Consejero de Educacion @eossoriocrespo: Pedimos un sistema justo de votación en el cambio de jornada escolar en la Com. de @Madrid - ¡Firma la petición! https://t.co/eaFSmX7XZS vía @change_es
@javihermelo Si le damos hoy la vuelta a la tortilla y primera parte mala sale la segunda bien y nos llevamos los 3 puntos. Por favor Giuliano tiene que ser delantero estos días que faltan los demás no tiene sentido esas palizas a defender
💔 El contundente mensaje de Leo, el niño con Piel de Mariposa, a Mónica García tras negar al resto de España el fármaco que Andalucía sí financia: «No pedimos un privilegio, pedimos la oportunidad de vivir»
@BoB1903ATM yo no se que partido ven los demás, hasta el gol de Pubil el mejor del partido estaba siendo Lenormand, pero ya no esta lenglet ni molina así que los tribuneros se tienen que cebar con alguién
@javihermelo Estoy de acuerdo, en este caso Hancio era el último hombre y si tiene que hacer la cobertura no pueden estar los dos centrales tan adelantados. Pero como ya no está Lenglet ahora le toca recibir los palos a Robin Lenormand. Con tanto tribuneros se agradecen los buenos análisis.
Más fuerte que nunca.
Invocación total de Twitter Atleti
Que esto no cese;
#OsimhenRojiblanco
No deis un maldito like a este tweet. Eso no vale pa na. Solo ponedlo desde vuestras cuentas y mencionad al @Atleti y a @omayopardo
Que nos oigan!!!!
#OsimhenRojiblanco
#OsimhenRojiblanco
#OsimhenRojiblanco
España podría destruir la economía marroquí y reducir su influencia a mínimos reconociendo la RASD. ¿Lo hará?
Marruecos suele utilizar la inmigración irregular como instrumento de presión política. Pero conviene recordar que la interdependencia funciona en ambos sentidos.
Alrededor del 85-90% de las mercancías marroquíes destinadas a la Unión Europea transitan por España, y más del 85% de las exportaciones agroalimentarias dependen de la rapidez de la red logística española. España, además, es uno de los principales socios comerciales de Marruecos y la puerta natural de acceso al mayor mercado del mundo.
Madrid puede imponer aranceles, puede aplicar con el máximo rigor los controles aduaneros, fitosanitarios y documentales previstos por la legislación europea, además de impulsar en Bruselas una revisión de acuerdos comerciales o una posición política más firme.
España también dispone de herramientas de presión de enorme peso, solo haría falta que decidiera reconocer oficialmente a la República Saharaui, respaldar de forma activa el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y liderar una posición más firme en la Unión Europea y en Naciones Unidas, el coste diplomático para Marruecos sería devastador.
España es la antigua potencia administradora del Sáhara Occidental y uno de los principales actores europeos en la región. Un cambio de posición de esa magnitud supondría un profundo revés para la estrategia diplomática marroquí, reabriría el debate internacional sobre el conflicto y reforzaría el apoyo a una solución basada en el derecho internacional.
La idea de que solo Marruecos tiene capacidad para presionar a España no responde a la realidad. La diferencia no está en las herramientas de las que dispone cada uno, sino en la voluntad política de utilizarlas, y me temo, que solo Marruecos las seguirá utilizando mientras el gobierno español cederá desde la sumisión.
Taleb Alisalem
Conozco Ceuta. No de oídas: viví y trabajé allí más de dos años, entre 2004 y 2006, en el acuartelamiento Coronel Galindo y en El Hacho, y en ese tiempo la ciudad se me metió dentro. Me la pateé entera, la conozco calle a calle, el Príncipe también, y todavía hoy sigo buscando por la península algo que se parezca a un desayuno ceutí, ese pan moruno con atún y queso fresco que no he vuelto a encontrar en ningún sitio.
Allí me pasó una de esas anécdotas que me pasan a mi porque yo soy gilipollas. Volviendo a la península, íbamos cuatro en el coche esperando a embarcar en el puerto. Un guardia civil metió la cabeza por la ventanilla y preguntó: "¿Sois todos españoles?". Todos dijeron que sí. Todos menos yo, que como soy mongolo contesté imitando el acento jovenlandés y dije: "Sé, amego". El guardia ya se retiraba cuando procesó lo que había oído. Volvió a asomarse más despacio de lo normal y dijo: "¿Tú que eres, el gracioso del grupo? Venga, todos abajo". (no dijo gracioso) Nos tuvo media hora retenidos desmontando el equipaje a modo de lección, subimos al ferry los últimos y por los pelos.
Cuento todo esto porque para mí Ceuta no es un titular ni un punto caliente en el mapa: es gente concreta, con nombre y con cara, a la que aprendí a querer. Gente que lleva décadas aguantando lo que nadie se imagina, con los mismos problemas de siempre y sin que nadie mire. Cuando yo estaba allí desarticularon una célula terrorista que pretendía atentar justo en el cuartel donde trabajábamos; yo estaba espantado y allí la gente tan normal, comentándolo, sí, pero como el que comentar el partido de la Champions del Madrid. Por eso, cuando digo que lo que está pasando es inadmisible, yo no estoy haciendo el análisis geopolítico de rigor. Ceuta no es una ciudad al borde de un choke point en un enclave tal tal y tal. No. Ceuta es España 300 años antes de que existiera Marruecos, y a mí España me duele. Y lo que me pide el cuerpo, porque soy de sangre caliente, no es escribir este desahogo, es coger el coche, plantarme en Algeciras y subirme al ferry.
Sólo una reflexión quiero hacer, podría decir muchas cosas, pero sólo quiero decir una: la primera obligación de un Estado es proteger la comunidad concreta que lo sostiene, y un gobierno que subordina esa obligación a principios abstractos (la humanidad, los derechos humanos, las identidades, la autodeterminación, o cualquier otra chatarra ideológica) está incumpliendo la única función que lo legitima. La única. Los vecinos de Ceuta no son una variable en un dilema humanitario, sino los titulares de un deber de protección que el Estado contrajo antes que ningún otro.
Quien la pone sobre la mesa para salvarse a sí mismo no está gestionando una crisis: está cometiendo una traición. Así, con esa palabra, no hay otra. Traición es anteponer tu supervivencia política a la seguridad de la gente que juraste proteger. Traición es saber que un país extranjero te aprieta y responder apretando tú a los tuyos. Traición es mirar a ochenta y cinco mil españoles a la cara y calcular cuánto vale su ciudad en una negociación que a ellos nadie les ha consultado. No es incompetencia, que se perdona; ni error, que se perdona también. Es la elección deliberada de sacrificar lo que tenías el deber de defender. Y a eso, en todos los idiomas y en todos los tiempos, se le ha llamado siempre igual. Y por supuesto que no se perdona.
Mientras pintaba este mural, una niña pasó con su madre, lo señaló y gritó: ”¡Mamá, es Ferran Torres!” ❤️
Ese momento valió tanto como terminar la obra.
Enhorabuena a Ferran por su gol y a toda la selección por demostrar que el talento siempre va de la mano con el trabajo en equipo. 🇪🇸🏆
El upgrade físico de los entrenadores es inexplicable. Pasan de parecer dar clase de Geografía e Historia en un instituto a parecer que te van a cobrar 50€ al mes por una tabla de volumen y un código de descuento en Prozis. Dentro hilo. 🧵👇🏻