Quizás es cierto que solo nos enamoramos de verdad una sola vez en la vida.
Y las siguientes solo damos el amor que nos quedó guardado en el pecho para que no se pudra por dentro y quedarnos muertos en vida.
“Me bastó verla para descubrir que, en estos años, no la había olvidado un solo momento, que estaba tan enamorado de ella como el primer día”.
— Mario Vargas Llosa.
Dostoyevski entendió que el verdadero conflicto del ser humano rara vez ocurre afuera. Casi siempre estamos intentando reconciliar lo que somos, lo que deseamos y lo que nuestra conciencia sabe que deberíamos ser.