Quién te dejó sola en medio del océano no tiene derecho a saber cómo sobreviviste, qué enfrentaste con los tiburones ni cómo lograste llegar a la orilla. Hay historias que solo le pertenecen a quién tuvo que luchar por salir adelante.
Nunca imaginé la fuerza que llevaba dentro hasta entender que sanar también era perdonar a quién nunca reconoció el daño que causó y dejar ir la espera de una disculpa que jamás llegó. A veces la paz nace cuando dejamos de esperar.
Ya estamos grandes para estar arrastrándonos por las personas que queremos.
Hay que entender que si se alejan, si no te hablan, y ni se interesan por ti, hay que dejarlos ir. Tenemos mucha vida para disfrutar y gente nueva que quiere entrar.