Me encanta esta etapa de mi vida: tener pocos amigos, no sentir la obligación de responder siempre, no forzar vínculos y dedicarme cada día a mejorar por mí, por mi paz y por la vida que quiero construir.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.