Si las FARC hubiera asesinado 18.677 perros o gatos, los petristas estarían indignados… pero como solo fueron niños… pues eso no vale la pena tenerlo en cuenta
“Ayer renuncié a mi trabajo a tiempo completo sin remuneración. Sin preaviso de dos semanas, sin entrevista de salida; simplemente dejé un pastel casero, agarré mi bolso y salí por la puerta de la casa de mi hija Jessica.
Soy Eleanor, tengo 64 años, soy enfermera jubilada de los suburbios de Pensilvania y vivo de la Seguridad Social. Pero durante los últimos seis años, mi verdadera ocupación ha sido la de abuela excepcional: chófer, cocinera, limpiadora, tutora y encargada de la disciplina de mis nietos, Noah (now 9) y Liam (7).
Jessica y su esposo Mark tienen trabajos exigentes: ella en marketing y él en finanzas. Cuando llegó Noah, los gastos de guardería se convirtieron en un problema grave y no podían recurrir a desconocidos. "Mamá, eres la única en quien confiamos", suplicó Jessica. Así que me convertí en su red de seguridad, en su apoyo incondicional.
Mis días comenzaban al amanecer: conducir hasta allí, preparar desayunos nutritivos (sin atajos para el paladar quisquilloso de Liam), llevarlo al colegio, lavar y limpiar sin parar, recogerlo, llevarlo a las actividades extraescolares, luchar con los deberes y hacer cumplir las reglas que mantenían todo funcionando sin problemas.
Yo era la responsable: la que hacía cumplir la hora de acostarse, las verduras y la amabilidad. La que decía "no" cuando era necesario.
Luego está Sharon, la madre de Mark. Vive lujosamente en Florida y los visita esporádicamente, siempre impecable y con regalos ostentosos. Es la visitante ocasional, la "Glamma" que llega con entusiasmo y sin ninguna preocupación por la rutina diaria.
La fiesta del noveno cumpleaños de Noah lo cristalizó todo.
Pasé meses tejiendo una manta con peso en sus colores favoritos para ayudarlo con sus problemas de sueño; un trabajo hecho con mucho cariño a pesar de mi ajustado presupuesto. Horneé un delicioso pastel de chocolate casero y dejé la casa impecable.
Sharon llegó con un elegante retraso, armada con tabletas de juegos de alta gama para ambos niños. Sin límites, sin controles: pura diversión. Los niños se desataron, olvidándose de todo lo demás.
Noah apenas echó un vistazo a mis regalos. "Ahora no, abuela El", murmuró, pegado a la pantalla. "Nadie quiere una manta. Siempre eres tan aburrida".
Jessica lo desestimó: "Mamá, le apasiona la tecnología. Sharon es la divertida; tú eres la de todos los días. Son roles diferentes".
La de "todos los días". Útil, pero invisible.
En ese momento, algo se rompió dentro de mí. En silencio, doblé la manta, me quité el delantal y anuncié que había terminado.
Ya no soy la infraestructura no remunerada mientras otros se llevan la gloria.
Jessica entró en pánico por su agenda. Sharon bromeó sobre el "drama de la menopausia". Pero yo me fui.
Por primera vez en años, dormí hasta tarde, tomé café en mi porche y sentí cómo mis dolores disminuían.
Me llovieron los mensajes: enfado, disculpas, súplicas. Me quedé en silencio.
Adoro profundamente a mis nietos. Pero el amor no implica una constante aniquilación de uno mismo. En el mundo actual, hemos transformado el apoyo familiar en explotación, esperando que las abuelas llenen vacíos sin aprecio ni límites.
Si quieren la estructura que les ofrezco, vendrá acompañada de respeto. Por ahora, estoy jubilada, esta vez de verdad. Quizás pruebe el pickleball. Resulta que hasta las abuelas "comunes y corrientes" merecen divertirse.
Toda mi vida pensé que mi papá prefería a mi hermano.
Era el mayor.
El más seguro.
El que jugaba fútbol bien.
El que siempre parecía hacer todo como debía hacerse.
Yo era otra cosa.
Más callado.
Más torpe.
Más metido en mis ideas.
Cuando mi hermano hablaba, mi papá escuchaba.
Cuando yo hablaba, sentía que corregía.
Nunca lo dijo.
Pero yo lo sentía así.
Ese resentimiento me duró años.
Silencioso.
Pegado al cuerpo.
Cuando mi papá cumplió 70, le organizamos una comida familiar.
Mi hermano no pudo llegar temprano.
Así que me tocó ayudar solo con unas cajas y unas sillas.
Mientras acomodábamos el patio, mi papá me dijo de la nada:
—Menos mal tú sí saliste parecido a tu mamá.
No sonó bonito.
Sonó raro.
Le pregunté por qué.
Y me respondió algo que me dejó quieto.
—Porque tu hermano siempre supo seguir instrucciones. Pero tú… tú piensas. Tú dudas. Tú miras distinto. A mí eso me desesperaba cuando eras niño. Ahora creo que eras el más valiente.
No supe qué hacer con eso.
Porque media vida había traducido mal a ese hombre.
Confundí exigencia con desprecio.
Incomodidad con rechazo.
Y no, no todo quedó resuelto con una frase.
Pero entendí algo:
A veces cargamos heridas durante años…
que nacieron más de nuestra interpretación que de la intención del otro.
Y aun así duelen igual.
INVESTIGADORES de ÉLITE del MIT ACABAN de DESCUBRIR algo ATERRADOR.
ESCANEARON los CEREBROS de 54 personas DURANTE una sencilla PRUEBA de ESCRITURA.
PERO cuando REVISARON los escáneres CUATRO meses DESPUÉS, lo que VIERON los horrorizó.
¿La CAUSA? Ni los TELÉFONOS ni TikTok.
ALGO muchísimo más GRAVE 🧵 :
Colombia 🇨🇴 - Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) has allegedly suffered a breach exposing a 16GB database of 18 million citizens' records, including names, IDs, emails, and phone numbers. https://t.co/M5nQvbVc08
Estoy muy preocupada!
El panorama no solo es deprimente: es predecible.
Colombia no es un país de ciudadanos formados en economía, política o lectura crítica. No es un país que entienda incentivos, productividad o sostenibilidad fiscal.
Es un país pobre, tercermundista, que cree de verdad que subir los recargos dominicales o decretar beneficios por ley va a sacar a alguien de la miseria.
Aquí se exige educación y medicamentos “gratis” como si el dinero apareciera por generación espontánea, sin la menor curiosidad por saber quién paga la cuenta.
Al mismo tiempo, se demoniza al empresario que produce riqueza, empleo e impuestos, como si el éxito fuera un pecado.
El desenlace es evidente: al barco se le entra agua por todos lados y algunos lo vemos hundirse en cámara lenta. Pero la mayoría no lo percibe, porque cuando se vive al día no se piensa en el largo plazo; se vota con la barriga, no con la cabeza.
No es una tragedia misteriosa ni una conspiración: es una consecuencia.
La democracia, cuando se combina con ignorancia económica y resentimiento, produce estos resultados.
Estás usando ChatGPT para invertir, pero con el prompt equivocado.
“Actúa como un experto en bolsa” te está saboteando.
Aquí tienes 7 prompts que sí te dan ventaja en el mercado: 👇
Antiguamente padres analfabetos criaban hijos educados y bien formados, hoy en día padres educados y profesionales no les enseñan a sus hijos ni a saludar. 👀
confirmen ?
Un compañero de trabajo no le dijo a nadie que se estaba jubilando. Simplemente un día terminó de trabajar y al otro día ya no vino más. Ese hombre entendió que sus compañeros de trabajo no eran sus amigos.
Qué @petrogustavo nos explique cómo va a hacer un pensionado para pagar un cuidador, si la pensión solo se incrementa un 5.1% y el salario del cuidador subió un 23%?
En los consultorios, hospitales y clínicas el gobierno con su matemática cuántica subió un 23% los salarios de vigilantes, personal de aseo, camilleros, secretarias y cierto personal administrativo que gana el mínimo; dicho gobierno espera que eso no tenga consecuencia alguna en el funcionamiento y los costos. Viven en Narnia
🚨 El problema de los dividendos del exterior no es la rentabilidad.
Es el impuesto🤷♂️
A los inversionistas colombianos les encanta el mercado de 🇺🇸.
Apple 🍎, Microsoft 💻, ETFs 📈… y sobre todo: 😵💫 dividendos.
Pero pocos hacen el cálculo completo 👇
🔹 Primero, EE. UU. cobra 30% de retención sobre el dividendo.
🔹 Luego, Colombia cobra hasta 35% cuando lo declaras.
🔹 Y además, si estás obligado, viene la seguridad social.
📉 Resultado:
Una carga total que fácilmente puede llegar al 65% – 72%.
💡 ¿Se puede mitigar?
Sí… pero no para todos.
✔️ Si las acciones son activos fijos, el impuesto pagado en EE. UU. se puede tomar como descuento tributario.
❌ Pero si compras y vendes activamente, si eso hace parte de tu “negocio”, ya no es activo fijo… es inventario. Y pierdes el descuento.
⚠️ Mismo dividendo.
⚠️ Mismo activo.
❌ Impuesto totalmente distinto.
🧠 Conclusión incómoda:
Para un colombiano, invertir por dividendos en el exterior está duramente castigado.
En bolsa internacional, el juego no es el dividendo 💸
Es el valor, el crecimiento 📊 y la estructura legal–tributaria.
El que invierte sin entender esto
no está planeando… 🎁 está regalando impuestos.