🚨 Escuchen por favor lo que dijo el Presidente Kast ayer.
Reinaugura una escuela destruida por los incendios, reconoce que falta un jardin infantil pero inmediatamente después riéndose aclara: “no me estoy comprometiendo a nada, solo estamos soñando, pero no hay que perder las esperanzas de que aparezca un alma solidaria”
Y luego continúa diciendo que la primera infancia es foco del actual proyecto presupuestario.
Mientras, el Colegio de Profesores recorre el país para analizar los alcances de los recortes presupuestarios @ColegioProfes
Ministro @louisdegrange
Cuando se sabe que un fenómeno ocurrirá pero no se puede predecir la magnitud, lo que se debe hacer es suponer el peor escenario y actuar sobre esa base.
No es predicción, es proactividad responsable. Es una medida básica que cualquier ingeniero debe manejar. Es como conducir a la defensiva, ¿lo entiende?
Su respuesta es inaceptable en la medida que existían informes previos sobre la probabilidad de que ocurriese.
cc @gonzaloramirex
Por cierto, avísenle al pdte. que el campamento Ribera de Talagante en donde hay más de 600 familias se encuentra inundado por la crecida del río mapocho y ni noticias de personal militar.
🔴 LOS ALUVIONES NO SE IMPROVISAN. LOS DESASTRES SE CONSTRUYEN EN BASE A IRRESPONSABILIDADES
¿Qué hacen viviendas al fondo de quebradas? ¿Qué hacen hospitales, universidades e infraestructura crítica en zonas expuestas a aluviones?
Duro análisis de Marcelo Lagos, que apunta a un problema mucho más profundo: décadas de decisiones urbanísticas, permisos de construcción y falta de planificación territorial.
Porque esos edificios no aparecieron de la noche a la mañana. Alguien autorizó construir, alguien aprobó los proyectos y alguien debía fiscalizar los riesgos.
La lluvia es un fenómeno natural. Construir en zonas de peligro es una decisión humana. Y esas decisiones tienen responsables.
Yo elijo mi PC es el gancho. Mientras discutimos el computador, pasan piola los recortes a Ricarte Soto, bibliotecas, Prodemu, Ley Cholito y Senapred. Si la oposición debe elegir qué pelear, que sea lo que cambia vidas. Mi columna en @thecliniccl.
https://t.co/zeInjLyKsU
Ministra @MinLincolao
No hay caso, no le apunta a una.
El observatorio ELT queda en el desierto de Atacama en la Región de Antofagasta, y no en la región de Atacama en Antofagasta.
Ministra, la región de Antofagasta es la segunda región, y la región de Atacama es la tercera. No es sólo precisión, es rigor, lo mínimo en un ministro, más aún en una presentación. #NoHacenNadaBien
🚨GRAVE
Christian Pino confiesa en la TV argentina que en La Moneda los funcionarios de gobierno le pidieron que no preguntara sobre la alerta SAE.
Notable la cara de la conductora argentina cuando el mismo le cuenta que en La Moneda dijeron que no alertaron a la población del aluvión para no “alarmar a la población”.
🔴 URGENTE
🔷 FISCALÍA NO DESCARTA INICIAR UNA INVESTIGACIÓN PENAL POR OMISIÓN Y NEGLIGENCIA EN EL ACTUAR DE LAS AUTORIDADES POR EL ALUVIÓN DE LAS CONDES
🔷 Lois de Grande hace minutos ADMITIO negligencia del Gobierno respecto a su actuar a la Catástrofe en Coquimbo, para "aprender" a como reaccionar en Las Condes, aunque también llegarón tarde
#RenunciaKast
#FueraKast
#KastDestruyóChile
#KastHazteCargo
Colegas de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la PUC, advirtieron del riesgo de aluvión que presentaba específicamente la cuenca de San Carlos de Apoquindo. Artículo del Mostrador de Junio: https://t.co/zGUOZWcaPa
LA CIENCIA DE CALENTAR LA SILLA
La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, ha decidido compartir una credencial profesional extraída de una fábrica de 1920: “Yo era la primera que llegaba al trabajo y la última que se iba”. Formidable. También el guardia nocturno puede pasar más horas en el edificio de una empresa que su gerente general. ¿Debería, por ello, dirigir la empresa?
El problema no es que la ministra haya trabajado mucho. El esfuerzo merece respeto. El problema comienza cuando la extensión de una jornada se exhibe como certificado de excelencia. Más aún para quien desarrolló parte de ese trabajo en Estados Unidos, un país donde se premia la productividad y la eficiencia. Confundir permanencia con productividad es tan absurdo como medir la inteligencia de una biblioteca por el número de horas que permanece abierta.
Un cirujano que resuelve una intervención compleja en dos horas no es menos competente que otro que demora ocho. Un programador que automatiza en una mañana una tarea que antes exigía tres días no merece una reprimenda por retirarse temprano. Y un bombero no es mejor porque el incendio dure más. Aunque, siguiendo esta curiosa doctrina, quizá convendría premiarlo por la cantidad de humo inhalado.
Imagine a un piloto anunciando orgulloso que su vuelo tardó catorce horas en vez de diez. O a un ingeniero que necesita seis meses para construir lo que otro realiza en tres, y exige una medalla por su extraordinaria permanencia en la obra. Bajo este criterio, el restaurante más eficiente sería aquel cuyo cocinero tarda una eternidad en servir el almuerzo.
La productividad tiene una definición bastante menos romántica: es la relación entre lo producido y los recursos utilizados. El tiempo es uno de esos recursos, no un trofeo. Si dos personas alcanzan el mismo resultado y una emplea la mitad de las horas, esta ha sido más productiva. No por flojera, sino por eficiencia. Una distinción elemental que debería resultar familiar en un ministerio dedicado al conocimiento.
La economía tampoco acompaña esa nostalgia del reloj marcador. John Pencavel, economista de Stanford, estudió los rendimientos decrecientes de jornadas prolongadas: después de cierto punto, sumar horas aporta cada vez menos producción y puede aumentar errores y fatiga. La OCDE también ha documentado esa relación. No es conspiración sindical: es evidencia.
Hay además una dimensión humana que el culto a la oficina suele omitir. Quien abandona su trabajo a tiempo puede cuidar a sus hijos, leer, estudiar, dormir, amar o simplemente vivir. Nada de eso es una falla ética. Convertir el sacrificio permanente en virtud laboral termina castigando a quien organiza bien su trabajo y premiando al que administra mal su agenda.
Lo más desconcertante es la cartera desde la cual se pronuncia semejante elogio. Ciencia significa cuestionar supersticiones con datos; tecnología significa hacer más con menos; innovación significa reemplazar procesos ineficientes por otros mejores. Y, sin embargo, su titular rescata como emblema personal una superstición gerencial: que la silla ocupada durante más horas vale más que el problema resuelto.
Ser la primera en llegar puede demostrar disciplina. Ser la última en irse puede revelar compromiso. Pero también puede indicar sobrecarga, mala planificación o una organización incapaz de distribuir tareas. Sin información sobre resultados, ninguna de esas hipótesis puede darse por cierta. La puntualidad no es un indicador de impacto, ni el agotamiento acredita talento.
Ministra, Chile necesita más investigadores que descubran, más empresas que innoven y más instituciones que resuelvan. No un campeonato nacional sobre quién apaga la luz. El progreso no consiste en habitar el lugar de trabajo: consiste en transformar lo que allí se hace.
Porque si el mérito se midiera por las horas que alguien permanece sentado, el mobiliario de oficina sería, por lejos, el trabajador más destacado del país.
@MisColumnas
El aprendizaje costó muertos. Es muy grave lo que dice el ministro, porque reconoce que actuaron mal y tarde. Actuaron negligentemente. Sería bueno saber, que aprendieron?
Las regiones no son un ensayo, mucho menos la vida de las personas.