Aquí tenéis al vecino ese que siempre saluda. Ese mismo que a veces hace cosas raras. Ese que huele raro, como su casa. Ese que no aguanta la puerta del ascensor. Ese que revisa vuestras bolsas de basura para ver lo que tiráis. Ese sin nombre en el buzón.
Vigilad con ese vecino.
Tenía yo 20 años y hacia prácticas en una agencia de comunicación pequeñita que ya no existe. Le sugerí a mis jefes convocar unos premios y otorgarle uno de ellos a Ónega “porque tenía cara de buena persona”. Se rieron de mí: “Llámale tú; ya verás que ni viene”. (Hilo) 🧵