Las parejas construyen mapas raros.
Su lado de la cama.
Su taza favorita.
Su forma de despedirse.
Su manera de pedir espacio o compañía.
Y un día te das cuenta
de que el cuerpo ya sabe dónde acomodarse,
cómo dejar lugar,
cómo tocar sin invadir.
Me parece increíble
cómo el amor se vuelve costumbre física.
Cómo alguien pasa de ser novedad
a ser parte del orden natural de tus noches.
Quizá amar también es eso: dejar de sentir al otro como visita y empezar a sentirlo como destino.
No hay ni una sola tía en la historia de la humanidad que haya hecho caso a sus amigas en materia de hombres. Lo sabemos porque hemos sido la tía que no hace caso y lo sabemos porque hemos sido la amiga a la que no hacen caso.