— Sabes que los tiempos han cambiado, ahora existe una visión más pudorosa con respecto a la desnudez.—
Extendió su mano para tomar uno de los mechones de la Yaksha, dando un beso en el mismo.
— Has sido buena chica, mientras estés en la seguridad del hogar, puedes ir sin nada.
Sabía bien esa regla, entendía que debía de usarla ropa, pero aveces era insoportable.
— Puedo asegurarle que me encontraba sola... Se bien que frente a los humanos no.
Ella sentía que eran exagerados.
Mantiene el silencio durante algunos segundos, mirándole con seriedad.
Ha arqueado una ceja en señal de duda.
— Ala... Xiao. Sabes que aunque haga calor, la ropa es necesaria.
Al menos frente a los humanos.
— Tienes razón... Mereces una recompensa.—
Y sin aviso previo le tomo suavemente la barbilla, para poder darle un beso en la boca.
Dejando que su larga y bífida lengua se encargue de llevar el ritmo de aquella lasciva danza de lenguas entrelazadas.
— Le acaricia el abultado vientre.—
Lo haces bien. La próxima vez irás con las de verdad.
— Par de palmaditas que le da en la cabeza.—
Buen chico Xiao.