Mi esposa me mandó un WhatsApp:
“Agotada en la oficina, te amo. Feliz 5º aniversario”. Mientras leía esas palabras, estaba apoyado contra la columna del restaurante mirándola besar a su jefe.
El pecho se me cerró. Quise levantarme e ir hacia ellos.
Una mujer me tomó suavemente del brazo y me dijo en voz baja:
“Sé quiénes son. Si te hacés ver ahora, la que gana es ella… y vos te llevás el dolor más grande”.