi un milagro, una fortuna poco común. Muchos viven y mueren sin conocerla. Y no, no tiene por qué relacionarse con el amor; es más bien un estado de entendimiento mutuo, casi como una empatía absoluta».