Tengo una regla inquebrantable: te doy el doble de lo que me das, pero te quito todo en el momento en el que me fallas. Mi paz es cara, y mi capacidad para irme y no mirar atrás es mi rasgo más fuerte.
Si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablaría del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver cómo a esa persona le da igual.
Tiro un facto y me voy:
Cuando una relación termina, uno se queda en paz sabiendo que amo con todo su corazón y no lo supieron valorar y el otro sufre porque no valoro a alguien que lo amo con todo su corazón.