Ya habrá tiempo para analizar las elecciones. Lo que hay que resaltar es la belleza de campaña que hicimos todos. Y que somos casi 13 millones, cuál resistencia, llegamos para quedarnos y para vencer. ¡Gracias @IvanCepedaCast y @aida_quilcue! ¡Seguimos en la lucha! 💜
Ahora más que nunca toca ser más visibles, más incómodas, más ruidosas, más maricas, más diversas, más trans. Porque cada derecho que tenemos existe porque alguien antes se negó a desaparecer. 🫰🏻
La tercera vez que mencioné a Santiago Uribe en un artículo periodístico su equipo de comunicaciones se puso en contacto con quien editaba mi texto en El Espectador para obtener mis datos de contacto. Intentaron comunicarse conmigo, intentaban intimidarme para que yo retirara la información. Y, ojo, yo era freelance, solo colaboradora de investigaciones judiciales, no era periodista de planta; es decir, contaba con poca protección. Aún así, soporté la presión porque la información publicada era básicamente un facsímil de la declaración que había dado un testigo contra Santiago Uribe en la fiscalía en 1996, repito: 1996, cuando los hermanos Uribe Vélez no podían alegar que eran perseguidos político como lo hacen ahora. Y la información era relevante porque 20 años después el testigo decía que no recordaba nada, con amnesia selectiva lo había olvidado todo. En fin. (En el documento describía hasta el tipo de armas que usaban, de vehículos y la finca en la que se reunían).
Sorteé ese escenario porque en ese momento me encontraba en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó tras otro reportaje y estaba con muy mala señal, lo sorteé aunque lo hice con susto, porque luego me llegó otro mensaje intimidatorio, un recado poco grato y extraño que alguien me hizo llegar al finalizar una de las audiencias de Santiago Uribe en Medellín.
Y el problema de todo es que a veces no sabes por qué te llegan los “recados”. En ese momento cubría su juicio, pero hace ya 15 años acompaño una historia, la de una familiar de las víctimas de una masacre que cometió el grupo paramilitar los Doce Apóstoles: la masacre de Campamento, así que hace mucho rato le sigo la pista a este sujeto y quienes fueron sus secuaces.
Por eso hoy puedo decir: Santiago Uribe, el hermano del expresidente Álvaro Uribe, es un criminal con responsabilidad penal en delitos de lesa humanidad, declarado así —por fin— por la justicia.
Y qué ganas tenía de decirlo en voz alta.
Ahora digámoslo sin tibiezas: Santiago Uribe tuvo a su cargo un grupo paramilitar que asesinó a buena parte del campesinado del Norte de Antioquia. Su condena de 28 años es poquito para el daño que hizo, pero que se someta a la JEP, que lo haga en representación de ese empresariado criminal que siempre estuvo aliado al paramilitarismo para masacrar y despojar las tierras de las personas más vulnerables del campo colombiano; que se someta, que no pague ni un solo año de condena, a cambio de que entregue la verdad.
Ahora bien, supongo que su equipo de comunicaciones me intentará hacer retractar de esto último. Si la justicia obliga, supongo que me tocaría hacerlo. Pero hasta la derecha de este país sabe que todo esto verdad.
Por lo pronto, esta noche se abre una botella.
@manuela88123@kymcuentas@CanalRCN Y ella porque no respeta esos niños que ven el programa. Los defensores de Kani dan risa con sus argumentos, son igualitos a ella jajajajaja
@meli_gate @CanalRCN@CanalRCN Yina reconoció ante sus cámaras que le mando dos manes a Melissa al hotel antes de entrar. En un país como este esas cosas no se deberían hablar en un programa ni en broma, hasta cuándo van a seguir tapandole a esa señora #LaCasaDelLosFamososCol2
He conocido mujeres que han tenido que ir a urgencias y hasta se desmayan por los cólicos durante su menstruacion. No es mi caso, pero eso no me impide mostrar solidaridad y apoyar que les den la licencia.
Se llama empatía, es gratis.