#ElPoderDelSonido 🔊 15 septiembre
Es curioso ser mexicano: uno puede pasar buena parte del año quejándose de México, pero basta estar lejos y escuchar un mariachi, probar algo que sabe a casa o ver nuestra bandera en algún rincón del mundo, para sentir ese pequeño golpe en el pecho que nos recuerda de dónde venimos.
Porque México no es solamente un territorio, México es una manera de entender y vivir la vida.
Somos un país que aprendió a celebrar incluso en medio de las dificultades. Que convierte una comida en una reunión y una reunión en una fiesta con amigos y una familia entera alrededor de una mesa. Aquí todavía sabemos que hay cosas que no se resuelven con prisa: una sobremesa, una conversación con los amigos, un mole, un buen tequila, un abrazo cuando alguien lo necesita.
Y qué difícil explicar todo lo que cabe dentro de México. Tenemos desiertos y selvas, volcanes y mares, ciudades enormes y pueblos donde parece que el tiempo decidió caminar más despacio. Tenemos culturas milenarias que todavía respiran en nuestras palabras, nuestra comida, nuestros mercados, nuestros colores y nuestras costumbres. Tenemos una cocina que el mundo admira, artesanos capaces de convertir barro, madera, tela o plata en arte, y una música que puede hacernos cantar, bailar reír o llorar en cuestión de minutos.
Pero la verdadera grandeza de México no está solamente en lo que tenemos, sino en la gente que somos, los BUENOS MEXICANOS.
En esa facilidad tan mexicana de decir “pásele” y hacerle un lugar a alguien. En compartir aunque no sobre, en reírnos hasta de nuestras propias desgracias. En el ingenio para resolver lo imposible con lo que haya a la mano, en la solidaridad que aparece cuando verdaderamente hace falta y en esa capacidad extraña de caernos, sacudirnos el polvo y volver a empezar.
Este 15 de septiembre vale la pena recordar que amar a México, no significa pensar que todo es perfecto. Se puede amar profundamente un país y al mismo tiempo desear que sea mejor. Amar a México consiste en cuidar lo que hacemos todos los días: cómo tratamos a los demás, cómo hacemos nuestro trabajo, cómo educamos a nuestros hijos, cómo cuidamos nuestras calles, cómo decidimos ser honestos, honorables, cívicos y la estela qué vamos dejando detrás de nosotros.
Esta noche, cuando escuche un “¡Viva México!”, no permita que sea solo una frase que se grita una vez al año.
Piense por un momento en todo lo que hay detrás de esas dos palabras y la RESPONSABILIDAD que implica.
Una historia enorme. Una cultura extraordinaria. Millones de historias familiares. Los que estuvieron antes que nosotros, los que estamos aquí y los que vendrán después.
Y entonces sí, dígalo con ganas y con CONSCIENCIA.
Porque, con todo lo que somos, con todo lo que todavía nos falta y con todo lo maravilloso que tenemos…
qué privilegio haber nacido en este maravilloso pedacito del mundo. 🌎 🇲🇽 🔔
¡Viva México!
Un nuevo grito de independencia.
No de un territorio,
sino de una conciencia.
Que no dejemos de luchar
por un México más justo,
más seguro, más digno.
Más México del que ya estamos orgullosos.
Un nuevo grito de independencia.
No de un territorio, sino de una conciencia.
Lo que nadie publica, pero que todos vivimos.
Ese México que se ayuda, que comparte aunque no sobre, que se ríe de sus desgracias y se levanta una y otra vez.
#EfectoPositivo
#ElPoderDelSonido 🔊 26 enero
Enero suele sentirse pesado, y no es solo una percepción. No tiene que ver únicamente con el frío, los días cortos o el regreso a la rutina. Lo que pesa de verdad, es todo lo que se acumuló antes. Es como si el año anterior no hubiera terminado del todo y llegara cargado en la mente y en el cuerpo.
Contrario a lo que se piensa de que enero es un comienzo en todos aspectos, la realidad es que usted (y yo y muchas otras personas) podría empezar enero sintiéndose bloqueado y cansado. Probablemente le cuesta concentrarse, avanzar o tomar decisiones simples. No porque algo esté mal con usted, sino porque enero siempre llega saturado: de propósitos, de expectativas, de pendientes, de comparaciones y de ideas sobre cómo “debería” empezar el año. Esa presión, genera un desgaste que frena la claridad y la energía.
Y es que, realmente, enero no es un mes de inicios, es un mes de transición, aunque rara vez lo tratamos así. Todo alrededor empuja a arrancar fuerte, a tener metas claras de inmediato, a “empezar bien”. A eso, se suma lo que quedó sin resolver en diciembre: cansancio, emociones guardadas, asuntos pendientes, deudas económicas.... Todo eso se acumula y hace que cualquier esfuerzo, se sienta mucho más pesado de lo normal. ¿Le está sucediendo?
Cuando la mente está así de cargada, no solo cuesta decidir y actuar; también cuesta ver con claridad qué es lo que realmente se quiere y el camino a seguir. El estrés reduce nuestra perspectiva y todo parece más grande de lo que es. No porque no haya salida, sino porque no hay pausa ni calma.
A veces, enero no pide exigencia, sino espacio. Un ritmo un poco más lento para que el cuerpo se tranquilice y la mente se ordene sola. Porque la claridad no aparece cuando se fuerza, aparece cuando se le da lugar.
Empiece por bajar la presión que ejerce sobre usted mismo. Dese un respiro. Muchas veces solo eso basta y es lo que se requiere para que su camino se le pueda volver a mostrar.
Bendecida última semana de enero 🙏🏻📿
HANUMAN CHALISA
@aesquinca Un abrazo Toñito recuerda que lo que se ama jamás se pierde,tu papi sin duda alguna está muy orgulloso de ver qué eres un gran ser humano con tan hermosa luz bendiciones 🙏